Clinical Counsellor Vancouver - Yolanda Montoya

Clinical Counsellor Vancouver - Yolanda Montoya Yolanda Montoya está reconocida como psicóloga en México (RCC), miembro de la American Psychoanalytical Asociation en Estados Unidos y en Vancouver

Brinda sus servicios como Clinical Counsellor con registro en BC Clinical Counsellors Associaton en Vancouver, BC Canadá

La importancia de elaborar el duelo y las consecuencias de no hacerloEl duelo es un proceso psicológico, emocional y rel...
02/15/2026

La importancia de elaborar el duelo y las consecuencias de no hacerlo
El duelo es un proceso psicológico, emocional y relacional que se activa ante toda experiencia de pérdida significativa. Aunque comúnmente se asocia con la muerte de un ser querido, también puede surgir frente a separaciones, enfermedades, migraciones, rupturas afectivas, pérdida de la salud, del trabajo o incluso de proyectos de vida. Desde la perspectiva clínica, el duelo no constituye una patología en sí mismo, sino un proceso adaptativo natural cuya función es permitir a la persona reorganizar su mundo interno y externo después de la pérdida. Elaborarlo adecuadamente es esencial para la salud mental, mientras que su evitación o bloqueo puede generar importantes consecuencias psicopatológicas.
El duelo como proceso de integración psíquica
Autores clásicos como Sigmund Freud describieron el duelo como un trabajo psíquico (“Trauerarbeit”) mediante el cual la libido se desprende gradualmente del objeto perdido para poder reinvertirse en nuevos vínculos y proyectos. Este proceso no implica olvidar, sino recolocar simbólicamente la pérdida dentro de la historia personal.
Posteriormente, John Bowlby explicó que el duelo está estrechamente relacionado con el sistema de apego: cuando el vínculo se rompe, se activa una intensa protesta emocional que solo se resuelve cuando la persona logra integrar internamente la ausencia del otro. Desde este enfoque, elaborar el duelo permite transformar la presencia física en una presencia simbólica, manteniendo el lazo afectivo sin quedar fijado al sufrimiento.
En perspectivas más contemporáneas y vinculares, como las de René Kaës, el duelo no solo es individual, sino también interpsíquico y grupal. Las pérdidas impactan en los entramados familiares y transgeneracionales, y cuando no se elaboran pueden transmitirse como “duelos congelados”, silencios o síntomas compartidos dentro de los sistemas relacionales.
Funciones saludables del duelo
Cuando el duelo se transita de manera acompañada y reflexiva, cumple varias funciones psicológicas:
• Permite reconocer la realidad de la pérdida.
• Facilita la expresión emocional (tristeza, enojo, culpa, ambivalencia).
• Favorece la resignificación del vínculo perdido.
• Promueve la reorganización de la identidad.
• Habilita nuevas inversiones afectivas y proyectos vitales.
En términos clínicos, el duelo saludable fortalece la resiliencia, la capacidad simbólica y la madurez emocional.
Consecuencias de no elaborar el duelo
Cuando el proceso se evita, se niega o queda interrumpido, la energía psíquica permanece fijada a la pérdida. Esto puede dar lugar a lo que se conoce como duelo complicado o patológico, con múltiples manifestaciones:
A nivel emocional:
• Depresión persistente
• Irritabilidad o enojo crónico
• Ansiedad o culpa excesiva
• Sensación de vacío o despersonalización
A nivel conductual:
• Aislamiento social
• Dificultad para establecer nuevos vínculos
• Hiperactividad defensiva o evitación constante
• Conductas adictivas o autodestructivas
A nivel somático:
• Trastornos del sueño
• Fatiga crónica
• Síntomas psicosomáticos
• Vulnerabilidad inmunológica
Desde el enfoque psicoanalítico, el duelo no elaborado puede transformarse en melancolía, donde la pérdida se internaliza de manera inconsciente y el sujeto dirige la agresividad hacia sí mismo, afectando la autoestima. Asimismo, en contextos familiares, puede manifestarse en síntomas transgeneracionales, repeticiones o lealtades invisibles que perpetúan el sufrimiento.
Importancia del acompañamiento terapéutico
El acompañamiento psicoterapéutico resulta fundamental cuando el duelo se estanca. La escucha clínica ofrece un espacio seguro para simbolizar la pérdida, narrarla, darle sentido y reconstruir la continuidad del yo. Intervenciones basadas en la validación emocional, el trabajo narrativo, los rituales simbólicos y la exploración vincular facilitan que el paciente transforme el dolor en memoria integrada.
Para profesionales de la salud mental, comprender el duelo como un proceso dinámico —no lineal— permite evitar su patologización prematura y, al mismo tiempo, detectar señales de riesgo que requieran intervención.
El duelo es una experiencia inevitable y profundamente humana. Lejos de ser un obstáculo, constituye una oportunidad de transformación psíquica. Elaborarlo permite aceptar la pérdida, preservar el vínculo de manera simbólica y continuar invirtiendo en la vida. No hacerlo, en cambio, puede generar sufrimiento crónico, síntomas emocionales y somáticos, y bloqueos en el desarrollo personal y relacional. En este sentido, acompañar los procesos de duelo no solo es una tarea clínica, sino también un acto de cuidado y humanidad. Si has perdido a un ser querido y no sientes que no has podido aceptarlo y tienes ese dolor interno centro de ti siempre, haz una cita al 604-861-1071 te puedo ayudar a que trabajes en la elaboración del duelo

