Centro de Intervención Psicopedagógica Evalúa

Centro de Intervención Psicopedagógica Evalúa El Centro Psicopedagógico Evalúa, ha sido creado pensando en las necesidades y dificultades a las que se enfrentan las familias con hijos en edad escolar.

27/03/2023

EMOCIONES EXPRESADAS, EMOCIONES SUPERADAS

Para Empatizar y reflexionar sobre la vida de nuestros niños (as)https://www.youtube.com/watch?v=koSHwsWV28g
02/11/2013

Para Empatizar y reflexionar sobre la vida de nuestros niños (as)
https://www.youtube.com/watch?v=koSHwsWV28g

Realizado por: Laura Ángel Ceballos Lina M. Lalinde. Ana María arango. Narrativa Audiovisual - Universidad de Medellín 2012

VIVEEl discurso más corto... por Bryan Dyson. Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola. "Imagina la vida com...
07/08/2013

VIVE

El discurso más corto... por Bryan Dyson. Lo dijo al dejar el cargo de Presidente de Coca Cola. "Imagina la vida como un juego en el que estás malabareando cinco pelotas en el aire". Estas son: Tu Trabajo, - Tu Familia, - Tu Salud, -Tus Amigos, y - Tu Vida Espiritual, y tú las mantienes todas éstas en aire.

Pronto te darás cuenta que el Trabajo es como una pelota de goma. Si la dejas caer, rebotará y regresará. Pero las otras cuatro pelotas: Familia, Salud, Amigos y Espíritu son frágiles, como de cristal. Si dejas caer una de estas, irrevocablemente saldrá astillada, marcada, mellada, dañada y incluso rota. Nunca volverá a ser lo mismo.

Debes entender esto: apreciar y esforzarte por conseguir y cuidar lo más valioso. Trabaja eficientemente en el horario regular de oficina y deja el trabajo a tiempo. Dale el tiempo requerido a tu familia y a tus amigos. Haz ejercicio, come y descansa adecuadamente. Y sobre todo...crece en vida interior, en lo espiritual, que es lo más trascendental, porque es eterno. Shakespeare decía: Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué?. Porque no espero nada de nadie, esperar siempre duele. Los problemas no son eternos, siempre tienen solución. Lo único que no se resuelve es la muerte. La vida es corta, ¡por eso ámala !.

Vive intensamente y recuerda: Antes de hablar...¡Escucha ! Antes de escribir... ¡Piensa ! Antes de criticar...¡Examina ! Antes de herir...¡Siente ! Antes de orar ¡Perdona ! Antes de gastar... ¡Gana ! Antes de rendirte ¡Intenta !

ANTES DE MORIR...¡¡ VIVE !!

Las emociones matizan el aprendizaje. Es por esto que como educadores debemos velar por un ambiente socioemocional favor...
06/08/2013

Las emociones matizan el aprendizaje. Es por esto que como educadores debemos velar por un ambiente socioemocional favorable, es decir, brindar un entorno que les permita mantener relaciones interpersonales positivas.

AUTOESTIMA VS EGOHay muchas personas que me preguntan la diferencia entre “autoestima” y “ego”, y me dicen que tanto la ...
06/08/2013

AUTOESTIMA VS EGO

Hay muchas personas que me preguntan la diferencia entre “autoestima” y “ego”, y me dicen que tanto la autoestima como el ego pueden ser beneficiosos o perjudiciales. Mi respuesta es que se confunden autoestima y ego porque, de algún modo, pueden simular ser parecidos. Obviamente, está bien tener autoestima porque significa querernos y aceptarnos. Es más, no podemos querer a otros si no nos queremos nosotros primero y eso no es egocentrismo. Egocentrismo quiere decir que todo gira alrededor de uno y la persona no tiene vista para nada más que su propio ser.

La autoestima es beneficiosa, pues hace querernos y aceptarnos a nosotros mismos. También es autoestima el aprender a decir “no”, pues muchas veces el ego -y no la autoestima- tiene miedo de decir “no” por temor a lo que dirá el otro, de modo que el ego depende de la aprobación de los demás. Con la autoestima nos queremos y aceptamos independientemente de lo que piense el otro. La autoestima se puede transformar en ego si es excesiva, haciendo que nos queramos por encima de todo y no importándonos nada más, y eso es ego porque necesita. La autoestima no necesita, y nunca puede ser perjudicial porque es la que nos levanta anímicamente al hacernos sentir importantes.

