Clinical Counsellor Vancouver - Yolanda Montoya

Clinical Counsellor Vancouver - Yolanda Montoya Yolanda Montoya está reconocida como psicóloga en México (RCC), miembro de la American Psychoanalytical Asociation en Estados Unidos y en Vancouver

Brinda sus servicios como Clinical Counsellor con registro en BC Clinical Counsellors Associaton en Vancouver, BC Canadá

La somatización del enojo: cuando el cuerpo habla lo que la mente callaEl enojo es una emoción básica y universal que su...
01/18/2026

La somatización del enojo: cuando el cuerpo habla lo que la mente calla
El enojo es una emoción básica y universal que surge como respuesta ante la frustración, la injusticia o la vulneración de límites personales. Sin embargo, no todas las personas logran reconocerlo, expresarlo o elaborarlo de manera consciente. Cuando el enojo es reprimido, negado o considerado inaceptable —ya sea por mandatos culturales, familiares o personales—, puede encontrar una vía alternativa de expresión: el cuerpo. A este fenómeno se le conoce como somatización del enojo.
La somatización ocurre cuando un conflicto emocional no reconocido se traduce en síntomas físicos reales, sin una causa médica suficiente que los explique. En el caso del enojo, la persona puede no sentirse “enojada” a nivel consciente, pero su organismo manifiesta la tensión acumulada. Dolores de cabeza persistentes, contracturas musculares (especialmente en cuello y espalda), problemas gastrointestinales, colitis, gastritis, fatiga crónica, palpitaciones o alteraciones del sueño son algunas de las expresiones más frecuentes.
Este proceso suele desarrollarse de manera inconsciente. Muchas personas han aprendido desde edades tempranas que expresar enojo es peligroso, inadecuado o “mal visto”. Como resultado, desarrollan mecanismos defensivos que bloquean la emoción a nivel psíquico, pero no logran eliminar la activación fisiológica que el enojo genera. El cuerpo permanece en un estado de alerta sostenida, lo que, con el tiempo, produce desgaste y síntomas.
Además, el enojo no expresado suele transformarse en otras emociones socialmente más aceptables, como la tristeza, la culpa o la ansiedad, lo que dificulta aún más su identificación. La persona puede acudir al médico repetidamente en busca de una explicación orgánica, sin considerar que su malestar físico está vinculado a conflictos emocionales no elaborados.
El trabajo terapéutico resulta fundamental para ayudar a la persona a reconectar con su mundo emocional, identificar el enojo reprimido y comprender su origen. Aprender a reconocer las propias necesidades, establecer límites y validar el enojo como una emoción legítima permite que este deje de expresarse a través del cuerpo. Cuando la palabra reemplaza al síntoma, el malestar físico suele disminuir significativamente.
En conclusión, la somatización del enojo es una forma silenciosa pero poderosa de expresión emocional. Escuchar al cuerpo, en lugar de silenciarlo, puede convertirse en una valiosa oportunidad de autoconocimiento, regulación emocional y bienestar integral. La psicoterapia es una puerta que permite descubrir el enojo y poder controlarlo mejor sin seguirse dañando uno mismo, date la oportunidad de descubrir el(los) motivos por los que esstas enojado(a) y deja de lastinarte, lláma para hacer una cita al 604-861-1071.

¿Qué es la depresión estacional?La depresión estacional es un tipo de depresión que aparece en ciertas épocas del año, c...
01/09/2026

