31/12/2025
El fin de año siempre me encuentra intentando mirar con gratitud.
Pero este año, si soy honesta, se hace difícil: hubo cansancio, dudas, días en los que no supe sostenerme como hubiera querido…
Y aun así, en ese desorden llamado vida, ahí también estaba yo.
Por eso hoy quiero reconocer mi humanidad completa:
la que respira profundo y la que se desarma,
la que confía y la que se cansa de intentar,
la que ríe y crea y la que llora, derrotada.
No somos menos por estar frágiles.
No estamos fallando cuando todo va peor.
Vivir el desánimo, el dolor, el duelo también es parte de estar vivos.
Si puedo dejar una semilla para 2026, que sea esta:
ofrecerme compasión, hablarme con más ternura, no exigirme despertar cuando lo que necesito es descanso.
Eso también es camino.
Eso también es Yoga.
Que 2026 abra tu corazón a lo que él realmente necesita.
Profe Nadia