Психолог Бистра Данчева

Психолог Бистра Данчева Психолог с психоаналитична ориентираност - Габрово

Магистър-психолог Бистра Данчева е дипломиран консултант в детско-юношеска възраст в Софийски университет ”Св. Климент Охридски”. В частната си практика работи предимно с деца и юноши. Консултира и клиенти на възраст над 18 г. Пряката и професионална дейност е свързана с деца от . Работила е в център за такива деца в Габрово от 2009г. до 2024г. Седем години работи като психолог в дневен център за възрастни хора с ментални увреждания. В момента е психолог в ЦСОП Габрово. Има опит с деца, лишени от родителски грижи. Притежава второ ниво по Психодрама. Завършено обучение "Психодинамично интервю" и “Релационна психомоторика”. Член е на Българско Общество за Лаканианска Психoанализа, групов член на Новата Лаканианска Школа (NLS) и Световната Асоциация по Психоанализа (WAP). Формиращ се психоаналитик.

14/01/2026

Créditos:
Para recordar…
La frase de Nietzsche -“Quien tiene un
porqué para vivir puede soportar casi
cualquier cómo”— muy utilizada también
por Viktor Frankl para fundamentar
su trabajo en psicoterapia,
no es solo un lema optimista,
sino una constatación cruda y honesta:
cuando el sufrimiento es inevitable,
lo que nos salva no es escapar de él,
sino encontrar un sentido que lo trascienda.
Una tarea, una responsabilidad, un amor
o simplemente el acto de resistir con
dignidad, demostrando que el espíritu
humano no se quiebra aunque lo aplasten
las circunstancias.
Andrutwin_

12/01/2026

El concepto de 'Salud mental' como Ideal del Otro

Cuando Lacan decía que el psicoanálisis no es una terapia como las otras se refería a que no promete ninguna salud mental, pues la salud mental es una promesa de algunas ramas de la psicología que entroncan con el discurso medico, es decir quieren curar al paciente enfermo para restituirle la tan mentada perdida salud mental.El psicoanálisis en las vías de Lacan en cambio es una aventura, la aventura del deseo, del deseo de poder arribar a construir una mejor versión de sí mismo, lo cual no implica ninguna salud mental, porque en tanto todos y cada uno somos diferentes de los otros, no podría haber, por eso mismo ninguna salud mental con un patrón igual para todos.Para el discurso psicoanalítico en las vías de Lacan nadie esta enfermo al modo del discurso médico, sino que cada quien pad(r)ece de sus propias creencias y prejuicios, de la religión familiar donde ha sido criado y formado, de las marcas que esta nos ha dejado y del modo en que se han proyectado y construido los fantasmas en una identificación temprana con sus abuelos, padres, tíos. hermanos, es decir familia, que a la vez que nos dieron un lugar también allí nos inculcaron una cierta lógica, una cierta manera de vivir, criterios mejores o peores para poder enfrentar la vida…

05/01/2026

La Represión
La represión no hace desaparecer lo intolerable: lo mantiene fuera de la conciencia, operando en silencio.
Lo rechazado de la conciencia, retorna desplazado, disfrazado, insistente.
El trabajo no consiste en forzar el recuerdo, sino en escuchar ese retorno.

04/01/2026

La mente humana tiende a viajar hacia adelante, imaginando problemas, pérdidas o retos que todavía no han llegado, y en ese viaje olvidamos que el futuro es solo una proyección, no una certeza. Preocuparse en exceso por lo que podría pasar nos roba energía, claridad y tiempo que podríamos invertir en vivir el presente.

Esta reflexión también nos ayuda a cuestionar la ilusión de control. Podemos planificar, prevenir y prepararnos, pero no podemos garantizar que el mañana será como lo imaginamos. En muchos casos, lo que tanto tememos cambia de forma o ni siquiera llega a suceder. Recordar que “tal vez ni siquiera existo” en ese escenario nos permite poner en perspectiva la urgencia de nuestras preocupaciones y volver al único lugar donde realmente tenemos influencia: el aquí y el ahora.

