20/10/2012
Nutrición en embarazo
Las etapas de la vida de mayor crecimiento o síntesis son los dos primeros años de vida, la adolescencia, el embarazo y la lactancia. Las necesidades nutricionales dependen de la velocidad de crecimiento y son mayores en estos periodos de crecimiento rápido. Se les denomina periodos vulnerables, porque existen menos posibilidades de adaptación a un déficit y porque las carencias producen un mayor impacto biológico.
En el embarazo se produce un incremento de peso de aproximadamente 400 grs. semanales, cifra superior a la observada en el periodo de mayor crecimiento de la adolescencia. La lactancia por su parte tiene mayores necesidades nutricionales por la producción de leche.
Durante el embarazo y la lactancia existe un aumento de las necesidades de casi todos los nutrientes, en una proporción variable para cada uno de ellos. Las excepciones son la vitamina A cuyo requerimiento no aumenta durante el embarazo y el hierro por su parte no aumenta en la lactancia, respecto a mujeres adultas en edad fértil.
Los incrementos van entre un 15% de energía y 220% en ácido fólico (folatos). Para la mayoría de los nutrientes, las diferencias con la mujer no embarazada son alrededor del 20 a 40%. La etapa de lactancia tiene las más grandes necesidades de la mayoría de los nutrientes, con excepción de los folatos y el hierro que son superiores en el embarazo.
Necesidades durante la dulce espera
El aumento de las necesidades en el embarazo tiene importancia por proporcionar los nutrientes necesarios para el feto en desarrollo. Como ejemplo se pueden mencionar las proteínas, necesarias para la creación de tejidos fetales, el calcio indispensable para el adecuado desarrollo óseo, el hierro para la producción de hemoglobina (molécula contenida en los glóbulos rojos, responsable de transportar oxígeno). El zinc, necesario para la división celular, el ácido fólico y piridoxina (vitaminas del grupo B) que tienen especial importancia en el desarrollo fetal.
La necesidad adicional de energía es de 300 calorías para una embarazada con estado nutricional normal. Según recientes estudios esta cifra podría ser menor en mujeres que reducen su actividad física, situación común de observar en etapas avanzadas del embarazo. Estas calorías extra equivalen a 110 grs. de pan o a dos tazas de leche con azúcar. Para la nodriza la suma de ambos alimentos cubren las necesidades adicionales (500 calorías).
El incremento de proteínas se puede cubrir con dos tazas de leche, al igual que la mayor necesidad de calcio y riboflavina. Si la alimentación previa de la mujer es adecuada , entonces la dos tazas de leche permiten cubrir gran parte de las necesidades adicionales del embarazo. De todas maneras se recomienda el consumo adicional de una porción de frutas y verduras para asegurar el aporte de otros micronutrientes.
El hierro en el embarazo es un problema. Es muy difícil de cubrir sólo con la alimentación. La dieta habitual aporta unos 12 a 15 mgr. de este mineral y para alcanzar los 30 mgr. diarios se necesitaría consumir más de 500 gr. de carne al día. Es por este motivo que durante el embarazo se recomienda el uso de hierro medicamentoso. Sucede algo parecido con el ácido fólico cuyas fuentes principales son el hígado, leguminosas, y verduras de hojas verdes. Los suplementos vitamínicos y de minerales durante el embarazo y la lactancia son una necesidad cuando la dieta es monótona (poco variada) y más aun en poblaciones de bajos ingresos.
Pauta alimenticia
A continuación se presenta una pauta alimenticia recomendada para el embarazo y la lactancia. Está pensada para cubrir los requerimientos nutricionales poblacionales y no individuales por lo que considera la variabilidad interindividual y un margen de seguridad. Generalmente estas cifras pueden parecer excesivas para los casos individuales y es así que se podrán reducir algunos alimentos altamente energéticos como las grasas, los azúcares, el pan, las papas, los cereales y sus derivados.
Ración recomendada para la embarazada y nodriza
Alimento Frecuencia Consumo Cantidad (gr o cc) Cant. (med. casera)
Lácteos Diario 800-1000 cc. 4 a 5 tazas
Carnes 3 veces / semana 100 gr. 1 trozo regular
Huevos 3 veces / semana 1 unidad 1 unidad
Leguminosas 2-3 veces / sem. 70-80 gr. 1 plato regular
Frutas Diario 300 gr. 3 unidades regulares
Verduras Diario 180 gr. 2 platos regulares
Papas Diario 250 gr. 3 unidades regulares
Cereal y Pasta Diario 60 gr. 1 plato regular
Pan Diario 200-300 gr. 2 a 3 unid. reg.
Azúcar Diario 70 gr. 14 cdtas. de té
Margarina o mantequilla Diario 10-20 gr. 2 a 4 cdtas. de té
Aceite Diario 40 cc. 8 cdtas. de té
Equivalencias
1 taza de leche equivale a: ¾ taza de yogurt
50 gr. de quesillo
30 gr. de queso
1 trozo de carne (100 gr.) equivale a: 1 bistec vacuno regular
½ pechuga chica o 1 trutro completo chico de pollo
1 trozo regular cerdo
1 presa regular pescado
7 claras de huevo
125 gr. quesillo o queso fresco
5 almejas
10 choritos o mejillones
6 machas
1 pan corriente equivale a: 4 rebanadas pan molde
16 unidades de galletas de agua o soda
2 1/3 taza cereal tipo corn flakes
Mejores fuentes de algunos nutrientes
PROTEINAS: Carne, pescado, aves, huevo, leche y sus derivados, leguminosas.
CALCIO: Leche y sus derivados, leguminosas, vegetales de hoja verde, granos.
HIERRO: Hígado, carne, pescado, aves, granos enteros, cereales y panes enriquecidos, vegetales de hoja verde, ciruelas pasas, uvas pasas.
ÁCIDO FÓLICO: Hígado, vegetales de hoja verde, leguminosas, granos enteros, frutas, diversas verduras.
PIRIDOXINA (B6): Germen de trigo, carne, hígado, granos enteros, cacahuates o maní, frijol o poroto de soya, maíz.
ZINC: Igual que el hierro además de algunos mariscos (como ostiones y almejas).
Andrea Torres Lobos es nutricionista titulada de la Universidad de Chile. Si te gustaría enviarle una pregunta, escríbele a editor@todobebe.com . No puede contestar todas las consultas, pero sí leerá tu mensaje y tratará de contestar tus inquietudes en una columna futura..
NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud, sino consultar a algún médico que te examine en persona y que esté autorizado para practicar medicina en la localidad donde vives.