16/01/2026
Durante años, el bruxismo fue explicado como un mal hábito o un problema exclusivamente dental.
Hoy, esa mirada quedó obsoleta.
Los consensos internacionales sobre bruxismo (2013–2018–2025) definen el bruxismo como una actividad muscular masticatoria, no como un vicio ni una conducta voluntaria.
No se trata solo de rechinar los dientes.
Incluye apretar, sostener, empujar o fijar la mandíbula, tanto despierta como durante el sueño.
La evidencia actual muestra que el bruxismo puede actuar como mecanismo protector o como factor de riesgo, según el contexto neurológico, emocional y ambiental de cada persona.
Por eso, en la actualización 2025 se elimina la idea de que ocurre solo en “individuos por lo demás sanos”.
El bruxismo se observa en personas con y sin comorbilidades, y su intensidad varía en el tiempo.
Esto cambia completamente la pregunta clínica.
Ya no es: ¿cómo hago que deje de Bruxar?
Sino: ¿qué está regulando el cuerpo a través de la mandíbula con este bruxismo?
Comprender el bruxismo desde este marco permite abordarlo con más precisión, más respeto y mejores resultados a largo plazo.
Si este enfoque te hace sentido, escribe RESET para saber más y acompáñame en los próximos contenidos donde profundizo en cómo trabajar el bruxismo desde el sistema nervioso y la educación somática.