¿Qué es la depresión estacional?
La depresión estacional es un tipo de depresión que aparece en ciertas épocas del año, con mayor frecuencia durante el otoño y el invierno, cuando hay menos horas de luz natural. No se trata simplemente de “sentirse triste por el clima”, sino de un conjunto de síntomas emocionales y físicos que pueden afectar la vida diaria de la persona.
¿Cómo se manifiesta?
Las personas con depresión estacional pueden experimentar:
• Tristeza persistente o sensación de vacío
• Falta de energía y cansancio constante
• Necesidad de dormir más de lo habitual
• Aumento del apetito, especialmente por alimentos dulces o harinas
• Dificultad para concentrarse
• Menos ganas de socializar o realizar actividades que antes disfrutaban
Estos síntomas suelen repetirse cada año en la misma temporada y mejorar cuando regresan los días más largos y luminosos.
¿A quiénes afecta con mayor frecuencia?
Puede afectar a cualquier persona, pero es más común en:
• Mujeres
• Personas jóvenes
• Quienes viven en lugares con inviernos largos y poca luz solar
• Personas con antecedentes de depresión o ansiedad
¿Por qué ocurre?
La principal causa está relacionada con la falta de luz solar. La reducción de luz puede alterar el “reloj interno” del cuerpo y afectar sustancias químicas del cerebro que regulan el estado de ánimo y el sueño. Además, el invierno suele traer más aislamiento social y menos actividad física, lo que también influye en cómo nos sentimos.
¿Cómo se puede ayudar a alguien con depresión estacional?
Existen varias formas efectivas de apoyo:
• Buscar ayuda profesional, como psicoterapia
• Aprovechar la luz natural siempre que sea posible
• Mantener rutinas diarias, especialmente de sueño
• Realizar actividad física, incluso caminatas cortas
• No aislarse, mantener contacto con otras personas
• En algunos casos, el uso de lámparas de luz especial o tratamiento médico puede ser recomendado
También es importante no minimizar lo que la persona siente. La depresión estacional no es falta de voluntad, sino una condición real que puede tratarse.
Un mensaje importante
Reconocer la depresión estacional a tiempo permite actuar antes de que los síntomas se intensifiquen. Con apoyo adecuado, muchas personas logran atravesar los meses difíciles con mayor bienestar y recuperar su energía emocional cuando cambia la estación.Si has detectado que tienes los síntomas antes mencionados y no sabes a quien recurrir, por favor, llám,anos al 604-861-1071, nosotros te podemos ayudar.

Cada año que comienza es una oportunidad para hacer cambios. Estos cambios se originan en lo interno de cada uno. ¿Ya ha...
12/26/2025

Cada año que comienza es una oportunidad para hacer cambios. Estos cambios se originan en lo interno de cada uno. ¿Ya has pensado qué cambiarás este año que está por llegar? No busques soluciones mágicas, no existen, así que pon dentro de tus proyectos, metas realistas esas que día a día vas a ir logrando con el paso del tiempo. Esta es la forma de cumplir los deseos y sueños que tenemos para el futuro. Pensar, reflexionar y soñar, es un trabajo activo. Trabaja en ti mismo(a), esto trazará el camino que has estado buscando, las preguntas y las respuestas las tienes tu.

Navidad en Migración: Soledad, Duelo y Posibilidad de Reconstrucción VincularLa experiencia migratoria supone una reorga...
12/23/2025