Mucha gente, cuando habla del ego, se refiere a la persona valerosa, pedante, soberbia, narcisista, etc., es decir, aquella que está en un pedestal. Sin embargo, el ego tiene otras facetas: la persona sumamente tímida y vergonzosa que no se anima a involucrarse con otras personas por no saber cómo les caerá, esa persona que nunca va a buscar un empleo porque piensa que otro lo va obtener, esa persona que no se atreve a iniciar una relación de pareja porque va a pensar que la otra parte le va a rechazar, etc. El ego es manipulador y tienta. Por ejemplo, esa persona un poco obesa que a las tres de la madrugada se levanta con hambre y el ego le dice “abre la heladera y cómete todo lo que haya dentro”. Entonces, la persona se somete a su ego y devora hasta saciar ese apetito desmedido, y una vez saciado ese apetito otro rol de ego le reprocha esa actitud -“¿qué has hecho? Mañana, cuando te peses en la báscula, vas a tener un kilo más”-. Y la persona piensa a si misma -porque el ego es uno mismo y se habla mentalmente-: “Tiene razón. ¿Por qué lo hice?”.

El ego nos hace sentir culpa pero primero nos puso la zanahoria delante de los ojos, y una vez que la comimos nos señala: “Mirad, ¿qué habéis hecho?”. Y nos sentimos desgraciados: “¿Por qué me deje vencer? ¿Por qué me dejé dominar por esa tentación? No sirvo para nada”. En ese momento el ego baja la autoestima y la persona se siente poquita cosa. El ego se transmuta y, así como el camaleón cambia de colores, el ego cambia de actitudes, y al día siguiente te está pinchando con otra cosa. El ego desea y si no lo consigue se encapricha como un niño.

Lo hablo de esta manera para que se entienda, porque el ego no es algo ajeno a nosotros… ¡Somos nosotros mismos! ¿El ego se puede eliminar? No, porque forma parte de la mente reactiva y ésta forma parte de nuestro propio espíritu, pero se puede integrar en un Yo Central y, consecuentemente, los roles del ego no serán los que tomen el timón del barco sino la persona con su mente analítica para que antes de tomar una decisión la razone. Recordemos que el ego actúa por impulsos y es peligroso porque, si bien es un fruto de la mente reactiva que se mueve con impulsos, absorbe el conocimiento de la mente analítica, de ahí que pueda tramar cosas. Una vez que el ego logró ese cometido, luego hace un giro de 180 grados y nos censura, diciéndonos: “¿Qué has hecho?”. Es como si hablara de una persona ajena a nosotros pero somos nosotros mismos los que nos retamos y decimos: “¿Qué he hecho?”.

El rol del ego, como busca la aprobación de los demás, hace que la persona no se respete porque si me respeto es porque me acepto y si me acepto es porque me quiero -por como soy, no por lo que tengo o por lo que aparento- y por dentro no voy a precisar la aprobación de los demás. Soy un ser humano que vive en comunidad y me va a agradar interactuar con el otro, pero eso no significa depender exclusivamente de la opinión del otro. Puedo equivocarme o tener razón pero, para mí, mi opinión va a ser la válida para conmigo mismo, y si tengo cosas que corregir ya veré como corregirlas, pero no por eso voy a desestimarme.

Cuando el ego está integrado la persona busca su propia aprobación, y no la del otro. Si de repente tengo una ropa y alguien me dice “¿Qué te has puesto?” no tengo porqué ir corriendo a cambiarme porque a tal persona no le gusta esta ropa. Es mi opinión y voy a respetarla. Voy a depender de mi afecto. La autoestima significa aceptarnos. El ego nunca está conforme y nos juega en contra porque siempre vamos a buscar la aprobación del otro para hacernos sentir bien.