🌿 ¿Y si no siempre somos víctimas… sino también participantes de nuestros propios problemas?Muchas veces sentimos que la...
02/10/2026

🌿 ¿Y si no siempre somos víctimas… sino también participantes de nuestros propios problemas?
Muchas veces sentimos que la vida “nos pasa”:
las mismas discusiones, las mismas decepciones, las mismas relaciones que duelen.
Culpamos al destino, a los demás o a las circunstancias.
Pero en terapia descubrimos algo importante: sin darnos cuenta, a veces repetimos patrones que mantienen nuestro propio sufrimiento.
Elegimos personas emocionalmente indisponibles,
evitamos poner límites,
postergamos decisiones por miedo,
o repetimos historias aprendidas en nuestra familia.
No lo hacemos por debilidad.
Lo hacemos porque lo conocido —aunque duela— se siente más seguro que lo nuevo.
La buena noticia es esta:
✨ lo que se hace consciente, se puede transformar.
Cuando reconocemos nuestra participación en lo que nos ocurre, dejamos de ser solo víctimas y recuperamos nuestra capacidad de elegir diferente.
Pedir ayuda psicológica no es señal de fracaso,
es un acto de responsabilidad emocional.
A veces, cambiar tu historia comienza con una sola pregunta:
¿Qué estoy repitiendo sin darme cuenta?

La inteligencia artificial y su impacto en las relaciones humanas: transformaciones, riesgos y oportunidadesLa inteligen...
02/06/2026

