08/03/2026
Hoy es 8M.
No suelo publicar fotos mías en este perfil, pero hoy quise sumarme desde un lugar personal.
Soy una mujer de 29 años: esposa, madre gatuna, hija, hermana, amiga, nieta y psicóloga clínica independiente. Trabajo principalmente con pacientes con TOC, autismo y trauma complejo, y gran parte de mi año está dedicado a estudiar y seguir formándome en estas áreas.
También soy una mujer que ama los K-dramas, viajar y leer sobre psicología social, existencialismo y a muchas autoras colegas que admiro.
A los 18 años me fui a Santiago a estudiar Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Chile. Era uno de mis grandes sueños. Sin embargo, por distintos motivos de la vida regresé a mi ciudad natal, Punta Arenas, donde finalmente terminé mis estudios de Psicología a fines de 2021.
Durante mi formación trabajé tres años en un proyecto experimental de apego con padre y madre, y durante cuatro años hice clases en la universidad en áreas como psicopatología del niño y adolescente, desarrollo humano y modelos cognitivo-conductuales.
Pero mi camino profesional también está atravesado por mi historia personal.
Soy una mujer resiliente que ha sobrevivido a trauma complejo en la infancia y a la muerte por suicidio de mi padre. He sido paciente de psicoterapia especializada en trauma y, en ese proceso, también descubrí que soy una mujer neurodivergente.
Todo esto ha marcado profundamente mi práctica clínica. No solo trabajo desde la teoría, sino también desde la experiencia de haber hecho un trabajo personal serio y sostenido. Eso me permite acompañar con empatía y, al mismo tiempo, con la claridad necesaria para desmezclar completamente lo tuyo de lo mío.
Creo profundamente que quienes ejercemos la clínica también deberíamos atravesar nuestros propios procesos terapéuticos. No solo por ética profesional, sino por humanidad.
Este 8M honro la historia que me trajo hasta aquí y a todas las mujeres que, de distintas formas, han tenido que reconstruirse para seguir adelante.