15/02/2026
Todos, en algún momento de la vida, nos merecemos una linda historia de .
Aunque muchas veces no sepamos cuándo va a llegar.
A veces aparece después de muchas noches oscuras, después de esperar, de desear, de cansarnos…
y un día, casi sin darnos cuenta, vuelve a salir el sol, y ese amor que parecía tan lejano, se vuelve posible.
Pero un amor bonito no se construye sin antes mirar hacia adentro.
Sin animarnos a reconocer nuestras heridas,
a ver qué nos duele y también qué hacemos nosotros que puede dolerle al otro.
La autenticidad y la honestidad es un trabajo de toda la vida Y los vínculos que vamos habitando, si estamos con los ojos abiertos, nos ayudan a descubrir quiénes somos, cómo amamos y desde dónde.
Un amor bonito no es un amor que chispea todo el tiempo, que hace ruido, que necesita brillar o sacudirnos constantemente.
Un amor bonito es un amor que trae calma después de la tormenta.
Que acuna, que cuida, que protege.
Que se equivoca…si..pero que puede aprender del error.
El amor real no es perfecto, prolijo ni "instagrameable"..por el contrario suele ser bastante desordenado, incómodo por momentos, imperfecto.
No es la idealización del enamoramiento,
sino la posibilidad de ver al otro y vernos a nosotros con lo que falta, con lo que duele, con lo que no sabemos.
No es la media naranja que viene a completarnos. Es otro imperfecto, como nosotros, que en ese encuentro, en ese baile, en esa danza, nos ayuda a crecer, a nutrirnos y a acercarnos, de a poco, a nuestra mejor versión.
Tal vez de eso se trate…
de estar dispuestos a trabajar en nosotros mismos, de animarnos a mirar lo que duele, a ordenar lo que pesa, para hacerle lugar a ese amor.
Y cuando llegue,
poder abrazarlo con presencia,
y que nos encuentre disponibles, dispuestos a dar lo mejor que tenemos.
Lic. M AGUSTINA VIÑUELA
MP 1071