La inteligencia artificial y su impacto en las relaciones humanas: transformaciones, riesgos y oportunidades
La inteligencia artificial (IA) se ha incorporado de manera acelerada a la vida cotidiana, modificando no solo la forma en que trabajamos o accedemos a la información, sino también la manera en que nos vinculamos con los demás. Lejos de ser un fenómeno exclusivamente tecnológico, la IA constituye hoy un hecho psicosocial y relacional que está reconfigurando la experiencia humana del encuentro, la comunicación y la intimidad. En este sentido, su impacto no puede comprenderse únicamente desde la eficiencia o la innovación, sino también desde sus efectos emocionales, vinculares y subjetivos.
Transformaciones en la comunicación y la presencia
La comunicación mediada por tecnología siempre ha implicado una transformación del vínculo, pero la IA introduce un cambio cualitativo: ahora no solo interactuamos con otras personas a través de pantallas, sino también con sistemas que simulan respuestas humanas, comprenden lenguaje emocional y ofrecen acompañamiento virtual. Esto puede generar la ilusión de presencia, contención o diálogo sin que exista un otro real.
La investigadora Sherry Turkle ha señalado que la tecnología contemporánea favorece relaciones “menos demandantes”, donde el sujeto puede editar, controlar o interrumpir el intercambio a voluntad. Desde esta perspectiva, la IA corre el riesgo de fomentar vínculos más seguros pero menos profundos, reduciendo la tolerancia a la frustración, la espera y la ambivalencia propias del contacto humano auténtico.
Efectos psicológicos y relacionales
Desde un punto de vista clínico, pueden observarse al menos tres fenómenos emergentes.
Primero, una paradoja de hiperconectividad y soledad: aunque las personas están más conectadas que nunca, aumenta la sensación de aislamiento emocional. La interacción con sistemas automatizados puede reemplazar encuentros reales, empobreciendo habilidades como la empatía, la lectura del lenguaje corporal o la negociación de conflictos.
Segundo, una externalización de funciones psíquicas. La memoria, la toma de decisiones, la organización del tiempo e incluso la regulación emocional comienzan a delegarse en dispositivos inteligentes. Esto puede disminuir la autonomía psicológica y la capacidad reflexiva, especialmente en niños y adolescentes cuyo aparato psíquico aún está en desarrollo.
Tercero, la idealización del vínculo artificial. Las interacciones con IA suelen ser predecibles, disponibles y no críticas. A diferencia de los vínculos humanos —complejos, frustrantes y a veces dolorosos—, la IA ofrece respuestas rápidas y complacientes. Esto puede generar expectativas poco realistas sobre las relaciones reales, donde el desacuerdo y la diferencia son inevitables y necesarios para el crecimiento.
Impacto en la identidad y la intimidad
Las relaciones humanas se construyen a partir del reconocimiento mutuo: necesitamos ser vistos, escuchados y transformados por la presencia del otro. Sin embargo, cuando el “otro” es un sistema algorítmico, la reciprocidad se diluye. No hay alteridad genuina, sino una simulación de ella.
Desde perspectivas psicodinámicas, podría decirse que la IA funciona como un “objeto transicional tecnológico”: brinda seguridad y acompañamiento, pero no sustituye la complejidad del lazo humano. Si su uso se vuelve predominante, existe el riesgo de fijaciones regresivas, dependencia emocional o evitación del conflicto interpersonal.
En consulta clínica, esto puede manifestarse en dificultades para sostener conversaciones cara a cara, ansiedad social, preferencia por interacciones virtuales o una menor tolerancia a la imperfección del otro.
Oportunidades y potencial terapéutico
No obstante, sería reduccionista considerar la IA solo como amenaza. También ofrece posibilidades valiosas. Puede facilitar el acceso a información psicoeducativa, ampliar redes de apoyo, reducir barreras geográficas en la atención psicológica y servir como herramienta complementaria en procesos terapéuticos.
En contextos de salud mental, la IA puede apoyar con seguimiento de síntomas, recordatorios de autocuidado o intervenciones breves, siempre que no sustituya el vínculo humano, que sigue siendo el principal factor terapéutico. La clave no está en rechazar la tecnología, sino en integrarla de forma ética y consciente, preservando la centralidad de la relación interpersonal.
La inteligencia artificial está transformando profundamente las relaciones humanas, ofreciendo comodidad, rapidez y accesibilidad, pero también planteando riesgos de aislamiento, dependencia y empobrecimiento emocional. Las relaciones humanas requieren presencia, vulnerabilidad y reconocimiento mutuo, dimensiones que ninguna máquina puede replicar plenamente.
Por ello, el desafío contemporáneo no consiste en elegir entre tecnología o humanidad, sino en mantener el equilibrio: utilizar la IA como herramienta sin permitir que reemplace la experiencia insustituible del encuentro humano. En última instancia, el cuidado de los vínculos sigue siendo una tarea profundamente humana, que requiere contacto, empatía y responsabilidad afectiva. Si te sientes solo(o) o aisaldo(a) y piensas que tu unica opción es la IA, date la oportunidad de tener vínculos más profundos y reales, has una cita al 604-861-1071 te podemos ayudar con la dificultad que tienes para socializar con otras personas.

