30/04/2026
No todo merece explicación ni desgaste. Hay momentos en los que retirarse es un acto de cuidado propio, no de debilidad. Cuando algo no resuena, cuando incomoda o duele más de lo que aporta, escuchar esa señal interna es una forma de respetarse.
Alejarse sin cuestionar demasiado no siempre es evasión; a veces es claridad. Es entender que no todo necesita ser entendido para ser soltado. Hay situaciones que, en su silencio, ya dicen lo suficiente.
Elegirse también implica saber cuándo quedarse… y cuándo irse. Porque la paz interior muchas veces comienza donde dejamos de insistir.