02/03/2020
Qué es la Fisioterapia
Es una rama de las ciencias de la salud que utiliza los agentes físicos (elementos naturales) para restaurar la función una vez perdida o evitar que se pierda en individuos o poblaciones.
Se sirve de técnicas físicas para favorecer, mantener y restaurar el bienestar físico, psicológico y social, teniendo en cuenta las variaciones en el estado de salud. Es decir, tiene en cuenta la globalidad del paciente en el tratamiento.
Estamos hablando de tratamiento mediante la naturaleza o terapia natural centrada en el movimiento. El movimiento es un elemento esencial de la salud y el bienestar, y depende de la función integrada, coordinada del cuerpo humano a distintos niveles. El movimiento es útil y se ve afectado por factores internos y externos. La fisioterapia se dirige a las necesidades de movimiento.
Esta idea de agentes físicos, movimiento, naturaleza, lógicamente no es nueva. En la antigüedad siempre se han usado técnicas físicas: masajes, hidroterapia, gimnasia, el sol etc. Para algunos Hipócrates fue realmente el padre de la fisioterapia.
Desarrolló muchos tratamientos centrados en el movimiento como masajes, tracciones, manipulaciones, correcciones posturales dentro de su filosofía “ayudar a la naturaleza” de forma que se convertía en un facilitador de medios naturales para lograr la auto curación del cuerpo (Vis Naturalis Medicatrix). Y la fisioterapia no es más que todo esto recogido en profesionales sanitarios y una formación científica para más seguridad de los pacientes. Pero el fin sigue siendo el mismo, aunque actualmente disponemos de mucha más información.
La fisioterapia posee una base científica, está comprometida con la extensión, aplicación, evaluación y revisión de las evidencias (pruebas científicas) que la sustentan. Por lo tanto, se basa en la mejor evidencia científica y en la evidencia clínica (experiencia clínica) utilizadas mediante un juicio clínico. Esto es más importante que las técnicas usadas, sin ello, sólo se aplicarían técnicas sin tener en cuenta el verdadero problema del paciente. Esto garantiza una mejor orientación del diagnóstico y evita que el tratamiento se aplique según unas determinadas creencias y busque el problema real del paciente.