Navidad en Migración: Soledad, Duelo y Posibilidad de Reconstrucción Vincular
La experiencia migratoria supone una reorganización profunda de la vida psíquica y relacional del sujeto. Implica múltiples duelos: por la familia, por la lengua, por el entorno cultural, por los roles sociales y, en ocasiones, por la propia identidad tal como era concebida en el país de origen. En el contexto navideño, estos duelos adquieren una especial intensidad, ya que la fecha se asocia culturalmente con pertenencia, reunión familiar, continuidad emocional y memoria afectiva. Para muchas personas migrantes, la Navidad lejos del país de origen puede activar sentimientos de soledad, tristeza, desarraigo o incluso melancolía.
Desde una perspectiva psicológica y psicoanalítica, resulta fundamental comprender que estas vivencias no constituyen necesariamente un signo de patología, sino una respuesta comprensible ante la separación de objetos afectivos significativos. Como señala Bowlby (1980), los vínculos de apego configuran el sentido de seguridad emocional; su distancia o inaccesibilidad temporal puede generar ansiedad, añoranza y dolor. En el caso de la migración, Achotegui (2004) describe que el sujeto enfrenta un “duelo múltiple y acumulativo”, característico del llamado “síndrome de Ulises”, donde el sufrimiento se ve incrementado por la soledad, la incertidumbre, las barreras culturales y la distancia familiar.
La Navidad, como ritual social, posee además un lugar privilegiado en la vida psíquica porque articula memoria, identidad y pertenencia. Desde la perspectiva de los rituales y de la función del sostén emocional, autores como Winnicott (1965) ayudan a comprender la importancia de los entornos “suficientemente buenos” que contienen y sostienen al sujeto. Los rituales navideños –aun cuando deban transformarse o adaptarse en el país de acogida– pueden funcionar como espacios simbólicos de holding, ofreciendo continuidad y estabilización emocional.
Asimismo, la teoría psicosocial de la migración y la aculturación propuesta por Berry (1997) aporta un marco relevante para pensar cómo los sujetos negocian entre lo que se pierde y lo que se integra. Elaborar la Navidad en migración implica no solo reconocer lo perdido, sino también posibilitar la construcción de nuevos significados, nuevas redes y nuevas formas de pertenecer, favoreciendo procesos de integración que no cancelan la identidad previa, sino que la amplían.
Desde la perspectiva del psicoanálisis de lo intersubjetivo y lo grupal, Kaës (2009) subraya que el sujeto está sostenido por redes y vínculos compartidos. En la migración, estas redes se fracturan parcialmente; por ello, reconstruir lazos –con otros migrantes, con la comunidad local, con grupos culturales o de apoyo– adquiere una función psíquica reparadora. La conexión social, aunque sea modesta, contribuye a contrarrestar el aislamiento y a reactivar la sensación de pertenencia.
Por otra parte, las tecnologías actuales permiten mantener viva la dimensión vincular con la familia de origen. Las videollamadas, los mensajes, el intercambio simbólico de experiencias permiten que la distancia física no implique necesariamente distancia emocional. Esto resulta especialmente importante para sostener la continuidad del vínculo, disminuir la sensación de ruptura y favorecer la elaboración del duelo migratorio.
Finalmente, la resignificación de la Navidad en migración puede convertirse en un acto de cuidado psíquico. La posibilidad de crear nuevos rituales, de permitirse sentir tristeza sin quedar capturado por ella, de reconocer los logros del proceso migratorio y de solicitar apoyo psicológico cuando es necesario, otorga al sujeto una posición activa frente a su experiencia. La Navidad deja de ser únicamente un recordatorio de ausencia para convertirse también en un espacio de reconstrucción identitaria, de integración cultural y de afirmación subjetiva. Si sientes que no puedes integrarte a la comunidad del país a donde has llegado, que has estado luchando contigo mismo sin poder copntrolar tus emociones, pensando que no puedes continuar con tu proyecto de vivir fuera de tu país, llámanos, te podemos ayudar a tu proceso de integración elaborando la pérdida de lo que has dejado atrás. Comunícate al 604-861-1071 estamos para apoyarte.

El duelo en los menores de edad y la construcción de resiliencia con el acompañamiento parental: una lectura desde René ...
12/13/2025