Por último, comprender esta idea es un acto de liberación emocional. Nos invita a soltar la obsesión por controlar lo incierto y a redirigir la atención hacia acciones y decisiones que realmente podemos tomar hoy. Si dejamos de hipotecar nuestra paz por un futuro imaginario, podemos experimentar más calma, gratitud y sentido de vida. En otras palabras, entender esta frase no es resignarse, sino elegir vivir con más presencia y menos miedo.

02/01/2026

El DSM-5 al eliminar el término neurosis no solo abandona una categoría clínica sino que borra la noción de estructura subjetiva y elimina la dimensión simbólica. Proponiendo en su lugar, una taxonomía de síntomas cuantificables, desconectados de la lógica del deseo. El sujeto dividido, estructurado por la falta, ya no tiene lugar en el discurso de salubridad dominante.
La neurosis, como estructura, implica una relación relación coercitiva ante el deseo del Otro y su desaparición del campo diagnóstico puede leerse como una negación de la falta estructural, en favor de la lógica de completitud sintomática que ofrece el mercado: “si tienes ansiedad, toma este fármaco; si tienes compulsiones, sigue este protocolo”.
Lacan formalizó el discurso capitalista como aquel en el que el sujeto barrado ocupa el lugar del significante amo: no hay S1 que ordene el campo simbólico, sino una vacuidad estructural recubierta por la imagen. La subjetividad contemporánea, atrapada en esta lógica, queda sumergida en lo imaginario: la caída de las identificaciones simbólicas que orientaban la experiencia del espejo deja al sujeto errático, sin brújula, exigiendo a la imagen que garantice la identidad. De ahí la proliferación de síntomas actuales como dismorfias, disforias, anorexias, adicciones a la imagen que ya no remiten a un conflicto simbólico, sino a una captura narcisista sin mediación. “La subjetividad contemporánea está arrastrada, cautivada, envuelta en movimiento que la sumerge industrialmente en semblantes donde lo imaginario prevalece sobre lo simbólico.” (Miller, 2002)
El éxito del consumismo reside en haber capturado la falta estructural, reconfigurando la lógica del deseo mediante los efectos fantasmáticos de la publicidad. El sujeto ya no se constituye en torno a la castración, sino que se define por una carencia de goce que debe ser colmada por objetos que prometen una completitud imposible. Al eliminar la dimensión fálica de las estructuras psicopatológicas, se borra la posibilidad de cohabitar con la falta. El falo, como mediador simbólico del goce y lugar de las identificaciones, es sustituido por objetos de consumo. Las toxicomanías, en este sentido, son paradigmáticas: en la toxicomanía no existe lo masculino y lo femenino, sólo existen consumidores.
Ahora prevalece el sujeto desorientado, con identificaciones lábiles, erráticas, que se deslizan sin anclaje real. La máxima manifestación de la realidad devenida virtual es la postverdad, que emerge como una forma contemporánea que colinda la certeza psicótica: una identificación imaginaria que se impone por fuera de la realidad, sin pasar por la castración ni por el campo del Otro. Más que mentiras, son verdades sin sujeto, sin división; lo propio del registro imaginario es consolidarse negando la falta y su paradigma es la forma circular. “La fascinación por la forma esférica ha pesado sobre el espíritu humano, induciendo durante siglos al error”. (Lacan, 1960)
La verdad ya no se construye, se afirma desde la alienación imaginaria, en un intento de certeza sin duda, sin inconsciente, sin síntoma como un misterio sobre el ser, sin la dimensión trágica del ser humano, sin la palabra que hiende, en pos de un vaciamiento discursivo que define al sujeto de la época.
Pero el agujero no desaparece: cuando el sujeto queda atrapado en su imagen especular, sin poder ver la falta que la sostiene, termina encontrándola en el espejo mismo. “El viviente se considera él mismo como una bola, pero con el tiempo de todos modos se ha dado cuenta de que no era una bola, sino una burbuja.” (Lacan, 1976)
Roberto Reyes

31/12/2025

¿Lacan y Bunge?