🧠 Tipos de ansiedad: una guía breveLa ansiedad es una reacción natural ante el estrés, pero cuando es intensa, constante...
01/30/2026

🧠 Tipos de ansiedad: una guía breve
La ansiedad es una reacción natural ante el estrés, pero cuando es intensa, constante o interfiere con la vida diaria, puede convertirse en un trastorno.
🔹 Ansiedad generalizada: preocupación excesiva y persistente.
🔹 Trastorno de pánico: crisis repentinas de miedo intenso.
🔹 Ansiedad social: temor a ser juzgado o evaluado por otros.
🔹 Fobias específicas: miedo intenso a objetos o situaciones concretas.
🔹 Ansiedad por separación: miedo excesivo a alejarse de figuras significativas.
🩺 ¿Cómo se diagnostica?
Mediante una evaluación clínica profesional que considera síntomas emocionales, físicos y su impacto en la vida diaria.
🌿 ¿Cómo se trata?
Psicoterapia, en algunos casos medicación, y hábitos saludables como ejercicio, buen descanso y técnicas de relajación.
✨ La ansiedad tiene tratamiento. Buscar ayuda es un acto de cuidado personal. Comunícate para hacer una cita al 604-861-1071 date la oportunidad de vivir una vida sana.

Problemáticas actuales en la relación entre adolescentes y padresLa adolescencia es una etapa de profundos cambios bioló...
01/24/2026

Problemáticas actuales en la relación entre adolescentes y padres
La adolescencia es una etapa de profundos cambios biológicos, psicológicos y sociales que, en el contexto actual, se ha vuelto particularmente compleja tanto para los jóvenes como para sus padres. Las transformaciones propias del desarrollo se ven hoy atravesadas por factores culturales, tecnológicos y sociales que generan nuevas tensiones y desafíos en la dinámica familiar.
Uno de los principales conflictos actuales es la brecha generacional acentuada por el uso de la tecnología y las redes sociales. Los adolescentes construyen gran parte de su identidad, autoestima y sentido de pertenencia en espacios digitales que los padres muchas veces no comprenden del todo. Esto puede provocar desconfianza, temor, dificultades en la supervisión y conflictos relacionados con la privacidad, el control y los límites. A su vez, los adolescentes pueden sentirse vigilados, incomprendidos o invadidos, lo que favorece el distanciamiento emocional.
Otra problemática relevante es la presión social y académica. Las exigencias de éxito, productividad y rendimiento —frecuentemente reforzadas por comparaciones constantes en redes sociales— generan altos niveles de estrés, ansiedad y frustración en los adolescentes. Muchos padres, desde el deseo de proteger el futuro de sus hijos, pueden incrementar estas presiones sin advertir el impacto emocional que tienen, lo que deteriora la comunicación y aumenta los sentimientos de incomprensión mutua.
La construcción de la identidad personal y emocional representa también un foco de conflicto. Temas como la identidad sexual, de género, los valores personales y la autonomía suelen generar tensiones cuando las expectativas parentales no coinciden con las vivencias del adolescente. La dificultad de algunos padres para tolerar la incertidumbre o la diferencia puede dar lugar a actitudes rígidas, mientras que los adolescentes, en su búsqueda de independencia, pueden responder con rebeldía, aislamiento o conductas de riesgo.
Asimismo, se observa una creciente fragilidad emocional en muchos adolescentes, manifestada en síntomas de ansiedad, depresión, irritabilidad, aislamiento o conductas autolesivas. Los padres, muchas veces desbordados por sus propias demandas laborales, económicas o emocionales, pueden sentirse incapaces de responder adecuadamente, oscilando entre la sobreprotección y la desconexión afectiva.
Finalmente, la dificultad en la comunicación atraviesa gran parte de estas problemáticas. El diálogo suele verse obstaculizado por juicios, reproches, silencios o mensajes contradictorios. Cuando no se logra un espacio de escucha empática, el adolescente puede vivenciar soledad emocional, mientras los padres experimentan frustración, miedo o sensación de pérdida de control.
En conclusión, las problemáticas actuales entre adolescentes y padres reflejan no solo los desafíos propios del desarrollo, sino también las exigencias de una sociedad acelerada y altamente demandante. Fortalecer la comunicación, promover la empatía, establecer límites claros pero flexibles y, cuando es necesario, buscar apoyo profesional, son elementos clave para acompañar esta etapa de manera saludable y contener tanto a los adolescentes como a sus familias. La ayuda profesional es importante si eres un adolescente con estos problemas o si eres padre/madre de adolescentes que no sabes como comunicarte con tu hijo(a) adolescente, llama al 604-861-1051 te brindamos apoyo y orientación.

