31/01/2026
El estrés constante no siempre se presenta como un episodio intenso sino como una presión diaria que se acumula sin hacer ruido.
Según la Asociación Americana de Psicología, cuando una persona permanece preocupada por situaciones que no puede controlar, su cuerpo entra en un estado de alerta prolongado.
El corazón trabaja con mayor esfuerzo, la presión arterial se eleva y el sistema inmunológico pierde eficacia. Además, se libera cortisol de forma continua, una hormona pensada para emergencias breves. Su exceso altera la digestión, genera tensión muscular, dolores persistentes y agotamiento general, afectando tanto el cuerpo como la estabilidad mental y el descanso.