10/04/2026
Nunca había escrito una columna sobre esto porque, honestamente, me parecía demasiado obvio. Pero claro, es obvio ahora, con la formación que tengo. Antes no lo era en absoluto.
Hoy vemos el uso de fármacos como Ozempic en casos de sobreingestas y atracones. Pero vale la pena detenerse un segundo: no es que desaparezcan las ganas o el impulso de comer. Lo que ocurre es que generan una sensación de saciedad tan intensa que, simplemente, ya no cabe más comida.
Y ahí está el punto clave: el impulso sigue presente. La causa de fondo no se aborda.
Ninguna persona puede —ni debería— vivir dependiendo de un fármaco para silenciar una conducta cuya raíz sigue intacta.
Muchas veces el tratamiento de los atracones se centra en suprimir el hambre en lugar de comprender su origen. El resultado suele ser más frustración, culpa y recaídas.