23/07/2018
En este invierno tan meditativo y frío en Traslasierras, no sé porque me volvía constantemente el recuerdo de los parrales desnudos de la casa de mis abuelos y el dibujo que proyectaba su sombra mientras yo jugaba en la tierra con mi nariz roja y mi cara sucia. Por ese recuerdo contante y travieso, pensé en compartirles información, tal vez algo técnica, pero con la esperanza que los recuerdos nos conecten con el amor de nuestra historia y el cuidado de nuestro entorno….
La Vid o parra ornamental: Nombre científico: Vitis vinifera.
Son muchas las variedades productivas de esta especie, dependiendo, entre otras cosas, de su fruto. Es planta muy rústicas, con sus grandes hojas, sus zarcillos, sus frutos.
Las razones principales por las que se viste un muro, pérgola o fachada con una especie trepadora son: su aspecto ornamental, su capacidad de generar sombra (porches pérgolas), su facilidad de cultivo o rusticidad entre otras.
Sombra verde y fresca en verano: Es uno de los principales factores. Las pérgolas y porches de casas vestidas con una parra, son uno de los lugares más idóneos para pasar las horas y hacer vida durante el verano. Además de la sombra, veremos florecer y cuajar los racimos según pasen las semanas. Todo un espectáculo.
El color de otoño: Aunque breve, los colores que las hojas de la parra ofrecen en otoño son uno de los mayores espectáculos de los que podremos disfrutar con la vid. Las tonalidades son tantas y sobre todo al mismo tiempo, que las parras bien cuidadas, podadas y mimadas, son un auténtico cuadro mires por donde mires.
¿El fruto es secundario? Lo sea o no, se agradece: Aunque el aspecto ornamental es el que manda en este artículo, queramos o no, no podemos obviar al fruto. Por ello, nosotros consideramos la vid o parra, una de las mejores trepadoras ornamentales.
Cuidados de la vid o parra para uso ornamental: Como bien sabemos, la vid es uno de los cultivos más rústicos que tenemos. Su resistencia a las bajas temperaturas invernales es su mejor identidad. Soportan temperaturas invernales de hasta -15 o -20ºC. Sin duda es uno de los factores por los que Vitis vinifera se produzca desde el nivel del mar, hasta altitudes superiores a 1.000 m. El suelo que tolera puede ser muy variable y acepta muchos tipos prefiriendo algo de alcalinidad. El suelo calizo suele ser un aspecto incondicional para aportar calidad a la uva.
Cuando estudiamos consideraciones de manejo y cultivo de la vid, casi siempre son recomendaciones para fines productivos, como es normal. Los aclareos o podas en verde, los tipos de conducción, las podas…todo va orientado a la calidad y producción de la uva. Si se considera el aspecto ornamental, todas estas consideraciones de suelo, clima, poda y cuidados varían, siendo la más importante la poda. Al fin y al cabo debemos dirigir la parra para conseguir correcta cobertura de los espacios y prolijidad en las vistas.
Apoyos, estructuras y alambres para dirigir la vid: En función del tipo de formación y estructura, la dirección de los vástagos debe ser distinta. No es lo mismo dirigir una vid para una pérgola que para una fachada por ejemplo. Lo que sí tiene que procurarse en cualquier caso, es un apoyo firme y alambres para que la vid se agarre con fuerza y crezca por donde nosotros queremos. Si es para fachadas lo más común es utilizar la Parra virgen.
La poda. El aspecto más determinante: Esto es lo que determinará el recorrido de la parra por donde queramos. Técnicas y formas de podar existen muchas. La época de poda: Suele ser durante el invierno con variaciones en función de la zona climática. Posteriormente hay un segunda poda en primavera pero se hacen con fines más productivos. Si partimos de un esqueje pequeño y queremos formar la vid desde el principio hemos de dirigir una rama principal que es la que dará altura a la parra o vid hasta los 2 metros aproximadamente. Por ello se debe eliminar cualquier rama que no sea la principal (la que veas que tenga más fuerza). Cuando alcance la altura deseada (debe estar guiada en un poste o alambre vertical), se dejan 2 o 3 ramas que serán las secundarias, podándolas para dejar de 2 a 3 brotes espaciados algo más de medio metro. Los sucesivos años se repite la operación con ramas terciarias etc. respecto a la principal. A partir de ahí, quedan eliminar ramas que se entrecrucen, molesten o se salgan de los límites visuales que nosotros impongamos. Los aclareos de zonas densas también pueden hacerse para equilibrar el conjunto. No hay una norma específica de poda. La experiencia, preguntar y aprender a medida que se vaya haciendo es la mejor manera de conseguir la mejor de las parras. Hay gente que poda con 2 brotes, otros con 3. Gente que hace o no aclareos, podas más severas o conducciones más libres, el uso de alambres quitando los zarcillos… es todo un mundo que cuando uno entra, las variables se multiplican y errando y preguntando es como mejor se aprende.
Algo que no hemos mencionado respecto a la parra son sus posibles problemas con enfermedades y plagas. Habrá que tener cuidado con la cochinilla, el mildiu, la araña roja o la Botrytis.
(fuente: agromática)