23/01/2026
Teatro Terapeutico Gestaltico
Actuar es experimentar. Partimos de la premisa de que lo verdadero es lo creado, no lo convenido. No hay pre creación.
Lo verdadero tiene que ver con el presente, con el aquí y ahora, no tiene pre existencia. En este sentido, el actor posee un plano de inmanencia, es decir que posee la cualidad de permanecer y ponerse entero dentro de sí mismo. De formarse o de tener una imagen de verse actuando, una idea de totalizarse, más allá de los juicios.
El Teatro Terapéutico Gestáltico apunta a una desterritorializacion del ego. No existe en esta propuesta un camino recto, sino que provoca líneas de fuga, es intempestiva. Busca el devenir de un acontecimiento, un continuum de variaciones en las escenas.
Una creación es construcción, hay un co-funcionamiento y una co-variación. Este flujo de la experiencia en el TTG tiene un efecto ordenador: los actuantes conectan sus rasgos y componentes, encuentran identidad y trascendencia, sobrevuelan la conciencia en una búsqueda de lo inefable. Más que un yo que actúa es un yo que es actuando.
La escena busca un contínuum de variación. En lugar de explicar con palabras la historia o reflexionar sobre ella hay que anudar acontecimientos. Aparecen en escena devenires secretos e íntimos, que se presentan ahora como nuevos caminos por donde derrotar los extremos, las oposiciones. La irrupción de aquello oculto va más allá de la polaridad. Esta búsqueda no es consciente sino que se abre a sorprenderse ante la revelación que proviene de la expresión.
De la misma manera que el expresionismo, damos voz al silencio y al secreto, buscamos de manera constante el vacío, lo ilimitado como apertura de la búsqueda del sentido.
Respirar en el caos, apropiarnos de él.