26/03/2026
Muchas personas llegan a terapia con la idea de que tienen que “arreglarse” o “cambiar rápido”.
Quieren dejar de ser ansiosas, dejar de sentirse tristes, dejar de reaccionar “mal”.
Desde ahí, es fácil que la relación con uno mismo se vuelva una lucha constante: pelear con lo que siento, juzgar lo que pienso, compararme con lo que “debería” ser.
Desde la psicoterapia humanista trabajamos con otra lógica: el cambio profundo aparece cuando dejamos de atacarnos y empezamos a mirarnos con curiosidad y respeto.
Aceptar no es resignarse, no es decir “soy así y punto”; es poder reconocer con honestidad dónde estoy hoy, cómo me siento y qué necesito, sin añadir más culpa o vergüenza encima.
Cuando en sesión empezamos a poner palabras a la experiencia interna —miedos, deseos, heridas, también recursos— algo se ordena.
Ya no soy “un problema a resolver”, sino una persona en proceso, con una historia que tiene sentido.
Desde ese lugar, los movimientos que antes parecían imposibles (poner un límite, decir que no, tomar una decisión, salir de una relación dañina, pedir ayuda) empiezan a volverse posibles. 🌱
Si sientes que es el momento de iniciar tu propio proceso de autoconocimiento, deja de pelear contigo mismo, y comienza a escucharte 💌