22/04/2026
EL AMOR CIEGO DE LOS NIÑOS A SUS PADRES Y A SU SISTEMA
Los niños aman a sus padres con un amor profundo, instintivo y ciego. Es un amor que no cuestiona, que no mide, que no pone condiciones. Simplemente ama y busca pertenecer.El niño necesita a sus padres para vivir, para sentirse seguro y para encontrar su lugar en el mundo.
El niño/a asume cargas que no le corresponden. Puede intentar sostener emocionalmente a sus padres, compensar el dolor familiar o cargar con situaciones que ni siquiera comprende. Lo hace de manera inconsciente, movido por una lealtad silenciosa y profunda.
Este amor, aunque nace de la inocencia, puede llevar al niño a dejar de lado sus propias necesidades, su alegría o su espontaneidad. Y esas cargas, muchas veces, se manifiestan más adelante en la vida adulta como miedos, bloqueos, tristeza o repeticiones de historias familiares.
El niño ama a sus padres tal como son, sin condiciones. No importa si recibe poco, si hay ausencias, conflictos o dolor; el niño sigue amando. Desde ese amor, muchas veces intenta compensar lo que falta, cargar con lo que duele o asumir responsabilidades que no le corresponden. No lo hace desde la razón, sino desde una lealtad profunda al sistema familiar.
Este amor ciego puede llevar al niño a pensar, de manera inconsciente: "Si yo sufro, mamá estará mejor.""Si yo me hago fuerte, papá no tendrá que cargar tanto." ; "Si me porto mal, al menos me verán."Así, el niño, por amor, puede dejar de lado sus propias necesidades para sostener a sus padres o al sistema familiar