El duelo en los menores de edad y la construcción de resiliencia con el acompañamiento parental: una lectura desde René Kaës
La muerte de uno de los padres constituye una experiencia potencialmente traumática para los menores de edad, ya que impacta no solo en el plano emocional individual, sino también en la estructura vincular y simbólica del grupo familiar. Desde una perspectiva psicoanalítica vincular, el duelo infantil debe comprenderse como un proceso que se elabora tanto en la psique del niño como en el entramado intersubjetivo que lo sostiene. En este sentido, los aportes de René Kaës resultan fundamentales para entender cómo la familia funciona como un espacio de transmisión, contención o, en algunos casos, de bloqueo del trabajo de duelo.
El duelo infantil como experiencia psíquica y vincular
El duelo en los menores no se limita a la pérdida real del progenitor fallecido, sino que involucra la reorganización de las representaciones internas, de los vínculos de apego y de la pertenencia al grupo familiar. Bowlby (1980) señala que la pérdida de una figura de apego primario puede generar angustias profundas relacionadas con el abandono y la desprotección. Sin embargo, Kaës (2005) amplía esta comprensión al afirmar que toda pérdida significativa afecta al sujeto en tanto miembro de un grupo, ya que el duelo se inscribe en una red de vínculos y alianzas inconscientes.
Desde esta perspectiva, el niño no solo hace duelo por el padre o madre fallecido, sino también por la transformación del grupo familiar tal como lo conocía. La muerte introduce una ruptura en los pactos inconscientes que organizaban la vida psíquica familiar, generando un trabajo de reorganización que involucra a todos sus miembros.
Transmisión psíquica y elaboración del duelo
René Kaës sostiene que el psiquismo individual está atravesado por procesos de transmisión psíquica intergeneracional. Cuando el duelo del adulto sobreviviente no puede ser simbolizado, existe el riesgo de que el dolor, el silencio o los afectos no elaborados se transmitan al niño en forma de cargas psíquicas no representadas (Kaës, 1993). Estas transmisiones pueden obstaculizar el proceso de duelo infantil y dar lugar a síntomas como ansiedad, inhibición emocional o dificultades en el desarrollo.
Por el contrario, cuando el progenitor sobreviviente puede nombrar la pérdida, expresar el dolor de manera regulada y permitir que el menor también lo haga, se favorece una transmisión psíquica transformadora. Winnicott (1965) describe este proceso como la función del entorno suficientemente bueno, que permite al niño experimentar el sufrimiento sin quedar atrapado en él.
El rol del grupo familiar en la resiliencia
Desde el enfoque de Kaës, la resiliencia no es únicamente una capacidad individual, sino una construcción grupal. El grupo familiar puede funcionar como un continente psíquico que sostiene al menor mientras elabora la pérdida. Cyrulnik (2002) coincide en que la presencia de al menos un adulto emocionalmente disponible es un factor decisivo para que el niño transforme la experiencia traumática en una vivencia integrable a su historia vital.
En este sentido, el progenitor sobreviviente cumple una doble función: por un lado, debe elaborar su propio duelo; por otro, debe sostener el proceso del niño sin depositar en él expectativas reparadoras o funciones parentales invertidas. Kaës (2005) advierte que cuando un menor es inconscientemente convocado a “reemplazar” al progenitor fallecido o a sostener emocionalmente al adulto, se producen alianzas patológicas que interfieren con el desarrollo saludable y la resiliencia.
Resiliencia y resignificación de la pérdida
La resiliencia en el duelo infantil implica la posibilidad de resignificar la pérdida sin negarla. Recordar al padre o madre fallecido, hablar de él o ella, integrar su ausencia en la narrativa familiar y permitir emociones ambivalentes son elementos esenciales de este proceso. Desde la mirada de Kaës, este trabajo simbólico permite transformar la ausencia en una presencia psíquica elaborada, evitando que se convierta en un “vacío no representable” dentro del aparato psíquico del niño.
Así, la resiliencia se construye cuando el menor puede sentirse autorizado a seguir creciendo, disfrutando y desarrollándose, sin vivenciarlo como una traición al progenitor fallecido o al dolor del adulto sobreviviente.
El duelo infantil tras la muerte de uno de los padres es un proceso complejo que debe ser comprendido tanto en su dimensión individual como vincular. Los aportes de René Kaës permiten ampliar la mirada clínica, destacando la importancia del grupo familiar, la transmisión psíquica y las alianzas inconscientes en la elaboración del duelo y la construcción de resiliencia. Para los profesionales de la salud mental, acompañar a las familias desde este enfoque implica no solo atender al niño, sino también sostener y trabajar con el sistema familiar como espacio fundamental de elaboración y transformación psíquica.Ai te encuentras en una sistuación así y sientes que necesitas ayuda emocional, comunicate para hacer una cita al 604-861-1071, estamos para apoyarte.

Anorexia nerviosa: síntomas ocultos y abordaje terapéuticoIntroducciónLa anorexia nerviosa es uno de los trastornos de l...
11/14/2025

Anorexia nerviosa: síntomas ocultos y abordaje terapéutico
Introducción
La anorexia nerviosa es uno de los trastornos de la conducta alimentaria más complejos y potencialmente graves. Se caracteriza por la restricción deliberada de la ingesta de alimentos, un intenso miedo a aumentar de peso y una alteración profunda de la percepción corporal (American Psychiatric Association [APA], 2022). Sin embargo, uno de los aspectos más desafiantes del cuadro clínico es que muchas personas que la padecen no reconocen la enfermedad. Esta falta de conciencia, denominada anosognosia, interfiere significativamente en la búsqueda de ayuda y en la adherencia al tratamiento (Treasure et al., 2020).

