28/04/2026
Cesch Chile te cuenta La Gran Madre es una virgen,
También, en un sentido diferente al que le asigna el patriarcado, que posteriormente la malinterpretó como símbolo de castidad.
Precisamente en virtud de su fecundidad ella es una virgen, esto es, no relacionada ni dependiente de ningún hombre.
En sánscrito, “mujer independiente” es sinónimo de ra**ra. De allí que una mujer que no esté unida a un hombre no sólo sea un tipo femenino universal sino también un tipo sagrado en la antigüedad.
En su independencia, la amazona no está unida a ningún hombre, pero tampoco lo está la mujer que representa y que es responsable de la fertilidad de la tierra.
Ella es la madre de todo lo que ha nacido o esté por
nacer; pero sólo en un breve acceso de pasión, si acaso, ella arde por un hombre, quien solamente es un medio para lograr un fin, el portador del falo.
Todos los cultos fálicos –todos solemnizados por las mujeres- inciden en el mismo punto: el poder anónimo del agente fertilizante, el falo que se yergue por sí mismo. El elemento humano, individual, es únicamente el portador –el portador intercambiable y pasajero- de aquello que no muere y que no es intercambiable porque es siempre el mismo falo.
Erich Newman