Uno de los principales vectores que guían la clínica lacaniana es ir más allá de las identificaciones, para darle mayor énfasis al discurso, a los significantes propiamente dichos, que marcan una materialidad concreta desde donde podemos comenzar un recorrido lógico en las formas metonímicas o metafóricas. Por ello, una guía en la práctica lacaniana es usar el Nombre-del-Padre para poder prescindir de él. Es decir, hacer que la identificación y la transferencia pasen de un estatuto imaginario a uno simbólico: la relación del sujeto con el Otro no cristalizada en la figura del padre, sino en el lenguaje mismo.

Esto nos permite ir a los contenidos discursivos en lugar de detenernos en la petrificación identificatoria: aquello a lo que está capturado el neurótico es a una imagen, como señala Lacan. Y es por eso que el cine tiene una gran capacidad propagandística: a pesar de su inconsistencia, lo imaginario tiene un poder alienante que impide reconocer los constructos lógicos de los “adversarios”. Así como en el estadio del espejo el otro representa la amenaza del cuerpo fragmentado, los otros que tienen identificaciones diferentes son una amenaza de desestructuración.

Un caso paradigmático que ilustra esta dinámica me parece ser Mario Bunge, acérrimo “crítico” de Lacan, quien estuvo tan petrificado en la identificación con el ideal de científico-vanguardista que esta imagen le impidió leer a Lacan. De haberlo hecho, no sólo habría evitado hacer críticas que no dan en el blanco, sino que habría encontrado similitudes en su pensamiento.

Si Bunge hubiera leído a Lacan, se habría dado cuenta de que desde los años 70 Lacan desmarcó al psicoanálisis de la ciencia, y que su objeto de estudio es diferente: se hace un psicoanálisis para conocer una verdad inconsciente sobre el deseo de cada uno y no para encontrar un saber mental o conductual del ser humano. De esta diferencia entre verdad y saber, que Lacan enfatizó a lo largo de su obra, se deriva su posicionamiento diferenciado frente a la ciencia como “un sesgo práctico para sentirse mejor”, que se apoya principalmente en un cambio en la posición subjetiva respecto del Otro, al mostrar su inconsistencia. No es una ciencia experimental de carácter empírico, no es ese su objetivo ni su forma de trabajo, por lo que cuestionar al psicoanálisis desde la metodología científica es tan prudente como comparar un pastel con un zapato.

“Freud avanzaba en una investigación que no está marcada con el mismo estilo que las otras investigaciones científicas. Su campo es la verdad del sujeto. La investigación de la verdad no puede reducirse enteramente a la investigación objetiva, e incluso objetivamente, del método científico habitual. Se trata de la realización de la verdad del sujeto como dimensión propia que ha de ser aislada en su originalidad.” —Seminario I

Pero el punto en común, en el que podemos pensar más allá de las identificaciones, es la centralidad que ambos sistemas lógicos le dan a la falta: el límite del conocimiento que impide la completitud. Para Lacan, “todo sentido es religioso”, porque el sentido crea la ilusión de dominio, de control, de posesión del significante amo que intenta lo imposible: tratar de detener las cadenas significantes. Es decir, tener una respuesta para todo. Y sólo los idiotas y los cerdos tienen una respuesta para todo.

“Para que el psicoanálisis no sea una religión, como tiende a ello irresistiblemente desde que uno se imagina que la interpretación sólo opera del sentido. Enseño que su resorte está en otro lado, nominalmente, en el significante como tal.” (Lacan, 1976)

Pensar en términos de significantes es reconocer la vacuidad del lenguaje como una construcción arbitraria, donde el énfasis en el significante no es sumisión a algún sentido, sino pura potencialidad creativa: sin-sentido. El registro de lo Real es un intento de Lacan por ubicar aquello que nos excede y nos constituye sin poder ser capturado por las redes del sentido.