El ego es presa de los halagos tipo “¡Qué maravilla!” y, a su vez, es enemigo de las críticas. El ego manipula y permite que nos manipulen. El ego es servil tipo “no se preocupe jefe, le preparo otro memorando; no importa si me quedo hasta más tarde”. Ser servicial es vivir en base al Servicio -que es Amor hecho Obra-, es decir, brindarse al otro porque le sale del corazón. El servil siempre busca sacar tajada y le prepara al jefe los memorandos para lograr un ascenso o para que lo tenga mejor conceptuado que el compañero de escritorio. El servil no es una persona confiable ni para el compañero ni para el propio jefe porque es presa del ego, condicionándole sobremanera. Y cuando el ego te condiciona y te maneja no se tiene el control del barco porque el ego te ciega y te hace cometer actos que, en momentos reflexivos, no los cometerías. La autovaloración es la verdadera autoestima, y significa “hacernos valer”. La sociedad a veces toma esa palabra para calificar a alguien de presuntuoso -“¡Ah! Mira. Éste se hace valer”, como diciendo “éste se hace rogar”-. Hacerse valer no es hacerse rogar. Si yo me respeto voy a exigir que el otro me respete. Eso es hacerme valer, no hacerme rogar. Y si me piden un favor, si está a mi alcance lo voy a hacer gustoso. Lo que ocurre es que la sociedad, como conoce poco del ego, tergiversa la palabra. Yo me hago valer -pero no me hago rogar- porque me acepto y acepto al otro, y si puedo brindarme al otro me brindo pero poniendo límites, es decir, no acepto nada que me haga mal a mí. Por ejemplo, si yo tengo un pan y hay otra persona hambrienta no le voy a dar el pan entero sino que lo voy a partir en dos y lo comparto. Eso es el verdadero servicio, y lo otro es una ceguera egoica.

El ego anula la inteligencia porque, si bien abreva un poco de la mente analítica, es absolutamente impulsivo. Entonces, si nosotros nos aceptamos y amamos podemos poner límites a las cosas que son perjudiciales.

Hay personas que nos van a valorar no solamente por nuestro aspecto o el trabajo que podamos tener sino también por nuestro interior. Ésas son las personas que van a apreciar nuestro espíritu. Hay personas que te valoran por lo que tienes pero como lo que tienes puede ser algo provisorio no sabes si mañana te van a seguir valorando. Entonces, lo importante es que la persona valore lo que eres, y eso nunca se pierde.

JORGE OLGUÍN

“MANEJA TU ENOJO”¿Qué pasa cuando te enojas? Te damos herramientas para darle espacio a esta emoción, que te pueden ayud...
06/08/2013

“MANEJA TU ENOJO”