Síntomas encubiertos y mecanismos de negación
Cuando el individuo no se da cuenta de que su conducta es patológica, los síntomas se expresan de manera indirecta y sutil. Entre los más característicos se encuentran:
• Negación del hambre: la persona afirma no tener apetito o sentirse satisfecha con pequeñas cantidades de comida. Suele justificar su falta de alimentación con excusas como “ya comí antes” o “no tengo hambre” (Garner, 2019).
• Preocupación excesiva por la figura y el peso: se observa un pensamiento obsesivo sobre el cuerpo, acompañado de comparaciones constantes y de un sentido de autoevaluación basado exclusivamente en el peso corporal (Fairburn et al., 2003).
• Ejercicio compulsivo: el ejercicio se convierte en una práctica rígida y excesiva, incluso cuando hay fatiga o lesiones. Esta conducta busca compensar cualquier ingesta o controlar la ansiedad (Zipfel et al., 2015).
• Aislamiento social: la persona evita reuniones donde haya comida o contacto social que pueda poner en evidencia su problema (Steinhausen, 2009).
• Cambios emocionales: irritabilidad, dificultad para concentrarse, insomnio y sentimientos de culpa tras comer son frecuentes, aunque no siempre reconocidos como síntomas (APA, 2022).
• Manifestaciones físicas: pérdida significativa de peso, piel seca, hipotensión, caída del cabello, alteraciones menstruales y fatiga generalizada, que suelen minimizarse o racionalizarse (Treasure et al., 2020).
La negación y el autoengaño son mecanismos defensivos que protegen la frágil identidad del paciente, ya que la restricción alimentaria le proporciona una ilusión de control y autonomía frente a conflictos emocionales subyacentes (Bruch, 1978).

Estrategias de intervención y tratamiento
El abordaje terapéutico de la anorexia nerviosa requiere una intervención multidisciplinaria, donde confluyan la psicoterapia, la atención médica y la reeducación nutricional. Dado que la conciencia de enfermedad suele estar comprometida, el primer objetivo clínico es establecer una alianza terapéutica empática y no confrontativa.
1. Alianza terapéutica y motivación al cambio:
La relación terapéutica debe basarse en la confianza, evitando imponer cambios inmediatos. El terapeuta ha de escuchar activamente y ayudar al paciente a explorar sus ambivalencias respecto al control del cuerpo y el miedo a perder identidad (Vitousek et al., 1998).
2. Psicoterapia individual:
La terapia cognitivo-conductual (TCC-E) ha mostrado eficacia en la modificación de los pensamientos disfuncionales sobre el cuerpo y la comida (Fairburn, 2008). Sin embargo, los enfoques psicodinámicos profundos permiten trabajar los conflictos inconscientes en torno a la dependencia, el control y la autoimagen (Bruch, 1978; Lemma, 2016).
3. Intervención familiar:
En adolescentes y adultos jóvenes, la terapia familiar de tipo Maudsley ha demostrado eficacia para restablecer patrones de alimentación saludables y reducir la dinámica de culpa entre los padres (Lock & Le Grange, 2015).
4. Atención médica y nutricional:
La restauración del peso debe realizarse bajo supervisión médica, con un plan de alimentación progresivo y acompañado de seguimiento psiquiátrico para tratar posibles comorbilidades como ansiedad o depresión (Zipfel et al., 2015).
5. Reintegración corporal y emocional:
La terapia corporal, la arteterapia y la práctica de mindfulness pueden facilitar la reconexión con las sensaciones físicas y promover una experiencia del cuerpo más integrada (Cook-Cottone, 2015).