A su vez, Bunge señala para la ciencia: “La experiencia no garantizará que la hipótesis en cuestión sea la única verdadera: sólo nos dirá que es probablemente adecuada, sin excluir por ello la posibilidad de que un estudio ulterior pueda dar mejores aproximaciones en la reconstrucción conceptual del trozo de realidad escogido.” Lo importante para la ciencia no es aquello que enuncia como mayormente probable, sino que su valor recae en que es un sistema continuo que se sirve de correspondencias con la lógica matemática para hacer interrogaciones constantes sobre el mundo, que permiten verificaciones a nivel formal. En el fondo, para seguir existiendo, tiene que mantener una distancia de aquello que descubre, para poder repensarlo y no volverse una religión.

El propio Bunge reconoce la imposibilidad de que la psicología funcione como ciencia formal: las ciencias fácticas (como la psicología) verifican hipótesis que, en su mayoría, son provisionales. La demostración es completa y final; la verificación es incompleta y, por eso, temporaria. “La naturaleza misma del método científico impide la confirmación final de las hipótesis fácticas.” (Bunge, 1959) Lo que coincide con la postura lacaniana de que no existe realidad extra-discursive, no existe el metalenguaje y por ende ninguna explicación puede reclamar validez eterna y ahistórica.

Aunque el método de trabajo de la ciencia y el del psicoanálisis sean diferentes, hay un punto en el que convergen y que forma parte del corazón mismo de su existencia: la falta de certezas totales. Es decir, que el escepticismo científico comparte el vacío operativo del sistema significante. Ese vacío operativo nos permite abrazar la incertidumbre, sustraernos de la lógica del discurso imperante, pensar en un espectro de posibilidades que no son más que modalidades que remiten a la falta constitutiva: a “no poder decir lo verdadero sobre lo verdadero” (Lacan, 1971), a “una nueva forma de aprehensión del mundo como inagotable, y al hombre como una empresa inconclusa e interminable.” (Bunge, 1959)

No hay que confundir: ambas empresas son muy diferentes. Y, sin embargo, me parece que las recomendaciones de la actitud científica de Bunge bien podrían extrapolarse a la actitud analítica, incluso como un posicionamiento en contra de la neurosis: “curiosidad impersonal, desconfianza por la opinión prevaleciente y sensibilidad a la novedad.”

Roberto Reyes

„Каквото и да се случи, остани жив.Не умирай, преди да си мъртъв.Не губи себе си, не губи надежда, не губи посока. Остан...
21/12/2025

„Каквото и да се случи, остани жив.

Не умирай, преди да си мъртъв.

Не губи себе си, не губи надежда, не губи посока. Остани жив, със себе си, с всяка клетка от тялото си, с всяка фибра от кожата си.

Остани жив, учи се, учи, мисли, чете, гради, изобретявай, създавай, говори, пиши, мечтай, проектирай.
Остани жив, остани жив вътре в себе си, остани жив и отвън, изпълни се с цветовете на света, изпълни се с мир, изпълни се с надежда.
Остани жив с радост.

Има само едно нещо, което не бива да пропиляваш в живота,
и това е самият живот...“
~ Вирджиния Улф
Книга [реклама]: https://amzn.to/4nyB40W

“Whatever happens, stay alive.
Don't die before you're dead.
Don't lose yourself, don't lose hope, don't loose direction. Stay alive, with yourself, with every cell of your body, with every fiber of your skin.

Stay alive, learn, study, think, read, build, invent, create, speak, write, dream, design.
Stay alive, stay alive inside you, stay alive also outside, fill yourself with colors of the world, fill yourself with peace, fill yourself with hope.
Stay alive with joy.

