Osteopatía Tigre

Osteopatía Tigre Mandame un mensajito. No te dejes estar.

Soy osteópata, y me especializo en dolores o molestias crónicas, o en sensaciones de malestar o desequilibrio que no llegan a ser todavía como para ir al médico, o en condiciones que sospechás que son causadas por cuestiones emocionales o de stress. Si fuiste al médico y te dijeron que no tenés nada,
o te diagnosticaron algún trastorno crónico,
o tenés molestias o dolores que no se van,
o simplemente sentís que no tenés ninguna enfermedad pero podrías estar mejor...

Te puedo ayudar.

¿Los médicos te dijeron que no tenés nada?Quizás te resulte conocido. Empieza algo que parece físico: un dolor, una mole...
21/09/2025

¿Los médicos te dijeron que no tenés nada?

Quizás te resulte conocido. Empieza algo que parece físico: un dolor, una molestia, una sensación. Vas al médico, te hacen estudios, y finalmente te dicen que no tenés nada. O te dicen que tenés algo al que le ponen un nombre, pero que no saben porqué ocurre ni cómo se cura (intestino irritable, fibromialgia, dolor crónico lumbar o cervical, trastornos de ansiedad o ataques de pánico, síndrome de piernas inquietas, trastornos del sueño, síndrome de sensibilidad central, trastornos de la articulación temporomandibular, cataplexia, síndrome facetario). O te dicen que tu problema es estrés. O lo que te recetan son ansiolíticos o antidepresivos. O directamente te mandan a terapia.

Pero vos sabés que sí tenés algo. Pensás que quizás el estrés influya, pero tiene que haber algo más. Además, querés una solución. Y sobre todo, sabés que no estás loc@. El dolor está ahí, en el cuerpo, no lo estás imaginando.

Igual intentás. Capaz que fuiste a kinesio, te hiciste un bloqueo, empezaste a tomar el ansiolítico, capaz que hasta fuiste a terapia, pero no se resolvió nada.

No desesperes.

Lo que pasa es que la medicina convencional ve sólo esas dos variables: lo físico o lo psicológico. Pero hay molestias que no son ni físicas ni psicológicas, están justo en el medio, en la relación entre el cuerpo y la mente, y en general tienen que ver con cuestiones emocionales. Las emociones no son psicológicas. Las emociones se despliegan a la vez en el cuerpo y en la mente.

Los problemas emocionales pueden causar molestias físicas o molestias psicológicas.

Tratando sólo una de las patas del problema, ya sea la física (con un bloqueo o con tramadol) o la psicológica (con clonazepam o psiquiatría), el problema no se resuelve. Hay que tratarlo justo ahí donde los dos mundos se unen, y de manera integral, no con dos artilugios separados (¡tramadol + clonazepam!), sino con un enfoque unificado.

La osteopatía trabaja justo ahí donde el cuerpo y la mente se articulan, y eso la sitúa en la posición ideal para ayudar en estos casos.

(arte: Shaun Tan)

Dicen que el dolor crónico es un tejido dañado.Dicen que las enfermedades autoinmunes son glándulas dañadas.Dicen que el...
16/09/2025

Dicen que el dolor crónico es un tejido dañado.

Dicen que las enfermedades autoinmunes son glándulas dañadas.

Dicen que el trauma es un proceso psíquico dañado.

Pero…

Dolor crónico es disociación. Ocurre cuando el organismo no se siente seguro, y enciende una alarma ante estímulos mínimos.

Enfermedad autoinmune es disociación. Ocurre cuando el organismo no se siente seguro, y activa un sistema de defensa contra elementos inofensivos.

Trauma es disociación. Ocurre cuando el organismo no se siente seguro, y mantiene encendidos sistemas de alarma y mecanismos de defensa en situaciones seguras.

El problema es que la disociación es invisible para el sistema médico actual.

Cuando la mente y el cuerpo se disocian, no lo pueden ver ni la medicina (que mira sólo el cuerpo) ni la psiquiatría (que mira sólo la mente). El sistema médico actual está ya disociado, y es por eso que todas esas condiciones originadas en una disociación se les escapan.

Para que el organismo vuelva a sentirse seguro, hace falta reconectar mente y cuerpo. Sólo una práctica que tome al cuerpo/mente como un todo puede escuchar la disociación y luego integrarla.