El origen de las autolesiones y sus consecuencias psicológicasLa autolesión, también conocida como conducta autolesiva n...
01/23/2026

El origen de las autolesiones y sus consecuencias psicológicas
La autolesión, también conocida como conducta autolesiva no suicida, se refiere a aquellos comportamientos en los que una persona se causa daño físico de manera intencional sin que exista, al menos de forma consciente, un deseo de morir. Entre las formas más frecuentes se encuentran los cortes en la piel, las quemaduras, los golpes autoinfligidos o la interferencia deliberada en la cicatrización de heridas. Este fenómeno suele aparecer con mayor frecuencia en la adolescencia y adultez temprana, aunque puede presentarse en cualquier etapa de la vida.
Origen de las autolesiones
El origen de las conductas autolesivas es multifactorial, resultado de la interacción entre factores emocionales, psicológicos, relacionales y contextuales. Uno de los principales detonantes es la dificultad para regular emociones intensas como la angustia, la ira, la culpa o el vacío emocional. Para muchas personas, el dolor físico se convierte en una vía concreta y momentánea para aliviar un sufrimiento psíquico que resulta difícil de nombrar o simbolizar.
Desde una perspectiva psicodinámica, la autolesión puede entenderse como una forma de expresión del conflicto interno, especialmente cuando el sujeto carece de recursos simbólicos suficientes para tramitar el malestar. El cuerpo pasa entonces a ocupar el lugar de la palabra, funcionando como escenario donde se inscribe aquello que no puede ser elaborado a nivel psíquico. En algunos casos, estas conductas se relacionan con experiencias tempranas de trauma, negligencia emocional, abuso o vínculos primarios inseguros, donde el dolor no fue reconocido ni contenido por el entorno.
Asimismo, factores como la baja autoestima, la autoexigencia extrema, la sensación de culpa o el autodesprecio pueden favorecer la aparición de la autolesión como una forma de castigo hacia uno mismo. En contextos familiares o sociales donde la expresión emocional está inhibida o invalidada, el daño corporal puede convertirse en un medio de comunicación silencioso, una forma de pedir ayuda sin palabras.
Consecuencias de la autolesión
Aunque la autolesión pueda producir un alivio inmediato, sus consecuencias a mediano y largo plazo suelen ser profundamente perjudiciales. A nivel psicológico, estas conductas refuerzan un circuito disfuncional de regulación emocional, en el que el alivio momentáneo consolida la repetición del acto, aumentando el riesgo de cronificación. Con el tiempo, la persona puede volverse dependiente de la autolesión como única estrategia para manejar el malestar.
Desde el punto de vista emocional y relacional, la autolesión suele ir acompañada de vergüenza, aislamiento y deterioro de la autoimagen, lo que profundiza sentimientos de soledad y desesperanza. A nivel físico, pueden aparecer cicatrices permanentes, infecciones o lesiones más graves de lo inicialmente previsto. Además, aunque la autolesión no implique necesariamente una intención suicida, sí constituye un factor de riesgo significativo para el desarrollo posterior de ideación o intentos suicidas, especialmente cuando el sufrimiento emocional se intensifica y los recursos de afrontamiento siguen siendo insuficientes.
La autolesión no debe entenderse como un acto manipulador ni como una simple búsqueda de atención, sino como una señal de un dolor psíquico profundo que no ha encontrado otras vías de elaboración. La intervención terapéutica requiere una mirada empática, no punitiva, que ayude a la persona a desarrollar herramientas de regulación emocional, simbolización del sufrimiento y construcción de vínculos más seguros. Solo a través de un espacio terapéutico contenedor es posible transformar el dolor inscrito en el cuerpo en una experiencia que pueda ser pensada, nombrada y resignificada. Date la oportunidad de poder manejar tu sufrimiento interno, no te lesiones más, llama al 604-861-10781 para hacer una cita, libérate y no te resignes, te podemos ayudar.

