09/02/2026
Shiva es el silencio que lo sostiene todo.
No habla, pero revela.
No se mueve, y sin embargo, transforma.
Es la conciencia despierta que observa sin juzgar,
el espacio infinito donde nacen y se disuelven los pensamientos.
En su quietud no hay miedo,
solo presencia.
Shiva habita en la pausa entre una respiración y otra,
en el instante donde el tiempo se rinde
y el corazón recuerda quién es.
Allí, en ese silencio profundo,
la mente descansa
y el alma se aquieta.
No es destrucción, es liberación.
No es ausencia, es plenitud.
Shiva es la paz que no depende de nada,
la conciencia que permanece
cuando todo lo demás se apaga.
Sentarse con Shiva es volver al hogar:
al silencio que sana,
a la vastedad que abraza,
a la verdad que no necesita palabras.