¿Qué pasa cuando te enojas? Te damos herramientas para darle espacio a esta emoción, que te pueden ayudar a conocerte más y actuar en vez de reaccionar.
Fíjate, que tienen en común: -"Es mi mejor amiga, pero a veces quisiera matarla. Se apropia de mis historias, de mis viajes, de mis libros... Todo lo cuenta como si lo hubiera vivido ella...", -"No soporto que mis hijos dejen todo tirado. Llego de trabajar cansada, abro la puerta, veo el desastre y estallo." -"Mi marido sale corriendo cada vez que la madre lo llama para arreglar algo en su casa. Cuando a nosotros se nos rompe algo, pasan semanas hasta que él agarra la caja de herramientas.",-"Estoy harta de mi jefe. Me quedo hasta tarde cuando me necesita, hago cosas que no forman parte de mi trabajo, y cada vez que yo necesito algo, me sale con una excusa..."
HABLAN DEL ENOJO, UNA EMOCIÓN CONOCIDA POR TODOS.
Algunas nos enojamos cuando la respuesta del otro no es tal como la habíamos imaginado. Otras, cuando el mundo muestra su cara más dura y dice: "Los Reyes Magos no existen: despiértate". Muchas sólo necesitan que la suegra las llame por teléfono para desatar un torbellino interior que no siempre termina bien. A otras se les salta la térmica por cuestiones de todos los días, como el tránsito o las noticias.
¿QUÉ ES EL ENOJO?
Más allá de cuál sea nuestro provocador favorito, hay algo que tenemos que saber: el enojo es una señal de alerta. Un aviso. Un mensaje al que es bueno prestarle atención. ¿Por qué? Porque dice algo de nosotras. Es un pedido de auxilio que surge de nuestras entrañas y que, como puede, manifiesta lo que siente. ¿Qué? Básicamente, la frustración por una expectativa o un proyecto que no se cumple tal como lo habíamos imaginado. Así como el dolor físico es una señal que nos obliga a parar si estamos haciendo demasiado ejercicio, por ejemplo, el dolor que produce el enojo es una luz de alarma que se enciende y que pide a gritos que la atiendan. Y cuanto antes, mejor.
Frente a la frustración que nos produce que nos impidan "ser" nosotras mismas, lo primero que sentimos es rabia, es decir, la respuesta biológica, la misma que puede sentir un animal. Un ejemplo de rabia desatada se da cuando alguien sujeta fuertemente a un chiquito en medio de un capricho y le impide moverse. El resultado se traduce en gritos, pataleos, forcejeos y un berrinche interminable.
Pero el enojo es otra cosa, va por más: el enojo es rabia con argumento. A las primeras sensaciones de frustración que tuvimos al no haber obtenido la respuesta ideal, les agregamos un sinfín de argumentos. Una vez que entramos en este circuito, nuestra visión del entorno se condiciona. Y la mente sólo hace foco en los aspectos más negativos de nuestro supuesto agresor. Transforma a esa persona en un monstruo al que queremos atacar como sea. Lo convierte en un no prójimo. Te habrá pasado mil veces: un amigo hace algo que "te saca" y, de pronto, te caen todas las fichas negativas juntas: "Nunca me invita, nunca me apoya, no me escucha, no me acompaña...".
Jaak Panksepp, en su libro “AFFECTIVE NEUROSCIENCE”, dice que la rabia, en animales, produce "una vigorización de la musculatura, con aumentos correspondientes en los índices de frecuencia cardíaca, presión sanguínea y flujo sanguíneo a los músculos. En el cerebro, emerge una tendencia intensa y focalizada a golpear al agente ofensivo". En nosotros, los humanos, el estado emocional que se despierta es una tormenta mental que incluye recuerdos previos relacionados con el episodio que nos enojó, y se promueven automáticamente planes potenciales de venganza.
CÓMO NOS ENOJAMOS: ¿Reaccionamos igual las mujeres y los hombres frente al enojo? Definitivamente no, y una manera de observar las diferencias es pensar en el ejemplo que nos dan los deportes. Los hombres sólo piensan en ganar, más allá del precio. La cuestión nunca es jugar, sino vencer al rival, ser respetado, como sucedía en la vida salvaje de los primeros hombres. Mientras que ellos debían vencer a la presa o al enemigo que amenazaba con quedarse con sus mujeres y su territorio, las mujeres tenían la misión de compartir para criar a la prole, repartir la comida o generar vínculos con la comunidad.
Por eso, a nosotras nos duele ganar a costa de la derrota de otros. Nos da pena que nuestro rival deportivo pierda. No nos importa tanto ganar, porque al ganar perdemos la cercanía que tanto nos importa: nos importa que nos quieran.
Acaso por eso hay una gran diferencia entre los registros de los hombres y de las mujeres frente a la depresión. Ellos suelen enojarse y protestar: "Mi pareja no me entiende", "nadie aprecia lo que hago", "no me dan lo que necesito"... Nosotras, en cambio, somos propensas a sentir: "Nada me sale bien, no valgo, no puedo, no sirvo"... Genético, histórico, cultural o como queramos llamarlo, lo cierto es que los hombres y las mujeres manejamos el enojo de manera muy diferente. Las mujeres, hacia dentro. Los hombres, hacia fuera.