La somatización del enojo: cuando el cuerpo habla lo que la mente callaEl enojo es una emoción básica y universal que su...
01/18/2026

La somatización del enojo: cuando el cuerpo habla lo que la mente calla
El enojo es una emoción básica y universal que surge como respuesta ante la frustración, la injusticia o la vulneración de límites personales. Sin embargo, no todas las personas logran reconocerlo, expresarlo o elaborarlo de manera consciente. Cuando el enojo es reprimido, negado o considerado inaceptable —ya sea por mandatos culturales, familiares o personales—, puede encontrar una vía alternativa de expresión: el cuerpo. A este fenómeno se le conoce como somatización del enojo.
La somatización ocurre cuando un conflicto emocional no reconocido se traduce en síntomas físicos reales, sin una causa médica suficiente que los explique. En el caso del enojo, la persona puede no sentirse “enojada” a nivel consciente, pero su organismo manifiesta la tensión acumulada. Dolores de cabeza persistentes, contracturas musculares (especialmente en cuello y espalda), problemas gastrointestinales, colitis, gastritis, fatiga crónica, palpitaciones o alteraciones del sueño son algunas de las expresiones más frecuentes.
Este proceso suele desarrollarse de manera inconsciente. Muchas personas han aprendido desde edades tempranas que expresar enojo es peligroso, inadecuado o “mal visto”. Como resultado, desarrollan mecanismos defensivos que bloquean la emoción a nivel psíquico, pero no logran eliminar la activación fisiológica que el enojo genera. El cuerpo permanece en un estado de alerta sostenida, lo que, con el tiempo, produce desgaste y síntomas.
Además, el enojo no expresado suele transformarse en otras emociones socialmente más aceptables, como la tristeza, la culpa o la ansiedad, lo que dificulta aún más su identificación. La persona puede acudir al médico repetidamente en busca de una explicación orgánica, sin considerar que su malestar físico está vinculado a conflictos emocionales no elaborados.
El trabajo terapéutico resulta fundamental para ayudar a la persona a reconectar con su mundo emocional, identificar el enojo reprimido y comprender su origen. Aprender a reconocer las propias necesidades, establecer límites y validar el enojo como una emoción legítima permite que este deje de expresarse a través del cuerpo. Cuando la palabra reemplaza al síntoma, el malestar físico suele disminuir significativamente.
En conclusión, la somatización del enojo es una forma silenciosa pero poderosa de expresión emocional. Escuchar al cuerpo, en lugar de silenciarlo, puede convertirse en una valiosa oportunidad de autoconocimiento, regulación emocional y bienestar integral. La psicoterapia es una puerta que permite descubrir el enojo y poder controlarlo mejor sin seguirse dañando uno mismo, date la oportunidad de descubrir el(los) motivos por los que esstas enojado(a) y deja de lastinarte, lláma para hacer una cita al 604-861-1071.

¿Qué es la depresión estacional?La depresión estacional es un tipo de depresión que aparece en ciertas épocas del año, c...
01/09/2026

¿Qué es la depresión estacional?
La depresión estacional es un tipo de depresión que aparece en ciertas épocas del año, con mayor frecuencia durante el otoño y el invierno, cuando hay menos horas de luz natural. No se trata simplemente de “sentirse triste por el clima”, sino de un conjunto de síntomas emocionales y físicos que pueden afectar la vida diaria de la persona.
¿Cómo se manifiesta?
Las personas con depresión estacional pueden experimentar:
• Tristeza persistente o sensación de vacío
• Falta de energía y cansancio constante
• Necesidad de dormir más de lo habitual
• Aumento del apetito, especialmente por alimentos dulces o harinas
• Dificultad para concentrarse
• Menos ganas de socializar o realizar actividades que antes disfrutaban
Estos síntomas suelen repetirse cada año en la misma temporada y mejorar cuando regresan los días más largos y luminosos.
¿A quiénes afecta con mayor frecuencia?
Puede afectar a cualquier persona, pero es más común en:
• Mujeres
• Personas jóvenes
• Quienes viven en lugares con inviernos largos y poca luz solar
• Personas con antecedentes de depresión o ansiedad
¿Por qué ocurre?
La principal causa está relacionada con la falta de luz solar. La reducción de luz puede alterar el “reloj interno” del cuerpo y afectar sustancias químicas del cerebro que regulan el estado de ánimo y el sueño. Además, el invierno suele traer más aislamiento social y menos actividad física, lo que también influye en cómo nos sentimos.
¿Cómo se puede ayudar a alguien con depresión estacional?
Existen varias formas efectivas de apoyo:
• Buscar ayuda profesional, como psicoterapia
• Aprovechar la luz natural siempre que sea posible
• Mantener rutinas diarias, especialmente de sueño
• Realizar actividad física, incluso caminatas cortas
• No aislarse, mantener contacto con otras personas
• En algunos casos, el uso de lámparas de luz especial o tratamiento médico puede ser recomendado
También es importante no minimizar lo que la persona siente. La depresión estacional no es falta de voluntad, sino una condición real que puede tratarse.
Un mensaje importante
Reconocer la depresión estacional a tiempo permite actuar antes de que los síntomas se intensifiquen. Con apoyo adecuado, muchas personas logran atravesar los meses difíciles con mayor bienestar y recuperar su energía emocional cuando cambia la estación.Si has detectado que tienes los síntomas antes mencionados y no sabes a quien recurrir, por favor, llám,anos al 604-861-1071, nosotros te podemos ayudar.