La anorexia nerviosa no solo implica una distorsión alimentaria, sino una alteración profunda en la relación del individuo con su propio cuerpo y con el entorno afectivo. Cuando el paciente no reconoce su enfermedad, la tarea terapéutica requiere paciencia, empatía y coordinación interdisciplinaria. Más allá del objetivo de recuperar peso, el tratamiento debe orientarse hacia la reconstrucción del sentido de identidad y la reconciliación emocional con el cuerpo, promoviendo un proceso de autoconciencia y cuidado genuino.Si te encuentras en esta situación y no sabes cómo solucionarla, llámanos al 604-861-1071 te podemos ofrecer la ayuda y el apoyo que necesitas.

La influencia de las redes sociales en las diferencias generacionalesLas redes sociales han transformado profundamente l...
11/02/2025

La influencia de las redes sociales en las diferencias generacionales
Las redes sociales han transformado profundamente la manera en que las personas se comunican, aprenden y construyen su identidad. Esta revolución digital ha acentuado las diferencias generacionales entre padres e hijos, no solo en cuanto al uso de la tecnología, sino también en la forma de concebir las relaciones, la privacidad y el sentido de pertenencia.
Para las generaciones más jóvenes —particularmente los “millennials” y “centennials”— las redes sociales son un espacio de socialización y expresión personal. A través de plataformas como Instagram, TikTok o X (antes Twitter), los jóvenes configuran su identidad social y emocional, buscando reconocimiento y validación. Como explica Sherry Turkle (2011), la identidad digital se convierte en una extensión del yo, donde los límites entre lo público y lo privado se desdibujan.
En contraste, muchos padres pertenecen a generaciones que crecieron sin la presencia de tecnologías digitales omnipresentes. Para ellos, las redes sociales pueden representar un riesgo o una distracción que altera los valores tradicionales de convivencia y comunicación directa. Esta diferencia de percepción genera tensiones: los padres pueden interpretar el uso constante del celular como desinterés o aislamiento, mientras que los hijos lo viven como parte natural de su sociabilidad.
Desde la perspectiva psicológica y educativa, el desafío radica en construir puentes de comprensión intergeneracional. Según Manuel Castells (2009), la sociedad en red redefine las formas de poder y comunicación, lo que exige nuevas competencias digitales y emocionales tanto en adultos como en jóvenes. La educación familiar debe orientarse hacia el diálogo y la alfabetización digital compartida, donde padres e hijos comprendan juntos los riesgos (como la exposición excesiva o la comparación social) y las oportunidades (acceso a información, creatividad, comunidad).
En última instancia, las redes sociales no son las responsables de la brecha generacional, sino el escenario donde esta se hace más visible. Cuando las familias logran integrar el mundo digital en sus dinámicas cotidianas con apertura y límites saludables, las redes pueden convertirse en un espacio de conexión, aprendizaje y crecimiento mutuo.

Como proteger a los hijos de la pedofiia, la violencia y el trauma infantil.La infancia es una etapa de gran vulnerabili...
10/17/2025