 

(foto: Yung Cheng Lin)

12/09/2025
(foto robada de Japón)
12/09/2025

(foto robada de Japón)

Yo escribo libros y doy clases. Las clases son versiones destiladas de lo que ya está en los libros. Si lo que quieren e...
11/09/2025

Yo escribo libros y doy clases. Las clases son versiones destiladas de lo que ya está en los libros. Si lo que quieren es realmente “entender” lo que digo, lo mejor es leerme. Los que me conocen saben que hablando soy peor que escribiendo.

Mis libros, a su vez, son destilaciones de libros de otros. Si leen a mis fuentes crecerán mucho más que leyéndome a mí. Mi meta no es tanto enseñar, sino despertarles curiosidad e inducirlos a que lean a Still, Sterling, Scaer, Becker, Maturana, Varela, Speransky, Prigogine, Rogers, Fulkerson, Nesse, Ledoux, Capra, Levine, Sacks, Illich, Cannon, Jodorowsky, Groddeck, Bowlby, Arcos, Merleau-Ponty, Craig, Csikszentmihalyi, Gallagher y algún otro que me olvido. Si consigo que alguien, después de leerme o de escucharme, vaya y abra uno de esos libros, soy feliz.

Pero la verdad es que cada vez hay más gente que no lee. No leen libros, al menos. Y entonces mi expectativa, que antes era que alguien descubriera a Sterling y se iluminara, se redujo a un objetivo más básico: que lean. Que lean cualquier cosa. Cualquier autor, cualquier tema, lo que sea. Lean.

Estoy convencido que buena parte del desarrollo personal viene de los libros. A riesgo de que me llamen anticuado y elitista, confieso que creo que quien lee menos de diez libros por año tiene un techo muy bajo. Incluso diez, a mi entender, es ya demasiado poco.

Leer nos obliga a demorarnos, a habitar un pensamiento más de cinco minutos, a sostener la incomodidad. Sé que leer es difícil, lento, quizás hasta aburrido. A mí también me pasa. Hay libros que no quiero leer: quiero haberlos leído. Y mucha gente cree que una clase o un video es como haber leído el libro sin tener que leerlo. Pero no. Lo que aprendo no es gracias a lo que el libro dice, sino gracias a las palanquitas que se van acomodando en mi cabeza en el proceso de lectura.

Lean, que la lectura es poderosa.

El cuerpo humano tiene sus propias maneras de anunciar el peligro. No lo hace con carteles al costado de la ruta ni con ...
14/06/2025

El cuerpo humano tiene sus propias maneras de anunciar el peligro. No lo hace con carteles al costado de la ruta ni con telegramas oficiales. Lo hace con alarmas: el dolor, el miedo y la ansiedad. Tres campanadas que no tocan por cortesía, sino por urgencia.
Supongamos que uno apoya la mano en una estufa. Duele. Y entonces uno saca la mano. No hace falta saber anatomía para entender eso.
O supongamos que uno se cruza con un león al doblar la esquina: miedo. El miedo es un poeta práctico. Te dice que no es momento de heroísmos y que conviene rajar hacia otro barrio.
Y si uno no ve al león, pero sabe que anda suelto por ahí, aparece la ansiedad y te acompaña por las calles como un guardaespaldas nervioso.
Son tres niveles de alarma, como una escala cromática del espanto. El dolor aparece cuando no hay más tiempo. El miedo, cuando queda un poco. Y la ansiedad cuando todavía se puede elegir. A cada uno le corresponde una escena, un gesto, un presentimiento.
Por eso, lejos de ser enemigos, son guardaepaldas. Y ahí es donde, con todo respeto y algo de tristeza, uno puede decir que la medicina oficial a veces yerra el piano, porque se ocupa de silenciar las alarmas sin preguntarse por qué suenan.
¿Y qué habría que hacer, entonces?
Primero, escuchar. Confirmar si el peligro es real. No es lo mismo sufrir una falsa alarma que vivir en una trinchera. Darle un ansiolítico a alguien que está por cruzar un barrio con leones sueltos, es como taparle los oídos a alguien que escucha disparos. Es hacerlo más vulnerable, no más fuerte.
Claro, es un ejemplo extremo. Pero lo vi muchas veces: fente con vidas difíciles —violencias calladas, cansancios largos, historias torcidas— medicada sin preguntas. Como si el problema fuera su reacción, y no el mundo que los rodea.
También vi dolores silenciados a fuerza de inyecciones o bloqueos, cuando quizás ese dolor era el único que estaba diciendo la verdad.
Sí, a veces el sistema de alarma falla. Dolor por nada, miedo sin peligro, ansiedad vacía. Pero es raro. Rarísimo. Antes de desactivarlo por capricho, habría que tener la decencia de escucharlo. Porque no hay tragedia más triste que ignorar un aviso sincero.