Cada año que comienza es una oportunidad para hacer cambios. Estos cambios se originan en lo interno de cada uno. ¿Ya ha...
12/26/2025

Cada año que comienza es una oportunidad para hacer cambios. Estos cambios se originan en lo interno de cada uno. ¿Ya has pensado qué cambiarás este año que está por llegar? No busques soluciones mágicas, no existen, así que pon dentro de tus proyectos, metas realistas esas que día a día vas a ir logrando con el paso del tiempo. Esta es la forma de cumplir los deseos y sueños que tenemos para el futuro. Pensar, reflexionar y soñar, es un trabajo activo. Trabaja en ti mismo(a), esto trazará el camino que has estado buscando, las preguntas y las respuestas las tienes tu.

Como proteger a los hijos de la pedofiia, la violencia y el trauma infantil.La infancia es una etapa de gran vulnerabili...
10/17/2025

Como proteger a los hijos de la pedofiia, la violencia y el trauma infantil.
La infancia es una etapa de gran vulnerabilidad emocional y física, en la que los niños dependen completamente de los adultos para su protección y desarrollo. La pedofilia y la violencia infantil constituyen graves amenazas que pueden dejar secuelas emocionales profundas y duraderas si no se previenen o abordan adecuadamente. Por eso, la prevención, la educación afectiva y el acompañamiento psicológico, son pilares fundamentales para salvaguardar la integridad de los menores.
La educación es la primera herramienta que tenemos los padres para prevenir y proteger a nuestros hijos de posibles abusos, lo cual implica educarlos desde temprana edad en el conocimiento y respeto de su propio cuerpo. Los niños deben saber que nadie tiene derecho a tocarlos sin su consentimiento y que ciertas partes del cuerpo son privadas. Este aprendizaje debe darse con un lenguaje claro, adaptado a su edad, sin miedo ni tabúes, promoviendo la confianza y la comunicación abierta con los padres.
Los progenitores deben fomentar una relación de confianza, en la que los hijos sientan que pueden contar cualquier cosa sin temor a ser castigados o juzgados. La comunicación constante, la observación de cambios emocionales o conductuales y la supervisión de las actividades tanto presenciales como en línea, son medidas esenciales.
Asimismo, es vital que los adultos sepan reconocer las señales de alerta: retraimiento, miedo a determinadas personas o lugares, alteraciones del sueño, pesadillas, cambios bruscos de ánimo, o comportamientos sexualizados inusuales. Estas señales pueden indicar la existencia de un trauma o una situación de abuso.
La violencia sexual o física genera en los niños una ruptura en su sentido de seguridad y confianza. El trauma puede manifestarse como ansiedad, depresión, sentimientos de culpa o vergüenza, dificultades escolares, o incluso disociación emocional. Desde la psicología del desarrollo, autores como Bowlby (1980) subrayan que el trauma interrumpe el apego seguro y genera una profunda herida en la capacidad de vincularse con los demás.
El abuso también afecta la formación del yo y la imagen corporal. El niño abusado internaliza el daño como una marca de vergüenza, o pérdida de valor personal. Si no recibe ayuda temprana, estas heridas pueden transformarse en trastornos de la personalidad, adicciones o repetición de patrones de violencia en la adultez.
La atención psicológica especializada es la clave para restaurar la confianza, la autoestima y la capacidad de vincularse con los demás. La terapia infantil, especialmente a través del juego o el arte, permite que el niño exprese emociones que no puede verbalizar. El enfoque psicodinámico ayuda a resignificar el trauma y la terapia familiar fortalece los lazos de apoyo y contención.
Para los padres, el proceso terapéutico también implica aprender a manejar sus propias emociones de culpa, rabia o impotencia, de modo que puedan sostener emocionalmente a sus hijos sin transmitirles ansiedad o sobreprotección.
La prevención comunitaria y la educación en derechos de la infancia deben ser igualmente prioritarias: escuelas, comunidades y profesionales deben actuar coordinadamente para detectar, denunciar y detener cualquier forma de abuso o violencia infantil.
Proteger a los niños de la pedofilia y la violencia no significa solo evitar el daño físico, sino también preservar su mundo emocional, su confianza y su capacidad de amar. Educar, escuchar, observar y acompañar con ternura son las herramientas más poderosas que los padres y cuidadores tienen para prevenir el trauma y garantizar un desarrollo pleno y saludable. Si has sufrido de violencia y abuso en tu niñez o conoces a alguien que haya pasado por esta terrible experiencia, nosotros te podemos ayudar, comunícate al 604-861-1071.