¿QUÉ HACER?
ADMINISTRA TU ENERGÍA: una buena frase, que habrás escuchado, es: "Soldado que huye a tiempo sirve para otra batalla". Aunque no nos demos cuenta, esto es lo que la mayoría hacemos con los pequeños enojos de todos los días: un auto nos encierra en la calle, el vecino deja la basura en nuestra vereda... Dejamos pasar la gran mayoría de las situaciones que nos causan enojo.
Dale un lugar a tu enojo: hay algunas situaciones que no podemos dejar pasar. Porque son una señal inequívoca de que algo nos está hiriendo. No importa si el otro lo hizo a propósito o sin querer, no importa si lo que sucedió fue real o fruto de nuestra imaginación. El derecho a asistir la herida y a prestarle atención a lo que sentimos es algo a lo que no debemos renunciar.
INTERROGA LA EMOCIÓN: con la misma urgencia y cariño con que salimos eyectadas cuando un chico se cae cerca de nosotras, podemos acompañarnos a nosotras mismas. Mientras exploramos los diferentes matices de lo que sentimos preguntándonos: "¿Qué siento?, ¿qué me pasa? ¿Me molestó lo que me dijo o lo que hizo? ¿Ya viví esto?", este cuestionario nos permitirá crear las condiciones para elaborar nuestra respuesta, y nos dará tiempo a que la rabia ceda y dé espacio a otros recuerdos de lo vivido con esa persona. También nos ayudará a tomar una decisión crucial. ¿Lo dejamos pasar o enfrentamos el cambio que el enojo reclama? Esta pregunta se puede convertir en miles, tantas como matices contengan las situaciones que nos enojan. Por ejemplo: "¿Vale la pena hacer una escena para evitar que mi suegra llame todos los días a la hora de la cena o mejor me desensibilizo?" o "es verdad que nunca jamás se acuerda del día de mi cumpleaños, y eso me duele, pero también es cierto que siempre que la necesito está a mi lado".
ENCONTRADLE LA VUELTA: en el momento en que le damos espacio a nuestro enojo y lo interrogamos, no sólo empezamos a conocernos a nosotras mismas, sino que también podemos ver que el otro no es ese monstruo que la rabia inicial construyó en nuestra mente. En ese diálogo interno podemos ver que el supuesto agresor también es divertido, agradable, cariñoso, leal... Es como una negociación interna en la que asumimos que, conociendo lo no perfecto de esa persona, la reelegimos. El enojo es una herramienta para el cambio cuando nos estimula a observarnos más a nosotras mismas, en vez de mirar tanto lo que hacen los demás.
DESCUBRIR EL CAMBIO: la consecuencia de una conversación a solas con el enojo puede ser una decisión de cambio. Y no siempre el cambio tiene que ser drástico como una separación física, un portazo en el trabajo o dejar de hablarle a una amiga. La mayoría de las veces, el gran acto heroico es más sutil, como correrse de determinado rol, aprender a pedir, a decir "no", dejar de esperar que el otro cambie o darnos el espacio que necesitamos. Esto sucede únicamente si podéis hacerte responsable de esa emoción en vez de responsabilizar al otro, pero compasivamente, sin echarte la culpa.
CÓMO AFIRMAR QUIÉN SOIS
Te habrá pasado al volver de un viaje o de un retiro de fin de semana: renovaste la energía, traes nuevos proyectos y muchas ganas de hacer cosas. Retomas la convivencia con tu pareja, que se quedó, y uno o dos días después empezáis a sentirte una extraña en tu propia casa. De pronto, impaciencia, discusiones y un sentimiento inequívoco dentro grita desesperado: "Esto no va más". Pero ¿separarse es la solución que estás buscando? Es posible, si te das tiempo para desenrollar la madeja del conflicto, que veas que durante los últimos tiempos silenciaste algunas señales internas. Es posible que no le hayas dicho que necesitas un espacio personal, que te sentís un poco asfixiada en la relación, quizá no te animaste a confesar algún secreto... Es que nadie puede ceder indefinidamente: lo positivo del enojo es que, una vez que pasa, nos permite dar señales de lo que somos y de lo que queremos, y eso es muy benéfico para las relaciones con los demás porque le da la posibilidad al otro de ubicarse, conocernos y saber quién somos. Ni siquiera las personas que más queremos pueden saber lo que pensamos o sentimos. Si no lo decimos, ¿cómo van a saberlo?
Negar el enojo que sentimos frente a una situación es negarnos a nosotras mismas. Es corrernos de nuestros espacios internos y ceder nuestro poder de decisión. De tanto hacerlo, terminamos comprando el discurso del otro, y llega un momento de la vida en que es difícil determinar qué es propio y qué es ajeno.