There is only one thing you should not waste in life,
and that's life itself..."
~ Virginia Woolf
Book [ad]: https://amzn.to/4nyB40W

21/12/2025
21/12/2025

El partenaire-sintoma de Jacques Alain-Miller:

La pareja-síntoma del hombre tiene la forma del fetiche, mientras que la pareja-síntoma del parlêtre femenino tiene la forma erotomaníaca. Esto se ve en el pase: al comienzo los hombres tienen que resolver la cuestión del fantasma, la forma fetiche que sus fantasías imponen a la pareja, mientras que, en sus comienzos, el parlêtre femenino tiene que resolver la cuestión del amor, eso es, la erotomanía. Y de la misma manera que la Biblia dice: “…el hombre tendrá Sodoma y la mujer tendrá Gomorra”. Podríamos creer que hay una maldición que diría que: el hombre tendrá el fetiche y la mujer la erotomanía.
El modo de g***r de la mujer exige que su pareja le hable y la ame. Para ella el amor está tejido en el goce y es preciso fundamentalmente que la pareja sea Ⱥ, que él sea aquél al que le falta alguna cosa, y que esa falta lo haga hablar. Sin duda, existe un cambio de época. La mujer tiene hoy más libertad que la que tenía antes, pero nada cambia en la estructura por ello. Para el hombre su modo de g***r exige que su pareja responda a un modelo y eso puede ir hasta la exigencia de un pequeño detalle, de un detalle pequeño a. Me acuerdo de un analizante que perseguía la meta de encontrar en una mujer un cierto pliegue entre la base de la nariz y la boca. Otro que exigía de su pareja-síntoma una precisa forma de trasero que sólo podía descubrir después de ir a la cama, si esta condición no está, no le pasa nada, no consigue nada. El goce masculino puede ser sostenido por el silencio. Es lo que se encuentra realizado con toda claridad en la homosexualidad masculina, en la que la pareja síntoma puede ser localizada y seducida sin palabras. Eso se realiza también en la relación con la pr******ta y también en la masturbación, que ocupa en el hombre un lugar mucho más importante. Para el hombre, el goce siempre tiene algo de limitado, de circunscripto, de localizado y de contabilizable.
Del lado femenino, el parlêtre impone a la pareja una forma distinta en función de lo ilimitado del goce. Para entenderlo pensemos en el papel central de la demanda de amor en la sexualidad femenina. La demanda de amor desempeña en la sexualidad femenina un papel incomparable con el masculino. La demanda de amor comporta en sí misma un carácter absoluto y una tendencia hacia el infinito que es manifiesta en el hecho que el Todo no está formado, el Todo no hace Uno y eso se abre hacia el infinito, más allá de todo lo que puede ofrecérsele como prueba. Es una demanda que incide sobre el ser de la pareja y que deja al desnudo su forma erotomaníaca. La de que el otro la ame.
Lacan empleo una vez este término, erotomanía femenina. Lacan fue alumno del psiquiatra Clérembault, que aisló el síntoma de la erotomanía psicótica. No es casualidad que Lacan hable de erotomanía, estaba también presente en el caso del Presidente Schreber, para quien era Dios quien lo amaba, quien lo perseguía con su amor y es exactamente por ahí que Schreber es empujado a la posición femenina, es lo que produce el efecto de “empuje a la mujer” en este caso. Por eso Lacan puede correlativamente decir que todas las mujeres son locas. Todas las mujeres son locas porque ellas tienen como pareja el Ⱥ—voy a ser mal visto después de esto si subrayo demasiado que todas las mujeres son locas. Lacan corrigió esto mismo diciendo que ellas no son locas del todo, que no son para nada locas [aquí tenemos un juego de palabras, pas de tout]. Yo voy a corregirlo de otra forma: todas las mujeres son locas, sin duda, porque la pareja es esa Ⱥ que está por detrás de ellas, pero todos los hombres son brutos, embrutecidos por el detalle de su fantasma. Todos los hombres están embrutecidos excepto los hombres analizados. (Risas)
