23/06/2025
¿Qué partido tomas en éstas guerras?
Resulta fácil dar una respuesta cuando hemos estado acostumbrados a mediar entre víctimas y victimarios. Pero, si miramos la historia del mundo, parece que aquello no ha sido la solución a que el mundo pueda salir de el dramático triángulo de Juez, Salvador y Victima (Karpman).
Estamos lejos de poder resolver un conflicto de tal magnitud con las herramientas físicas con las que contamos. Y... la mayoría estamos muy lejos.
Si logramos entrar en un estado de paz interior, pudiera ser que vamos generando una ola contagiosa de tranquilidad y paz.
Si buscamos que la ayuda venga de fuera; cuando le decimos a Dios (como quiera que cada uno lo conciba) no nos involucramos desde la solución, entramos nuevamente en el infantilismo de que venga un salvador a resolver los problemas que como niños (en el sentido de madurez, no de pureza) hemos generado.
La humanidad entera debe hacerse cargo, debemos hacernos cargo pero desde otro paradigma ya que el que nos ha precedido no ha dado resultado (ojo por ojo).
El dolor y la guerra, el hambre y la muerte son el resultado de pelear como infantes mal criados durante toda la historia permitiendo que esa e energía asesina se haga cargo de nuestros corazones. Claramente cuando como simples mortales observadores nos planteamos hacia la solución surge inmediatamente la tendencia a plegarnos a la compensación arcaica, la del "ojo por ojo y diente por diente".
No es tan iluso sentir amor, mandar amor a los bandos considerándolos como seres que se han dispuesto a vivir esto al servicio de la humanidad para que crezca y evolucione.
¡No son "pobrecitos" ni "tiranos"! Son almas dignas que con esa dolorosa vivencia nos están mostrando que ese no es el camino.
Nuestra consciencia abierta a un nuevo paradigma es el tributo a quienes nos ayudan a aprender.
Mandemos amor, dejemos el miedo y construyamos desde la paz el nuevo mundo donde queremos habitar.
Pero concretamente: dejemos las rencillas con los vecinos, los juicios desafortunados entre razas, religiones, política, etc. Enseñemos a nuestros hijos a no juzgar, si a tener un pensamiento critico para evaluar el mejor camino y saber discriminar pero siempre desde el Amor, el gran olvidado en ésta humanidad.