La cleptomanía: origen, características y abordaje terapéutico.La cleptomanía es un trastorno del control de los impulso...
10/10/2025

La cleptomanía: origen, características y abordaje terapéutico.
La cleptomanía es un trastorno del control de los impulsos caracterizado por la incapacidad recurrente de resistir el impulso de robar objetos, generalmente sin necesidad económica o utilidad personal. Quien padece este trastorno suele experimentar una tensión interna previa al acto y una sensación de alivio o gratificación posterior, seguida muchas veces de culpa o vergüenza. De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5, APA, 2013), la cleptomanía se diferencia del robo premeditado o motivado por beneficios materiales, ya que su raíz es psicológica y no utilitaria.
Origen y bases psucodinámicas.
Desde una perspectiva psicoanalítica, la cleptomanía se ha interpretado como una manifestación simbólica de conflictos inconscientres. Freud (1908) la relacionó con impulsos reprimidos, principalmente de índole sexual o agresiva, que buscan una vía de descarga en el acto de apropiación. El objeto robado, en este sentido, representa un sustituto de una pérdida afectiva o una carencia emocional temprana. Otros autores como Winnitcott (1953), sugirieron que el acto de robar puede simbolizar una búsqueda del objeto materno “perdido”, una tentativa de restablecer el vínculo primario a través de la posesión de algo que sustituye la falta.
Desde la psicología contemporánea, se ha asociado la cleptomanía con desequilibrios neuroquímicos, especialmente con la disfunción de la serotonina y la dopamina, neurotransmisores implicados en la regulación del palcer y el control de impulsos (Grant y Ki8m, (2002). Asimismo, se observan comorbilidades frecuentes con trastornos del estado de ánimo, ansiedad, depresión o trastorno obsesivo compulsivo.
Intervención y tratamiento
El tratamiento de la cleptomanía requiere un enfoque multidisciplinario que combine psicoterapia y en algunos casos, farmacoterapia.
1) Desde el enfoque psicodinámico, se busca explorar los conflictos insconscientes asociados al acto de robar, ayudando al paciente a dar significado al impulso y elaborar las carencias emocionales subyacentes.
2) La terapia cognitivo-conductual (TCC) se ha mostrado efectiva al enseñar estrategias para identificar pensamientos automáticos, anticipar impulsos y aplicar téncnicas de control, como la exposisicón con prevención de respuesta.
3) En algunos casos el uso de antidepresivos ISRS o estabilizadores del estado de ánimo ha demostrado utilidad, especialmente cuando hay comorbilidad con depresión y ansiedad.
El proceso terapéutico debe realizarse en un en torno empático y libre de juicios, en el que el paciente pueda reconocer su dificultad sin temor a ser etiquetado. La alianza terapéutica y la comprensión profunda de la función simbólica del acto son fundamentales para favorecer una transformación duradera. Si tienes este problema y aún no lo has podido resolver o si tienes algún ser querido que lo padezca, haz una cita al 604-861-1071 nosotros te podemos ayudar.

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