16/04/2026
🦷 Un molar maya ha revelado algo inesperado: una incrustación de piedra preciosa colocada en una muela posterior, un lugar donde nadie podría verla. Este hallazgo cuestiona la idea de que las modificaciones dentales mayas eran solo estéticas.
🔬 ¿Se hizo en vida o después de la muerte?
Esta diferencia es importantísima en arqueología, por eso el equipo recurrió a una técnica concreta, la tomografía computarizada de haz cónico (CBCT), que permite ver el interior del diente sin dañarlo. Lo que vieron fue que bajo la cavidad tallada para alojar la piedra, existían calcificaciones distróficas extensas en la cámara pulpar, lo que significa que había depósitos minerales producidos por la pulpa dental como respuesta al estrés y esta reacción biológica es imposible que ocurra en un diente ya 'mu**to', de ahí que los autores hayan concluido que la incrustación se realizó cuando la persona aún vivía.
¿Una piedra con forma de clavo?
Otro detalle llamativo es la morfología de la incrustación. La piedra no es una simple placa; tiene forma de clavo, con una cabeza más ancha y un cuerpo corto cónico que encaja en el hueco tallado. Entre la piedra y las paredes aparece un material cementante radiolúcido. Y en las paredes internas se aprecian irregularidades y surcos radiales, interpretados como marcas de los instrumentos usados para perforar. Esa 'firma' técnica es indudable con respecto a lo que ya se sabía sobre los artesanos dentales mayas que eran especialistas capaces de taladrar esmalte con herramientas líticas y sellar incrustaciones con cementos orgánicos.
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