Como proteger a los hijos de la pedofiia, la violencia y el trauma infantil.
La infancia es una etapa de gran vulnerabilidad emocional y física, en la que los niños dependen completamente de los adultos para su protección y desarrollo. La pedofilia y la violencia infantil constituyen graves amenazas que pueden dejar secuelas emocionales profundas y duraderas si no se previenen o abordan adecuadamente. Por eso, la prevención, la educación afectiva y el acompañamiento psicológico, son pilares fundamentales para salvaguardar la integridad de los menores.
La educación es la primera herramienta que tenemos los padres para prevenir y proteger a nuestros hijos de posibles abusos, lo cual implica educarlos desde temprana edad en el conocimiento y respeto de su propio cuerpo. Los niños deben saber que nadie tiene derecho a tocarlos sin su consentimiento y que ciertas partes del cuerpo son privadas. Este aprendizaje debe darse con un lenguaje claro, adaptado a su edad, sin miedo ni tabúes, promoviendo la confianza y la comunicación abierta con los padres.
Los progenitores deben fomentar una relación de confianza, en la que los hijos sientan que pueden contar cualquier cosa sin temor a ser castigados o juzgados. La comunicación constante, la observación de cambios emocionales o conductuales y la supervisión de las actividades tanto presenciales como en línea, son medidas esenciales.
Asimismo, es vital que los adultos sepan reconocer las señales de alerta: retraimiento, miedo a determinadas personas o lugares, alteraciones del sueño, pesadillas, cambios bruscos de ánimo, o comportamientos sexualizados inusuales. Estas señales pueden indicar la existencia de un trauma o una situación de abuso.
La violencia sexual o física genera en los niños una ruptura en su sentido de seguridad y confianza. El trauma puede manifestarse como ansiedad, depresión, sentimientos de culpa o vergüenza, dificultades escolares, o incluso disociación emocional. Desde la psicología del desarrollo, autores como Bowlby (1980) subrayan que el trauma interrumpe el apego seguro y genera una profunda herida en la capacidad de vincularse con los demás.
El abuso también afecta la formación del yo y la imagen corporal. El niño abusado internaliza el daño como una marca de vergüenza, o pérdida de valor personal. Si no recibe ayuda temprana, estas heridas pueden transformarse en trastornos de la personalidad, adicciones o repetición de patrones de violencia en la adultez.
La atención psicológica especializada es la clave para restaurar la confianza, la autoestima y la capacidad de vincularse con los demás. La terapia infantil, especialmente a través del juego o el arte, permite que el niño exprese emociones que no puede verbalizar. El enfoque psicodinámico ayuda a resignificar el trauma y la terapia familiar fortalece los lazos de apoyo y contención.
Para los padres, el proceso terapéutico también implica aprender a manejar sus propias emociones de culpa, rabia o impotencia, de modo que puedan sostener emocionalmente a sus hijos sin transmitirles ansiedad o sobreprotección.
La prevención comunitaria y la educación en derechos de la infancia deben ser igualmente prioritarias: escuelas, comunidades y profesionales deben actuar coordinadamente para detectar, denunciar y detener cualquier forma de abuso o violencia infantil.
Proteger a los niños de la pedofilia y la violencia no significa solo evitar el daño físico, sino también preservar su mundo emocional, su confianza y su capacidad de amar. Educar, escuchar, observar y acompañar con ternura son las herramientas más poderosas que los padres y cuidadores tienen para prevenir el trauma y garantizar un desarrollo pleno y saludable. Si has sufrido de violencia y abuso en tu niñez o conoces a alguien que haya pasado por esta terrible experiencia, nosotros te podemos ayudar, comunícate al 604-861-1071.

La cleptomanía: origen, características y abordaje terapéutico.La cleptomanía es un trastorno del control de los impulso...
10/10/2025

La cleptomanía: origen, características y abordaje terapéutico.
La cleptomanía es un trastorno del control de los impulsos caracterizado por la incapacidad recurrente de resistir el impulso de robar objetos, generalmente sin necesidad económica o utilidad personal. Quien padece este trastorno suele experimentar una tensión interna previa al acto y una sensación de alivio o gratificación posterior, seguida muchas veces de culpa o vergüenza. De acuerdo al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5, APA, 2013), la cleptomanía se diferencia del robo premeditado o motivado por beneficios materiales, ya que su raíz es psicológica y no utilitaria.
Origen y bases psucodinámicas.
Desde una perspectiva psicoanalítica, la cleptomanía se ha interpretado como una manifestación simbólica de conflictos inconscientres. Freud (1908) la relacionó con impulsos reprimidos, principalmente de índole sexual o agresiva, que buscan una vía de descarga en el acto de apropiación. El objeto robado, en este sentido, representa un sustituto de una pérdida afectiva o una carencia emocional temprana. Otros autores como Winnitcott (1953), sugirieron que el acto de robar puede simbolizar una búsqueda del objeto materno “perdido”, una tentativa de restablecer el vínculo primario a través de la posesión de algo que sustituye la falta.
Desde la psicología contemporánea, se ha asociado la cleptomanía con desequilibrios neuroquímicos, especialmente con la disfunción de la serotonina y la dopamina, neurotransmisores implicados en la regulación del palcer y el control de impulsos (Grant y Ki8m, (2002). Asimismo, se observan comorbilidades frecuentes con trastornos del estado de ánimo, ansiedad, depresión o trastorno obsesivo compulsivo.
Intervención y tratamiento
El tratamiento de la cleptomanía requiere un enfoque multidisciplinario que combine psicoterapia y en algunos casos, farmacoterapia.
1) Desde el enfoque psicodinámico, se busca explorar los conflictos insconscientes asociados al acto de robar, ayudando al paciente a dar significado al impulso y elaborar las carencias emocionales subyacentes.
2) La terapia cognitivo-conductual (TCC) se ha mostrado efectiva al enseñar estrategias para identificar pensamientos automáticos, anticipar impulsos y aplicar téncnicas de control, como la exposisicón con prevención de respuesta.
3) En algunos casos el uso de antidepresivos ISRS o estabilizadores del estado de ánimo ha demostrado utilidad, especialmente cuando hay comorbilidad con depresión y ansiedad.
El proceso terapéutico debe realizarse en un en torno empático y libre de juicios, en el que el paciente pueda reconocer su dificultad sin temor a ser etiquetado. La alianza terapéutica y la comprensión profunda de la función simbólica del acto son fundamentales para favorecer una transformación duradera. Si tienes este problema y aún no lo has podido resolver o si tienes algún ser querido que lo padezca, haz una cita al 604-861-1071 nosotros te podemos ayudar.