El modelo biomédico de la medicina convencional establece dos dominios separados, cada uno con una disciplina que se ocu...
20/10/2024

El modelo biomédico de la medicina convencional establece dos dominios separados, cada uno con una disciplina que se ocupa de él: la medicina para el cuerpo, la psicología para la mente.
Desde hace unos años, existen varias corrientes que denuncian este dualismo y proponen modelos más integradores: el modelo biopsicosocial dentro de la medicina, la cognición corporizada desde la psicología, y todo el abanico de terapias alternativas que se identifican bajo el nombre de 'holísticas'.

Pero la práctica cotidiana y establecida tarda en adaptarse, y en general los médicos que atienden al público todavía adhieren al modelo biomédico ortodoxo, y esto es problemático. A una disciplina que divide el cuerpo de la mente se le hace muy difícil tratar condiciones que se desarrollan en los límites: condiciones corporales de causas emocionales o problemas emocionales originados desde el cuerpo. Para estos casos, la medicina convencional tiene cierta facilidad para apelar a una sola propuesta terapéutica: clonazepam.
Esto se complica aún más si consideramos que toda afección en el cuerpo tiene alguna componente emocional y, viceversa, toda condición psicológica tiene alguna componente somática.

La osteopatía es efectiva porque se despega de ese dualismo. Por un lado, en el diagnóstico, donde considera todos los aspectos de la persona (somáticos, rutinarios, psíquicos, emocionales) y, por otro lado, en el tratamiento, que se centra en aspectos donde cuerpo y mente son inseparables (la sensopercepción, el movimiento, la consciencia corporal, el contacto físico).

Muchas disfunciones se originan justamente en esa disociación de cuerpo y mente, y para recuperar la salud necesitamos entender nuestras partes y nuestros conglomerados. Necesitamos a la vez conscientizar el cuerpo y encarnar la consciencia.
La salud está en entender, integrar, abrazar, habitar, operar y consumar nuestros procesos.

Nos hicieron creer que el dolor es algo malo.Algo de lo que hay que deshacerse.Algo que atacar. Pero el problema no es e...
12/10/2024

Nos hicieron creer que el dolor es algo malo.
Algo de lo que hay que deshacerse.
Algo que atacar.

Pero el problema no es el dolor.

El dolor es una alarma. No es algo que anda por ahí y se mete en el cuerpo. Es una sirena que enciende el organismo cuando percibe un peligro.
Cuando en un auto se enciende la alarma del motor, lo que hay que hacer es frenar y buscar qué está pasando. Por supuesto que la luz roja titilando nos agobia y queremos dejar de verla, pero si todo lo que hacemos es taparla con un post-it y seguir manejando como si nada, no nos va a ir nada bien. El sistema de alarma no es un trastorno, sino una protección.

Gran parte de los dolores crónicos están sostenidos por cuestiones emocionales. Todos cambiamos a lo largo de nuestras vidas. A veces los cambios son sencillos, pero otras veces la situación externa requiere que nuestra transformación sea drástica, y necesitamos soltar estrategias corporales y psicológicas que siempre nos sirvieron. Ese paso intermedio es caótico, sentimos que nos estamos desintegrando, todo nos sale mal, y nos duele todo.

Esto no quiere decir que el dolor no exista o que es sólo psicológico. Existe y está en el cuerpo. Los analgésicos lo calman. Pero si no se atiende la causa emocional, cualquier alivio será pasajero.

Hay que amar el dolor, pero hay que entender el cambio que el cuerpo necesita y no termina de producirse. No importa tanto qué tenés sino qué te pasa, por qué te pasa, para qué te pasa (qué situación necesitás cambiar), y por qué no resuelve (dónde se traba el mecanismo natural de equilibración, o si es necesario reconocer que vas hacia un cambio y no a una reparación).

La osteopatía ayuda encontrando la causa del desbalance emocional y dirigiendo la atención del paciente hacia la experiencia corporal y los sentimientos asociados. Conectando cuerpo y mente.
Si tenés un dolor que no se va, el médico te dijo que no tenés nada, te diagnosticaron algo crónico, o si cualquier tratamiento que encares produce alivios transitorios, no desesperes. Quizás sea la señal de que te estás transformando en una persona nueva, más integrada y más fuerte, y sólo hay que reconocer y consolidar el cambio.

