27/04/2026
Estando acá, respirando este paisaje, me quedé pensando en algo: hay algo curioso en la quietud, porque no toda la calma sana.. A veces confundimos la paz con quedarnos quietos, y sin darnos cuenta, nos vamos quedamos atrapados en lo que ya fue
Es como el agua. Cuando se estanca, al principio parece tranquila y hasta se ve linda reflejando el cielo. Pero si no fluye, con el tiempo deja de respirar y lo que parecía una linda calma empieza a pesar.. y nos pasa igual, a veces nos aferramos a recuerdos, a conversaciones que repetimos una y otra vez, o a versiones viejas de quienes fuimos..
Creemos que retener todo eso nos da identidad, pero en realidad solo nos quita liviandad🍃
Entiendo que soltar no es olvidar ni borrar con dolor. Es un acto de amor: dejar que las cosas sigan su curso sin intentar atraparlas con las manos. Como la naturaleza que me rodea.. que no pelea con lo que dejó atrás, simplemente avanza, se mueve, acepta, cambia..
Tal vez lo más espiritual que podemos hacer no sea obligarnos a estar siempre bien todo el tiempo, sino permitir que la vida circule, se mueva dentro de nosotros sin convertir cada emoción es una historia eterna.
Sentir, respirar, observar... y con mucha ternura, abrirle espacio a lo nuevo.
Cuando dejo de resistirme al movimiento, aparece una sensación hermosa. No es una revelación dramática, es solo liviandad. Confiar en que el camino se va creando bajo nuestros pasos. Una paz que no viene de querer frenar el mundo, sino de aprender a caminar con él.
La inmovilidad como refugio es una trampa de la mente… la rumiación nos estanca y resistirnos a la transitoriedad de las cosas es la raíz del sufrimiento
El agua que no corre, se estanca. Y el alma que no deja ir, se apaga. Que la vida nos encuentre siempre fluyendo🌬️✨