30/03/2026
Hay una geometría de la ficción. La ficción tiene el mismo lugar que ocupaba la magia en la Edad Media, punto de cruce entre religión y ciencia, sólo que en la ficción el cruce se da entre la mentira y la realidad, tal como la magia se divide en diabólica y la “magia natural”, donde la primera se relaciona con creencias y prácticas religiosas, en cambio la segunda con lo “oculto”, así la ficción querría penetrar lo “oculto” o lo invisible. ¿Hoy a qué escritor, de cualquier género, no le gustaría ver y penetrar en lo oculto y en lo invisible?
De este modo, la literatura de ficción de la Europa Medieval, refleja a veces la realidad de la vida de la época y otras veces la distorsiona, unas veces ofreció vías de escape de la realidad, otras, ideas para ser imitadas, un tipo de literatura resaltó los rasgos distintivos de hechiceros, hadas y otros personajes mágicos, dejándolos sin mucho realismo encima.
Muy freudianamente, Bentham sostiene que bondad y maldad son dos términos que provienen de la fuente del deseo de placer