05/02/2015
PADRES SEPARADOS Y CRIANZA DE LOS HIJ@S
Los padres como hombres y mujeres tienen dos funciones, la relación conyugal y la relación parental. La primera se caracteriza por la gratificación y apoyo mutuo que se dan como pareja; la segunda se caracteriza por la unidad en el acompañamiento de los hijos durante su desarrollo. Son dos funciones independientes y el éxito en la una no garantiza la efectividad de la otra; a pesar de esto, entre ellas se debe guardar un equilibrio que las diferencie, pero, a la vez las conserve.
Los hijos se afectan por el suceso crítico y no sólo se sienten emocionalmente mal sino que también tienen temor a ser abandonados y en algunas oportunidades se culpan de lo que está pasando entre los padres; consideran que no fueron suficientemente buenos y que ello ha producido el desencuentro entre ellos.
¿QUÉ HACER ENTONCES?
- Ayudar a los hijos para que se adapten a las nuevas condiciones que la organización familiar demanda.
- Hablar con los hijos sobre el abandono. Garantizarles que a pesar de ser necesarias las ausencias, el padre que se queda siempre regresará. Es significativo hacérselos notar.
- Desculpabilizar a los hijos de la separación o el divorcio, mostrándoles que ellos con sus conductas no son culpables, que lo que no funcionó fue la relación de los padres como pareja conyugal. - Aclarar la situación y relación que los hijos tendrán con el padre que deja el hogar; si los visita, es necesario que estas visitas sean puntuales y regulares.
- Si se comparte la tenencia de los hijos, es importante establecer las reglas del juego y que ellas sean iguales con ambos padres.
- Conservar buenas relaciones con las familias de origen de ambos.
- Ayudar a los hermanos para que ellos se conviertan en una relación fuerte que les facilite la adaptación a la nueva situación y les sirva de apoyo.
- Comprender la rivalidad entre los hermanos y hacerlos notar que ésta es el producto de la debilidad por la que pasa la familia y que no debe ser un elemento más de desunión.
- Continuar con la labor de padres con los hijos, pues ello les garantizará la seguridad y la confianza para continuar con el desarrollo adecuado y les disminuirá el sentimiento de abandono que la situación les genera.
-Establecer una disciplina clara y coherente en la crianza de los hijos, que les facilite asumir el respeto hacia los padres y aceptar la autoridad de éstos.
- Discutir con los abuelos y la familia extensa las características de las relaciones con los niños. Es importante que haya igualdad de criterios en normas, autoridad, exigencias y rituales cotidianos.