Aprende a escuchar mejor a tus hijos.En la actualidad, las diferencias generacionales entre padres e hijos son más evide...
10/04/2025

Aprende a escuchar mejor a tus hijos.
En la actualidad, las diferencias generacionales entre padres e hijos son más evidentes que en épocas anteriores. Mientras que los padres suelen haber crecido en contextos donde predominaban valores de disciplina, respeto a la autoridad y esfuerzo constante, los hijos actuales pertenecen a generaciones marcadas por la inmediatez, la tecnología y una comunicación más horizontal. Esta brecha genera tensiones en la manera en que ambos conciben la educación, los límites y las prioridades de la vida cotidiana.
Los padres tienden a valorar la estabilidad y la obediencia, asociando la educación con el cumplimiento de normas y responsabilidades. En cambio, los hijos especialmente las generaciones más jóvenes, como los llamados “millennials” y “centennials”, buscan libertad, autenticidad y una educación que fomente la experesión personal y el pensamiento crítico. Como señala Erik Erikson (1968), cada etapa del desarrollo humano conlleva la búsqueda de identidad, y en el contexto contemporáneo, los jóvenes necesitan espacios en donde puedan construirla sin sentir que pierden el vínculo con sus padres.
La comunicación se convierte, por tanto, en el punto central para superar estas diferencias. Escuchar activamente, sin imponer juicios inmdediatos y expresar las propias ideas desde el respeto y la empatía, permite transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento mutuo. El psicólogo Carl Rogers (1961) proponía que una relación educativa efecriva se basa en la comprensión empática y la autenticidad del adulto frente al niño o adolescente, condiciones esenciales para el desarrollo emocional y moral.
Para lograr una mejor educación, padres e hijos deben encontrar un equilibrio entre autoridad y la libertad. Esto implica que los padres aprendan a flexibilizar sus expectativas y actualizar sus métodos, reconociendo los cambios culturales y tecnonlógicos del presente, mientras que los hijos desarrollen responsabilidad y compromiso frente a sus propias decisiones. Cuando ambas generaciones aprenden a colaborar y a entender que la educación no es solo transmisión de conocimientos, sino también construcción conjunta de valores, el hogar se convierte en un espacio de aprendizaje mutuo.
Las diferencias generacionales no tienen por qué ser fuente de conflicto, sino una oportunidad para el diálogo y la evolución. Al unir la experiencia de los padres con la creatividad y sensibilidad de los hijos, se abre el camino hacia una educación más humana, integral y adaptada a los desafíos del siglo XXI. Sin embargo, si tu o tus hijos, no están logrando este equilibrio en la educación y aprendizaje de valores, puedes hacer una cita para entender qué está pasando en la familia, comunícate al 604-861-1071 te podemos ayudar a mejorar la relación co tus hijos.

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