30/04/2026
LA SEPARACIÓN
No siempre es fácil para un hijo renunciar a los deseos profundos que tuvo de niño frente a la madre.
Muchos tienen la idea: la madre lo es todo. Lo esperan todo de la madre. Pero mientras lo hacen siguen siendo niños. La persona adulta sabe que hay mucho más que la madre habría podido hacer. Pero basta con lo que ha hecho. Si falta algo puede buscárselo donde sea. Entonces la madre puede quedar en paz.
Forma parte de la separación de los padres que el hijo diga a los padres: " Gracias. He recibido tanto de vosotros, y es suficiente. El resto lo haré yo mismo. Y ahora os dejo en paz. Habéis hecho vuestro trabajo y ahora yo haré el mío. Y transmitiré lo que me habéis regalado". Entonces los padres quedan en paz y el hijo queda en paz. Están separados, pero, no obstante, se tienen. Los padres conservan al hijo y el hijo conserva a sus padres. Pero están separados.
Si, por el contrario, todavía se mantiene una reclamación, el hijo dice: " Aún me falta algo, todavía me debéis algo". En ese momento el hijo mira a los padres en lugar de mirar a la vida. De ese modo se vuelve incapaz de actuar.
Mientras alguien haga un reproche a sus padres y aún espere algo de ellos no puede tomar lo otro, lo que le han dado. Porque si lo tomara vería que es tanto que no queda lugar para un reproche. Es decir que las expectativas ante los padres impiden la acción.
Bert Hellinger
El Intercambio