26/09/2019
En mayo de este 2019 terminamos de comentar y contextuar las memorias de Evelyn Varney, única hija de Edward Bach. Un texto revelador que nos condujo hacia un viaje singular en torno de la vida, no solo de la autora de este relato, sino del creador de la Terapia Floral.
Descubrir la humanidad plena de luces y sombras de Bach no deja de producir impacto, a la par que una mayor cercanía con su alma. A pesar de conocer muchas de las dificultades de su existencia, encontrar en la boca de su hija las palabras que las confirman no deja de estremecernos.
Guardar los “esqueletos de los ancestros en los armarios” no es una buena actitud para la construcción de una historia sana. Y, esto no solo aplica a la vida familiar sino también al campo de una ciencia. El conocimiento de la biografía de Bach, libre de ocultamientos, permite comprender la plenitud de su descubrimiento y la naturaleza de su enseñanza con mayor profundidad.
No nos cuestiona enfrentar la imagen de un Bach que, para su hija, fue un desconocido, ni el hecho de que ella tenía la convicción, seguramente por transmisión materna, que el alcohol y las mujeres eran el talón de Aquiles de su padre. No que hay que considerar a priori como literalmente cierta una narración autobiográfica que habla de hechos sobre los cuales la memoria suele hacer trampas y la cognición interpretaciones a modo. Aunque tampoco hay que negar su valor como realidad subjetiva que, aunque refleje sentires construidos sobre los sucesos vividos, no por eso los hace menos verdaderos. En todo caso, estamos persuadidos que le hace bien a la Terapia Floral saber más sobre quién fue ese hombre cuestionador y generoso que se llamó Edward Bach, en sus grandezas y en sus limitaciones o, en todo caso, como era percibido por quienes fueron parte de su vida, en lo concreto de esta ocasión, su hija.
Tal vez, para algunas personas, la publicación de este libro no sea una noticia oportuna ni consideren que su existencia conlleve algún beneficio para el campo floral. Cada quien tiene el derecho de sustentar sus convicciones, pero creemos que hay que esperar para calificar el valor que pueda poseer, luego de leer y estimar, no solo el texto de Evelyn, la hija de Bach, sino los comentarios y contextualizaciones que hemos generado a lo largo de sus páginas.
¿Cómo fue este proceso? Con la traducción del texto en la mano nos dedicamos, primero, a la labor de llevar a cabo una investigación documental con la finalidad de sostener y aclarar los dichos que se desarrollan en sus páginas. No siempre esa tarea fue sencilla y, en ocasiones han quedado hilos sin poder ser aclarados. Sin embargo, tomado en conjunto, estamos convencidos de que hemos podido fundamentar los tramos más significativos de la historia, así como aspectos no trascendentales pero que necesitaban ser dotados de un adecuado entorno. De todo lo hallado solo hemos podido incluir una parte, pero la intención es construir una página Web donde pueda consultarse todas las imágenes y documentos que hemos obtenido.
Con todo lo dicho parece razonable que, también, antes de evaluar el mérito del contenido de este libro, se lo conozca en la perspectiva de lo que este texto es: memorias. Y, de los comentarios que nosotros hemos desarrollado en lo que son: apreciaciones, acotaciones y aclaraciones.
El libro de Evelyn no es una biografía histórica. producto de una indagación previa. Tampoco es un intento de análisis psicológico sobre los personajes que incluye en su trama. Pero, si es un libro íntimo y profundo porque nace de las entrañas de una mujer que, siendo entrada en años, se entera por un programa de televisión de la trascendencia de la obra que su padre había llevado a cabo y, ante este descubrimiento, sorprendente para ella, decide escribir sus memorias.
Estamos muy agradecidos a Ediciones Continente, y en especial a su Director Lic. Jorge Gurbanov, por haber emprendido el audaz viaje de editar este libro sin otro afán que contribuir al desarrollo de todo lo que de alguna manera se vincula con Edward Bach.
Sin duda, el apoyo de la familia de los descendientes de Bach, encabezada por Caroline, su bisnieta, fue una fuente nutritiva para este proyecto que de otro modo jamás se hubiera concretado. Como un modo muy minúsculo de expresar nuestro agradecimiento a todos ellos, hemos pactado con la Editorial que los derechos de autor que devenguen de la venta de este libro, se les entregue íntegramente. Ojalá se vendan muchos libros para que sea mucho lo que les llegue.
Finalmente, unas gracias especiales al Mto, Luis Jiménez, quien prologa el libro de una manera bella y profunda y que agrega pinceladas que permiten advertir matices en el texto que de otro modo pasarían ignorados. Pero sobre todo agradecemos esta frase que nos llena de alegría: “Que Edward Bach fuera humano inunda mi corazón de esperanza, que viviera la “batalla” de los que han decidido servir a la humanidad, me tranquiliza pues ahí residimos muchos de los que hemos querido seguir su camino y sus enseñanzas.” (Luis Jiménez)
Caroline nos transmite toda la emoción que estaría sintiendo su abuela Evelyn al ser por fin honrada por la historia: “ella sólo quería que la conocieran como su hija y que él era un hombre, no un santo”.
Este libro será presentado y distribuido en varios países, en diferentes actos, eventos y congresos. Ojalá nos acompañen en algunos de ellos. Si no es posible, esperamos que se acerquen al libro y lo lean. Además, les pedimos que compartan este post. Que muchos se enteren de la existencia de las memorias de la hija de Bach. Su mensaje contiene herramientas que cierran la grieta del desconocimiento sobre Bach como ser humano y, por lo tanto, de su obra creativa.
Amparo Treig
Eduardo Horacio Grecco