23/05/2021
𝐃𝐎𝐋𝐎𝐑 𝐃𝐄𝐋 𝐂𝐑𝐄𝐂𝐈𝐌𝐈𝐄𝐍𝐓𝐎. ¿𝐌𝐈𝐓𝐎 𝐎 𝐕𝐄𝐑𝐃𝐀𝐃?
No existe en la literatura médica una definición consensuada para el denominativo dolor del crecimiento tampoco criterios inherentes que puedan ser utilizados para estudios o para el diagnóstico del problema.
Si bien en el pasado gano popularidad el nombre de dolor del crecimiento ante la presencia de cualquier tipo de dolor en huesos o articulaciones y estas eran atribuidas al proceso de desarrollo, en la actualidad, en condición de mejores recursos para el diagnóstico y alcance de posibilidades de identificar la causa del dolor en determinadas patologías del aparato locomotor en desarrollo y las posibilidades de definir sus causas son más definidas de manera a no atribuir todo dolor en un niño como un tributo al crecimiento
El crecimiento al igual que el envejecimiento, es un proceso continuo, fisiológico y que a priori, no tiene porqué doler. muy a pesar de varias teorías aunque ninguna ha demostrado con firmeza la procedencia de este síntoma. Mucho se ha afirmado que el dolor, está relacionado por una parte con la fatiga muscular y es por esta razón que la mayor frecuencia en su presentación está en los niños muy hiperactivos y por otra en niños también propensos a este síntoma. Los niños a medida que crecen son más activos y por su misma naturaleza de ser niños no miden sus fuerzas y hacen cosas que normalmente no deberían hacer, sometiendo a sus tendones, músculos y articulaciones a tensiones excesivas, que producen pequeños daños en esos sectores.
Por otro lado también están los niños que poseen ligamentos mucho más elásticos, condición que hace que el impacto sobre las articulaciones sea mayor causando el síntoma, situaciones que tampoco han sido totalmente demostradas como la causa el dolor.
Una de las teorías probablemente más admitidas sin embargo aun en estudio y que se usa con más frecuencia en las consultas médicas para explicar a los padres el origen de los síntomas, es la que podríamos llamar algo así como el “crecimiento desorganizado”.
Cuando crecemos, no lo hacemos de forma simétrica y organizada, cada estructura tiene su propia forma, su propia dirección y su propio ritmo de crecimiento, y en ocasiones, la sincronía entre las partes no es demasiado homogénea sobre todo en la relación de crecimiento del hueso a través de los cartílagos de crecimiento y los tendones que se insertan próximos a estos y que no crecen al mismo ritmo, lo cual hace que en ocasiones, se produzcan dolores en la zona de inserción hueso tendón ocasionando molestias y en ocasiones dolor en el niño sobre todo en épocas de los llamados “estirones” manifestándose sobre todo en niños entre los 2 y 12 años de edad siendo más común entre los 3 a 5 años y de los 8 a 12 años. Compromete mayormente a los miembros inferiores sobre todo en pantorrillas detrás de las rodillas y delante de los muslos, el dolor va y vuelve y no ocurre todos los días, es más vespertino y por la noche, el niño despierta muchas veces por el dolor. Las áreas adoloridas no presentan signos de inflamación ni lesión. no causa ningún problema para el niño, no incide en el crecimiento y la tendencia es desaparecer sola y tampoco impide que el niño sea activo y practique un deporte.
¿𝙎𝙚 𝙥𝙪𝙚𝙙𝙚𝙣 𝙖𝙡𝙞𝙫𝙞𝙖𝙧 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙨 𝙙𝙤𝙡𝙤𝙧𝙚𝙨?
Es verdad que los analgésicos no son muy recomendados en este tipo de síntoma, más aún los niños no deben ser medicados sin necesidad.
Existen otras medidas que los padres pueden adoptar. Una de ellas es masajear la región con ayuda de un aceite o crema hidratante para ayudar a relajar los músculos y articulaciones, calor local, y sobre todo mucho amor, que eso nunca falla.
𝙍𝙚𝙘𝙤𝙢𝙚𝙣𝙙𝙖𝙘𝙞𝙤𝙣𝙚𝙨 𝙙𝙚 𝙘𝙪𝙖𝙣𝙙𝙤 𝙖𝙘𝙪𝙙𝙞𝙧 𝙖𝙡 𝙢𝙚𝙙𝙞𝙘𝙤
Así como en una gran mayoría de situaciones, en relación al dolor de las piernas, existen los llamados signos de alarma, es decir cuando surgen manifestaciones, estos implican necesariamente una observación médica con la finalidad de descartar eventuales patologías que podrían estar surgiendo.
¿𝘾𝙪𝙖́𝙡𝙚𝙨 𝙥𝙤𝙙𝙧𝙞́𝙖𝙣 𝙨𝙚𝙧 𝙚𝙨𝙩𝙤𝙨 𝙨𝙞𝙜𝙣𝙤𝙨 𝙙𝙚 𝙖𝙡𝙖𝙧𝙢𝙖?
Dolores que despiertan al niño durante la noche
Dolores que sobre todo se manifiestan en una sola pierna
Dolores muy localizados, en puntos específicos donde el niño logra identificar fácilmente
Dolores que también suceden durante el día
Dolores que interfieren con las actividades diarias del niño, particularmente saltar correr
Asociación del dolor con otros síntomas, como malestar general falta de apetito, pérdida de peso sudoración nocturna, cansancio fácil, etc.
Manifestaciones consideradas como signos de alarma, si bien su presencia por sí solo no necesariamente significa una situación grave o preocupante, sin embargo debe usted considerar necesariamente la evaluación por el especialista médico.