21/10/2025
La noción de la “revolución invertida”, lo refiere Dylan Riley, referente para analizar el fenómeno del Trumpismo. A través de un referente teórico sobre las ideas de Antonio Gramsci sobre el fascismo y su interacción con la sociedad civil y la democracia podrían aportar algo para tratar de entender el supuesto fenómeno. En su obra "Los cimientos cívicos del fascismo en Europa: Italia, España y Rumania, 1870-1945", Gramsci aborda cómo los movimientos fascistas emergen en contextos de crisis social y política, al tiempo que revelan la fragilidad del orden democrático. Siguiendo este hilo, Riley argumenta que el Trumpismo no representa simplemente un resurgir de las ideologías fascistas del pasado, sino más bien una regresión de lo que alguna vez se estableció con enmiendas del siglo pasado a través de la restauración de jerarquías establecidas.
La idea de una “revolución invertida” implica que la movilización popular, lejos de buscar un cambio en la estructura social, se convierte en un vehículo para la reimposición de un orden que se percibe amenazado. Esta insurgencia, que se origina desde las élites y se nutre del descontento popular, transforma el malestar social en una fuerza reaccionaria como los hijos de un gran demócrata en Colombia, Luis Carlos Galan: Carlos Fernando y Juan Manuel que reafirman posiciones de poder reaccionario y se consideran adeptos a Trump. Así, esta dinámica no solo desafía la esencia de la promesa democrática, sino que también desestabiliza las bases de la participación ciudadana genuina, relegándola a un papel secundario en favor de hacerle eco a un dictador en función de los negocios y la codicia.
la “revolución invertida” nos compromete a analizar y desentrañar la configuración del Trumpismo, resaltando su naturaleza profundamente autoritaria promoviendo como respuesta el descontento social en una acción política que nos invita a reflexionar y a tomar una postura critica en defensa de la vida y nuestro territorio. Interpretaciones predominantes sobre la “sociedad civil” en el contexto del auge del Trumpismo y del movimiento MAGA (Make America Great Again. La estrategia de MAGA: captura de la sociedad civil desde lo digital. Se subraya que, a diferencia de los fascismos clásicos del siglo XX —que se apoyaban en movilizaciones callejeras, milicias paramilitares o control corporativo—, el MAGA contemporáneo busca dominar la sociedad civil no solo mediante la fuerza física o institucional directa, sino también, a través de la organización en línea. Esto implica una transformación de la esfera pública digital en un espacio de hegemonía cultural, donde las redes sociales, los foros y las comunidades virtuales se convierten en terreno fértil para la propagación de narrativas, la formación de identidades políticas reaccionarias y la movilización de fuerza y atropello en la supuesta interacción y afán por defender la economía de unos pocos. Una estrategia contraproducente, porque idealiza la sociedad civil como algo inherentemente democrático o progresista, cuando en realidad es un campo de disputa ideológica, para abolir la democracia e imponer el autoritarismo continental.