01/05/2026
Quién y cómo fui ayer no tiene una conexión inherente con quién y cómo decido ser hoy.
Mi presente no lo determina mi pasado, a menos que así lo
escoja. En cualquier momento, sin importar las circunstancias, puedo escoger de nuevo.
Puedo elegir la fuerza sobre la debilidad, y el amor en lugar del
miedo. Bendecir en lugar de culpar y deslizarme suavemente hacia el futuro en lugar de arrastrar el pasado.
Los límites del ayer no tienen poder sobre las posibilidades ilimitadas de hoy, ya que en Dios todo es posible y en Dios todo está programado para se
perfecto.
Me pongo a disposición de este momento, dejando que el espíritu de Dios ilumine mi corazón.
Querido Dios,
que el momento presente sea un momento de santidad,
en el que no brille nada
sino tu luz dentro de mi mente
y que se expanda a través de mí.
Amén.