08/01/2026
La tierra como elemento no es solo materia.
Es estructura, límite, sostén y memoria.
En el cuerpo, la tierra se manifiesta como peso, dirección, estabilidad y presencia.
Sin ella, no hay gesto que llegue lejos ni movimiento que tenga sentido.
Las manos no “crean” la tierra:
la despiertan.
El gesto organiza el cuerpo, y el cuerpo organiza la energía.
Cuando el eje está claro, la materia responde.
Practicar con el elemento tierra es entrenar la capacidad de estar,
de habitar el tiempo lento,
de confiar en lo que sostiene incluso cuando no se ve.
La invitación es simple y exigente a la vez:
volver al cuerpo como territorio,
al gesto como acto consciente,
y a la práctica como camino de conocimiento.
¿Desde dónde estás sosteniendo hoy tu propio peso: desde la inercia o desde la presencia?