Imagínate lo que pasaría si cada vez que le dijeras a tu marido que queréis aprender a manejar, te contestara: "Para qué necesitas, si yo te llevo y te traigo", "estamos a un paso del subte", "te vas a complicar la vida con el tránsito"... De tanto escucharlo, es muy probable que empieces a desarrollar tus propios argumentos internos para acatar lo que él dice; al fin y al cabo, te gusta leer en el trayecto del trabajo a casa y con el auto no podrías, estás tapada y no tenéis tiempo de aprender... Y así se pasan los años hasta que un día, la vida, como siempre, se ocupa de permitirnos resolver lo pendiente: tu marido se descompone en la ruta y vos quedáis al frente de tu familia y con una rabia tremenda porque, como no sabes manejar, no podéis sacarlos de donde están. El final es predecible: seguramente, apenas resolvéis lo "urgente", te anotas en unas clases para aprender a manejar y, unos meses después, sacas tu registro de conducir emocionada por el logro. Esos "actos de valor" suelen destrabar los frenos internos que nos impiden crecer; entonces, cuando usamos el enojo a nuestro favor, asumimos una posición clara, porque así nadie puede discutir lo que pensamos ni lo que sentimos. En definitiva, en el enojo, reafirmamos quiénes somos, qué queremos en la vida y con qué no transamos, y en ese proceso nos empoderamos.
CÓMO ACTUAR, EN VEZ DE REACCIONAR
Estas once ideas que detalla Lerner en su libro “LA AFIRMACIÓN PERSONAL” pueden formar parte de tu caja de herramientas personales.
Hablemos. Dejar pasar los pequeños enojos de la vida cotidiana puede ser un acto de madurez. Pero es un gran error tapar nuestro enojo, estamos ejerciendo violencia contra nosotras mismas. Sin embargo, aprendamos a esperar. El peor momento para hablar suele ser cuando el enojo está sucediendo. Pensar lo que sentimos. Antes de hablar, es importante preguntarse cosas como: ¿qué me está pasando?, ¿qué quiero conseguir?, ¿quién es el responsable de qué?, ¿qué quiero cambiar?
Los golpes bajos no sirven. Recriminar, ordenar, ridiculizar, humillar o rebajar a la otra persona nunca conducen a una solución del problema. Usemos la primera persona. Es mejor que usemos fórmulas como "siento que...", "quiero...".
Las discusiones intelectuales no llevan a buen puerto. No tiene sentido gastar tiempo y energía en tratar de convencer a los demás de nuestro punto de vista. Cada uno es responsable de su propio comportamiento. Echarle la culpa a otro de nuestros sentimientos es un error muy común. Bajar línea no resuelve el problema. Ninguna persona adulta necesita que le digan cómo tiene que pensar.
No esperes cambios de confrontaciones aisladas. "La repetición es la base del aprendizaje", dice el saber popular. Piensa cuánto tiempo te llevó aprender a lavarte los dientes todos los días. ¿Por qué creer que el otro va a cambiar sólo porque se lo dijimos? Los cambios se producen lentamente y requieren perseverancia. Y mucha.
UN CUENTO CON MORALEJA: El viejo chamán de una tribu estaba con sus nietos hablando de la vida y les dijo: "¡Una gran pelea está ocurriendo en mi interior: es entre dos lobos! Uno de los lobos es la maldad, la ira, la envidia, el odio, la avaricia, la arrogancia, la mentira, la egolatría, la competencia. Y el otro es el amor, la alegría, la paz, la serenidad, la humildad, la verdad, la dulzura, la amistad. Esta misma pelea está ocurriendo dentro de ustedes y dentro de todos los seres de la Tierra". Los chicos se quedaron pensando en lo que su abuelo había dicho hasta que uno interrumpió el silencio y preguntó: "¿Y cuál de los lobos crees que ganará, abuelo?". El viejo chamán respondió: "El que alimentes...".
UNA HERRAMIENTA MÁS: LA ACEPTACIÓN
Este concepto al que todos los autores de autoayuda le han dedicado tiempo y espacio y que, sin embargo, se presta para tantas confusiones. ¿Qué es exactamente?
Aceptar es tomar en la conciencia lo que está ocurriendo y permitirle que dialogue con los otros aspectos nuestros y de la situación, para poner en marcha los recursos que tengamos para poder superarlo. Aceptar es una forma de vivir cooperando con nuestra vida en lugar de oponernos a ella. Aceptar no es aprobar, ni consentir, ni permitir, ni autorizar, ni sancionar, ni coincidir. Tampoco estar de acuerdo, ceder, someterse, respaldar, confirmar, apoyar, ratificar, ayudar, asistir, defender, afirmar, autentificar, atestiguar, reforzar, simpatizar, alentar, fomentar, promover, instigar, inducir, favorecer, propugnar, conformarse...
Ni siquiera es que te guste lo que es. Es decir: "Es lo que es; y lo que es, es". Hasta que hayamos aceptado realmente todo lo que nos rodea y sucede, no podemos ver claramente. Siempre estaremos mirando a través de los filtros de "debo", "debería", "tengo que", "tendría que".

