30/03/2026
Hay un error común: cuando los hijos cumplen 7 u 8 años y se ponen tranquilos, muchos padres creen que ya hicieron su trabajo y se relajan. Grave error.
No es que ya no te necesiten; es que ahora te observan en silencio. Están en la etapa de latencia. Están midiendo cómo reaccionas, cómo tratas a los demás y si eres un lugar seguro. Si te alejas ahora porque ya están grandes, mañana te cerrarán la puerta en la cara y no sabrás por qué.
La clave no es asfixiarlos, es marcar presencia. Pon límites claros, mantén las rutinas, pero sobre todo, cultiva la confianza. Que sientan que, aunque no estén pegados a ti como cuando tenían tres años, tú sigues siendo su red de seguridad. No esperes a que se aíslen para reaccionar.
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