Entonces, para la pareja del parlêtre femenino hay dos axiomas que debemos guardar en el espíritu si no queremos ser embrutecidos. Primero, para amar es preciso hablar, el amor es inconcebible sin la palabra, justamente porque amar es dar lo que no se tiene y no se puede dar lo que no se tiene a no ser hablando, porque es hablando que damos nuestra falta en ser. Tanto mejor cuando hablamos de amor, pero no es de manera alguna necesario, ya que hay mujeres que se satisfacen muy bien si la pareja las critica, con tal de que él hable. El verdadero problema del lado femenino es forzar al hombre a hablar, en lugar de mirar la televisión, leer el diario, o ir al partido de fútbol. Las más inteligentes van con ellos al fútbol. Además para el hombre es mejor hablar, porque si él no habla va a ser ella quien lo haga y para reclamarle que hable. Segundo axioma, para g***r es preciso amar. Ésta es verdaderamente una exigencia del lado femenino y podría escribir la secuencia: hablar, amar, g***r. Del lado femenino, no se puede g***r sino del habla, con preferencia del habla de amor. He aquí un matrimonio moderno del cual me hablaron recientemente. Es un matrimonio que dura desde hace veinte años, se puede decir que fue duradero, la única particularidad es que el marido vive en una ciudad y la mujer en otra. Se ven cada seis meses. ¿Cómo se mantiene el matrimonio? Porque el marido la llama todos los días. Otro ejemplo, una mujer que se queja de que su marido hace poco el amor con ella. Ella se queja de eso, pero después de veinte años el lazo se mantiene; ¿serán solamente los niños los que sustentan ese lazo? Después de mucho tiempo escuchándola en análisis no me parece, para mí eso se esclareció el día en que ella me hizo saber que su marido habla siempre bien de ella y, es por eso que se sostiene.
El hombre a su turno, puede g***r sin palabras y sin amor, pero es en fin, una pequeña cuota de goce. El resultado es que el hombre siempre es un monstruo y la mujer es siempre una “pesada”, en todo caso son estas las recriminaciones que cada s**o hace al otro. En fin la erotómana pesada es aquella que no puede impedirse hacer la pregunta: ¿me amas…?, escrutando el amor del otro, porque ella goza por amor. Puede ser también que acontezca que la pareja hable mal de ella o que la insulte; expuse un caso en mi curso, pero lo que cuenta es que él le hable. Logramos percibir, escuchando mujeres en análisis, hasta qué punto ellas están apasionadamente ocupadas de lo que se dice de ellas y especialmente de lo que dice de ellas el hombre que las ama y es así que, un tal análisis, sigue el ritmo de las palabras de la pareja, que nunca son aquellas que a ellas les gustaría oír.

„Това, което искам да кажа, е, че въпреки това трябва да отдадем дължимото на психоанализата: тя не се опитва да експлоа...
19/12/2025

„Това, което искам да кажа, е, че въпреки това трябва да отдадем дължимото на психоанализата: тя не се опитва да експлоатира това измерение на внушението, вярата и доверието; на поемането на контрол, на насочването на това, което наричаме пациент. Ако това беше така, психоанализата отдавна щеше да е изчезнала от този свят, както се случи с някои техники, които играеха на тази човешка връзка.“

Жак Лакан - „Реч в Токио“, 21 април 1971 г.

Снимка: Жак Лакан @ Австралийския национален университет

#психоанализа #Лакан #внушение

"Je veux dire par là que tout de même il faut rendre cette justice à la psychanalyse qu’elle n’essaie pas de jouer sur cette dimension de la suggestion et de la croyance et de la confiance ; de la prise en main, de la direction de ce qu’on appelle le patient. Si c’était cela, il y a longtemps que la psychanalyse serait disparue de ce monde comme c’est arrivé pour certaines techniques qui jouaient sur ce rapport humain. »
Jacques Lacan - "Discours de Tokyo", 21/04/1971

Photo: Jacques Lacan @ The Australian National University

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