30/09/2025
Y tú qué opinas sobre complacer?
Complacer puede ser un acto de amor, de cuidado y de consideración con las otras personas. El problema aparece cuando se convierte en la regla de vida, cuando dar gusto a otros siempre va de la mano de callar lo que sientes, negar lo que piensas o forzarte a hacer lo que no quieres. Ahí lo que está en juego no es solo una acción puntual, sino tu propia existencia.
Cada vez que te alejas de ti para acercarte a los deseos de otros, se abre un vacío interno: una parte tuya queda silenciada, como si te fueras borrando de a poco. Puede ser cómodo en el corto plazo, porque evita conflictos y trae aprobación, pero en el largo plazo deja una sensación de desconexión, tristeza o incluso enojo contigo misma.
La pregunta entonces no es solo “¿quieres seguir complaciendo a otros?”, sino “¿qué pasa contigo cada vez que lo haces?”. ¿Qué pierdes de ti? ¿Qué precio estás pagando? ¿Qué tan dispuesta estás a sostener una vida en la que tú misma quedas relegada al último lugar?
Elegirte no significa volverte egoísta o indiferente a los demás, significa empezar a reconocer que tu voz también merece espacio, que tus límites también cuentan, que tu deseo no es menos válido que el de quienes te rodean.
Por eso te invito a que si quieres complacer hazlo con decisión como un acto de amor, que sea con consciencia. El acto de amor se termina cuando tus necesidades quedan debajo de la complacencia.