Lucha por tus Sueños  No te Rindas!!! ...http://www.youtube.com/watch?v=Q7kBpPfAzr8
31/07/2013

Lucha por tus Sueños No te Rindas!!! ...
http://www.youtube.com/watch?v=Q7kBpPfAzr8

A veces otros tratan de aplastarnos, de minimizar nuestros sueños y esperanzas, nuestro futuro y nuestra persona. Poniéndonos en ridículo y por muchos otros ...

Vive como si fuera el último!
29/07/2013

Vive como si fuera el último!

La manera de pensar sobre las cosas, determina nuestro estado de bienestar. Si observamos y le ponemos nombre a nuestra forma habitual de razonar, podremos acabar con los pensamientos erróneos, y como resultado, obtendremos unas emociones estables y positivas. No son las cosas que pasan las que nos…

¿POR QUÉ LOS PERROS VIVEN MENOS QUE NOSOTROS?Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 1...
29/07/2013

¿POR QUÉ LOS PERROS VIVEN MENOS QUE NOSOTROS?

Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 10 años de edad llamado Belker. Los dueños del perro, un matrimonio y su pequeño, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro.

Examiné a Belker y descubrí que estaba muriendo de Cáncer. Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa.

Hicimos los arreglos necesarios, el matrimonio dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, observara el suceso. Ellos sintieron que el podría aprender algo de la experiencia.

Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando el niño fue rodeado por la familia. se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar.

El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea mas corta que la de los humanos.
el niño , que había estado escuchando atentamente, dijo: "yo sé porqué."

Sorprendidos, todos lo miraron . Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida.

Él dijo: "la gente viene al mundo para poder aprender como vivir una buena vida, como amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?"

"Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros."

Si un perro fuera tu maestro, aprenderías cosas como:

-Cuando tus seres queridos llegan a casa, siempre corre a saludarlos.
-Nunca dejes pasar una oportunidad para ir a pasear.
-Deja que la experiencia del aire fresco y del viento en tu cara sea de puro Éxtasis.
-Toma siestas.
-Estírate antes de levantarte.
-Corre, br**ca y juega a diario.
-Mejora tu atención y deja que la gente te toque.
-Evita morder cuando un simple gruñido sería suficiente.
-En días cálidos, recuéstate sobre tu espalda en el pasto.
-Cuando haga mucho calor, toma mucha agua y recuéstate bajo la sombra de un árbol.
-Cuando estés feliz, baila alrededor, y mueve todo tu cuerpo.
-Deléitate en la alegría simple de una larga caminata.
-Sé leal.
-Nunca pretendas ser algo que no eres.
-Si lo que quieres está enterrado, escarva hasta que lo encuentres.
-Cuando alguien tenga un mal día, quédate en silencio, siéntate cerca y suavemente hazles sentir que estás ahí.

DESCONOCIDO

Dirección

Techo Para Todos, Las Lumas 105
Puerto Montt
065

Teléfono

+56998323981

Página web

https://www.facebook.com/centro.evalua

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Centro de Intervención Psicopedagógica Evalúa publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Centro de Intervención Psicopedagógica Evalúa:

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram

Categoría