19/04/2026
QUIÉN SOLUCIONARÁ EL DESBARAJUSTE CAMPAL DE NUESTRO BENI
Por: Juan Jonás Cayú Rossel*
Asisto a cumplir con mi derecho ciudadano a mi recinto electoral, veo poca gente y, eso refuerza la impresión común, que la gente está hartada de tanta impostura política, que en aras de la democracia, le miente a la gente, cuando en realidad, buscan al pueblo para darle "legitimidad" a su angurrias de poder y corrupción desenfrenada que pretenden instaurar, bajo el rótulo de institucionalidad.
Y, es que no hay ánimo en el ciudadano, sentimiento por demás de comprendido, porque sufrimos una vorágine de acontecimientos del festín político más ruin en los últimos tiempos. Para no ir tan lejos, recordarán el desenfreno de poder que pusieron en práctica los famosos neoliberales, en las nacientes de la democracia boliviana.
A finales de los 80 y el decenio de los 90, se ensayó cada junte enfermizo, dictadores disfrazados de demócratas, apoyados por sus perseguidos de antes. Luego, ya no se pudo diferenciar ideologías y todo fue una convivencia incestuosa, que decantó en el saqueo de los bienes del diezmado país y la entrega de sus recursos estratégicos.
Fue esta defectuosa convivencia, que cultivó la necesidad de un movimiento político diferente, que sea la antípoda de lo existente; con lo que nace el movimiento indigenista andino, como la fuerza emergente integrada a la que se sumaban campesinos y las fuerzas populares que, hasta entonces, servían de escalera en la política tradicional.
Ese movimiento político, ataviado de indigenismo y demás sincretismos, llegó con toda la fuerza natural del momento histórico, hasta los 10 años de ejercicio, cuando empezó su corrosión, y al final, la corrupción y el abuso de poder, resultó igual que el periodo neoliberal de los años 90.
El pueblo no aguantó, explotó y terminó con esa fuerza que ya era un poder descomunal, que no respetaba los derechos ciudadanos. El autonombrado emperador, salió huyendo con su harén de quinceañeras, que ahora lo obligan a dar una respuesta ante una justicia que tarda y nunca se concreta.
Nuevamente, ensayaron los remedos de neoliberales. Estaban ávidos y sed de poder y riqueza. Colocaron a la medida, lamentablemente, a una beniana para que dirija ese interregno vergonzoso y corrupto elevado a undécima potencia, que no tuvo clemencia ni con sus coterráneos en época de pandemia. Les interesaba saquear y hacerse ricos a costa de todo y nada, porque, a la nada redujeron sus posibilidades de ser bien recordados.
En breve, eso dio paso a pensar que tan malos era la derecha tradicional, que había que mantenerse nomás en la izquierda conocida, que además, planteaba cierta expectativa, bajo la conducción del llamado "mago de la nueva economía plurinacional". Al final, resultó el más duro de los fiascos, un fracaso total, un engaño; tan sucio como su espíritu familiar que ahora los tiene a buen recaudo en las entrañas del panóptico, de donde nunca deben salir, hasta devolver el último centavo que le robaron al hambriento pueblo.
Las últimas elecciones generales, encuentran en un mar de desconfianza en la gente. Los neoliberales rifaron sus posibilidades en el interregno corrupto de la época de pandemia y el movimiento de izquierda que todavía huele a "puchi", también por su corruptela. De ahí que surge un "mal menor", votar por una cara aparentemente nueva, con padre de la internacional socialista, aunque amante del libre mercado.
El Rodrigo Paz, Presidente que tenemos, entró en una peligrosa dicotomía: hacer a un lado el sentir de la plebe que lo eligió y reafirmar sus vínculos con la clase de poder económico, donde está el negocio, desatendiendo elementos centrales para un buen gobierno. Tras anotarse un gran puntaje con la estabilidad exprés, descuida lo importante, permitiendo el ingreso de gasolina basura que daña la economía de todos; repite las "narcorelaciones" como los anteriores y asume normas sin consenso. Lo que en conjunto, nos devuelve al punto de partida.
LA CONEXIÓN CON LO REGIONAL
En esta Bolivia nuestra, todo está interconectado, no hay cosas al azar, máxime si se trata de las prácticas de la política criolla, por lo que, mirando a lo que sucede a nivel nacional o central, hay una conexión con lo que sucede a los benianos.
Evidentemente, concordando con lo expresado al inicio, más que expectativa, es penoso decirlo, pero, se siente desazón en la gente; porque en lo regional, vino un falso mesías que se aprovechó del dolor de la gente con la pandemia, hizo campaña a costa de ello y ahora deja una institución en la completa ruina, con denuncias de corrupción, inclemente con su propia gente a la que deja debiéndole cinco meses de salarios.
Las imposturas de este falsario, que se acostumbró poner en falso el nombre de Dios por delante, deja una fea herencia para el nuevo inquilino de la Gobernación, con cuentas en rojo, cero obras importantes por entregar, ninguna gestión valedera encaminada. Realmente, hay que empezar de cero y, encima, pensando en el sostén firme de la institución; porque, por más buenas intensiones que lleguen, si no hay recursos económicos disponibles, tendremos nuevamente cinco año de una institución "buena para nada".
Lo terrible de todo esto, y ahora quiero entender la parsimonia de la gente en su ánimo, es porque vamos a una elección sin otra opción, vamos a votar buscando el "mal menor", porque ninguno de los dos candidatos, tiene la solvencia necesaria para marcar su nombre en la historia con un puntaje de aprobación.
No basta ser el apadrinado del gobierno nacional, para que las cosas sean de lo mejor en la región. Hay pruebas, qué hizo Ernesto Suárez en la gestión de su gobierno, nada; después, la misma pregunta para la gestión de Alex Ferrier, de la que por cierto, heredamos la millonaria deuda pagando una pesada contraparte de las carreteras, que es una obligación de todo gobierno nacional.
Desde el frente, puede que tenga razón el candidato opositor Hugo Vargas, cuando le cuestiona a Jesús Eguez, que no es bueno un gobierno local subordinado a órdenes del centralismo; que, no es también de fiar una administración en la Universidad con una serie de incompetencias, experiencia que no debe repetirse en la Gobernación del Beni.
Pero a Hugo Vargas, le hace falta lo central, falta de convencimiento, de capacidad y lo fundamental, de confianza en la persona. No tiene ni siquiera un buen plan de gobierno, sino que ideas fuerza aisladas, que sin recursos económicos, sería difícil encaminar. Ahora, es posible que sea bueno una administración contestaria, en el buen sentido, que luche junte a las instituciones por los verdaderos intereses de la región. Pero, hasta qué punto será productivo?, es la gran pregunta.
Lamentablemente, tal como van las cosas, con un pensamiento alejado de las consignas políticas, hoy voté por "el mal menor".
Trinidad, 19 de abril de 2026.
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*Periodista y abogado