¿Qué diferencia hay entre una sensación y una emoción?Una sensación es la percepción de algo gracias a los sensores corp...
02/10/2024

¿Qué diferencia hay entre una sensación y una emoción?
Una sensación es la percepción de algo gracias a los sensores corporales. Es la impresión producida por algo y captada por los sentidos, incluido el interior del cuerpo.
Una emoción, en cambio, es un conjunto de cambios en el cuerpo producidos como resultado de la evaluación inconsciente de una situación por parte del organismo. Emoción es lo que me pone en acción.
Ver una víbora de cascabel es la sensación. El miedo que crispa el cuerpo y lo prepara para huir, es la emoción.

El dolor se percibe en la actualidad como una sensación, pero es en realidad una emoción.
Siempre, desde la antigua Grecia, fue considerado una emoción. La secularización del dolor en el siglo XIX hizo que el dolor ya no se tome como una emoción sino como una sensación.
Esto no es banal, porque la estrategia para tratarlo es distinta. Una sensación desagradable se suprime (le retiro mi atención), mientras que una emoción desagradable se transita (le brindo mi atención).
Este cambio de categoría, de emoción a sensación, permite una tercerización del manejo del dolor (hacia hacia la medicación), y lo que es tercerizable, es monetizable. Si el dolor es un negocio, las corporaciones se encargan de que no se extinga.

Hay que volver a regularlo. La tercerización hace que el dolor no sea existencial sino contingente. El dolor pierde su razón de ser, que es ser un mensaje (¡poderoso!) del cuerpo a la mente advirtiendo que es necesario un cambio.
Tenemos que legitimizar el dolor, volver a traerlo al reino de las emociones, para reintegrarlo en las funciones del organismo. Sólo así podemos desvincular al dolor del sufrimiento.

Las emociones conciernen una potencialidad. Están ahí para indicarnos algo que podría ser. Considerar al dolor como una emoción nos permite mutar el dolor en transformación. No está bueno suprimirlo sin averiguar por qué se disparó. Tengo que alojar al dolor, habitar el dolor que me habita. Tengo que escucharlo, abrirme a la modificación que pide el cuerpo, agradecerle la llamada de atención.
El dolor a veces necesita doler.
Y a veces necesita duelar.

- ¿Qué puedo tomar para curarme de la gripe?- Nada. No hay un medicamento que cure la gripe.- Pero cuando tuve gripe fui...
23/05/2024

- ¿Qué puedo tomar para curarme de la gripe?
- Nada. No hay un medicamento que cure la gripe.

- Pero cuando tuve gripe fui al médico y me recetó varias cosas.
- Claro. Ante muchas afecciones, el médico te propone un tratamiento sintomático.

-¿Qué quiere decir?
- Que la ciencia médica no tiene una cura para la gripe. Lo único que se puede hacer es bajar los síntomas para que sea menos molesto.

- ¿Y entonces cómo se cura uno?
- Gracias a los mecanismos de defensa del cuerpo: inflamación, fiebre, tos, diarrea. Todos esos son mecanismos para aniquilar o expulsar gérmenes o toxinas.

-¿Pero esos no son síntomas?
-Sí. Los síntomas son justamente lo que hace el cuerpo para curarse.

-¿Cómo? ¿Los síntomas no son producidos por el virus de la gripe?
-No, el virus lo único que hace es invadir una parte del cuerpo y reproducirse. Para sacarlo, el organismo eleva la temperatura para que le cueste más reproducirse, lo ataca con glóbulos blancos (o sea, inflamación) y, si los virus están en el tracto respiratorio, produce tos, que expulsa una buena cantidad de gérmenes al exterior.

-¿Entonces bajar los síntomas es debilitar justamente lo que produce la cura?
-Bueno, sí. Se podría pensar que tratamiento sintomático es justamente lo contrario de tratamiento sanador.

-¿Entonces un tratamiento sintomático es un tratamiento antisanador?
- En cierto sentido, sí. No solo no cura, sino que actúa en contra de la cura.

-Pero esperá. Estoy con gripe. El sábado tengo una fiesta y no me la quiero perder. ¿Que me puedo tomar para curarme más rápido?
-Nada. Descansá.

-Pero tengo en el botiquín del baño un montón de medicamentos que fui comprando para estar preparado. ¿Ninguno sirve?
-Crease o no, ninguno de los medicamentos que tengas en el botiquín del baño cura nada. Son todos para que te sientas mejor, nada más.

30/10/2023

Dirección

Avenida Liniers 1988
Tigre
1648

Horario de Apertura

09:00 - 17:00

Teléfono

+5491169807331

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Osteopatía Tigre publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Osteopatía Tigre:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría