20/05/2026
A 68 días de asumir, este cambio de gabinete no puede presentarse como una virtud ni como una muestra de rapidez: es la admisión de un fracaso político temprano. La salida de las ministras de Seguridad y Vocería, en dos áreas sensibles para cualquier gobierno, confirma que no había conducción, oficio ni capacidad para sostener el diseño original.
No estamos ante un ajuste menor. Se trata del cambio de gabinete más rápido desde el retorno a la democracia, superando incluso el antecedente de Bachelet en 2006, que ocurrió a los 126 días. El gobierno que decía venir preparado terminó tropezando con la realidad antes de cumplir tres meses.
El Presidente debe asumir que el problema no era solo de nombres, sino de diseño, prioridades y conducción política. Chile necesita seguridad, certezas y comunicación seria; no improvisación, ensayos fallidos ni ministros aprendiendo en el cargo.