04/04/2026
CARTA DE UNA TERAPEUTA A LOS HOMBRES.
No busques una "nueva relación", busca y ten como objetivo sanar… ya ni tu tranquilidad, busca sanar.
Tampoco quieras esconder tus sentimientos detrás de un "me vale gorro". Ve a terapia, no para que veas que el psicólogo no sabe, sino para tener el acompañamiento adecuado a tu propia reflexión y poder tomar la responsabilidad… de tu vida.
No busques solo nueva compañía después de terminar una relación cuando ni siquiera puedes acompañar tu propio caos.
Permítete no ser "Un comienzo fresco con alguien que aún no ha visto el caos detrás del encanto". O que ni siquiera se atreve a ver lo que realmente eres justificando tus acciones.
Tampoco pretendas algo nuevo con otra persona solo porque es "Alguien que todavía se ríe de sus chistes", que aún no ha notado el patrón, que no sabe que la “ex loca” probablemente solo estaba agotada de amar a un hombre que se negaba a crecer.
Porque eso es más fácil, ¿no?
Más fácil empezar de nuevo que empezar a sanar. Más fácil hacerse la víctima que mirarse al espejo.
Ve o elije la terapia, no para ser “el chico bueno”. Sino para enfrentar tus demonios, conocerlos y ver tu propia sombra.
Toma la madurez emocional, sin la evasión de siempre, busca la comunicación contigo esta vez y permite que eso sea lo nuevo, pensando que esta vez será diferente no con una mujer, sino contigo. Porque la mujer no es un premio, tampoco te va a sanar, ni a curar, menos te podrá acompañar cuando tú eres caos, al contrario, la apagas y la matas diario sin que te des cuenta.
No importa cuántas veces cambies incluso al terapeuta, si no tomas responsabilidad de ti, el escenario, es el mismo, mismo guión, mismo patrón... se repetirá si te niegas a reescribirlo, a trabajarte o a encontrarte contigo mismo.
Sanar requiere humildad.
Si, leíste bien: HUMILDAD.
Te pide sentarte en silencio y admitir:
“Me equivoqué.”
Exige que mires tu reflejo y veas no solo lo que te hicieron, sino lo que tú les has hecho a otros.
Esa es la parte que la mayoría de los hombres evita. Prefieren culpar antes que romper el ciclo. Prefieren la comodidad antes que confrontar la verdad. Prefieren seguir adelante como nada hubiera pasado, antes que mirar hacia adentro.
Y ojalá tú te atrevas a decir YO NO o YO YA NO.
No huyas de ti, del dolor, de la responsabilidad, del crecimiento, no ignores el daño que muchas veces se hace a la mujer que te desafia a evolucionar y que por miedo a crecer buscas "algo más" o "tu tranquilidad" en otra mujer que terminará igual de frustrada que la anterior.
No glorifiques a la que aún no conoce tu historia o ya lo hace pero tampoco es coherente y consciente de los daños colaterales. Pero tampoco lastimes a más a la que se quedó esperando que la eligieras o cambiaras.
No porque ella sea mejor o peor te justifiques, sabes que decir eso es más fácil. Y eso no es amor… es escapismo disfrazado de romance.
Mujeres, no lo tomen personal cuando un hombre las reemplaza en lugar de repararse a sí mismo. Su rápida “sustitución” no es prueba de que ustedes fueran desechables… es prueba de que él evita enfrentarse a sí mismo. Prefiere repetir antes que reflexionar. No la eligió a ella porque sea una mejor persona o ella si le haya proporcionado esa "paz" que tú no le das.
La eligió porque aún no le exige profundidad, constancia ni responsabilidad emocional.
Y a los hombres que siguen leyendo… vayan a terapia. Desaprendan esos hábitos de supervivencia. Sanen el dolor que dejó su padre y sobre todo su madre, muchas veces, la búsqueda de "la mujer perfecta" es solo el movimiento interrumpido con su madre.
Enfrenten las partes de ustedes mismos que siguen escondiendo detrás del ego.
Porque no puedes construir una relación en paz mientras estás en guerra contigo mismo.
El amor no está hecho para ser una vía de escape de tus heridas… está hecho para ser el espacio seguro al que llegas con tu versión sanada. Y solo lo vas a encontrar en ti mismo. Lo demás, es compañía a medias.
Y hasta que no enfrentes esa verdad, cada nueva relación será el mismo corazón roto con distinto rostro.
Sana, para que tu amor no se convierta en otra historia de recuperación para una mujer.
~ Psicóloga Jacqueline De Jesus.