31/07/2025
Hace un par de semanas tuve el grato honor de brindar una pequeña charla de capacitación sobre Autocuidado para voluntarios en acompañamiento hospitalario Doctores Alegridosis, del Programa La UMSA Contra el Cáncer.
No puedo creer que hayan pasado tantos años desde que estuve ahí, correteando entre ir al hospital e ir a las reuniones de los miércoles y luego colaborar con los programas. Me sentí en casa, tanto por el programa como por la facultad que aun se siente tan imponente y cálida. Una nunca olvida.
Y creo que mientras más pasa el tiempo....más puedo reflejar la experiencia, los descubrimientos, reflexiones y una visión que va más allá de teorías. Va con ellas.
Como psicóloga clínica el autocuidado es fundamental. Hace pocos meses traté un caso tan profundamente hondo, que me sentí sobrecargada, casi agobiada. No por el reto profesional (que es bastante) sino porque una debe ver, sentir realmente la experiencia y vivencia de la persona para tratarla. Me sentí...como si estuviera mirando por un hueco negro, profundo e inexplorado. Tan lívida e impactada que necesitaba un respiro sólamente para sobrellevarlo. Y es que hay vivencias tan amenazantes que ni siquiera la persona ha podido procesarlo, pero que una tiene que sentir, entender y sostener.
Trabajar con el dolor es así. Uno sostiene lo que hay detrás: traumas, agresiones, violencia, ideación suicida, desesperanza, fantasías e ideas que apenas alguien podría procesar, aunque siempre con profesionalidad, ética y respeto.
Por eso, el autocuidado en profesionales de salud es OBLIGATORIO. Necesitamos cuidarnos para cuidar, y eso implica un todo.
Me encontré con chicos animados, estudiantes con gran voluntad y corazón. Y claro, hablar de eso fue lo más importante y bonito del mundo.
Salí de ahí sintiendo el cariño que siempre se siente en medicina. Ellos sostienen personas también, historias, experiencias y si algo puedo ofrecer, siempre será con cariño.