07/01/2026
En Colombia, la endometriosis no es rara.
Es retrasada, minimizada y mal atendida.
Afecta a 1 de cada 10 mujeres y personas con útero, pero el diagnóstico puede tardar entre 7 y 10 años.
No porque no existan síntomas,
sino porque el dolor femenino sigue tratándose como exageración, ansiedad o “parte del ciclo”.
En el sistema de salud:
– se formulan analgésicos sin investigar
– se niegan imágenes y cirugías especializadas
– se fragmenta la atención
– se responsabiliza a la paciente de “manejar el estrés”
Mientras tanto, el dolor se vuelve crónico
y la salud mental se deteriora.
Ansiedad, depresión, agotamiento y desesperanza no son fallas individuales.
Son la consecuencia de un sistema que no escucha, no articula y no cuida.
La endometriosis no es solo ginecológica.
Es una enfermedad que atraviesa la salud mental, la calidad de vida y los derechos en salud.
No es normal vivir con dolor.
No es normal tardar años en ser diagnosticadas.
No es normal tener que enfermar más para que el sistema responda.
Exigir diagnóstico oportuno, atención integral y acompañamiento en salud mental no es un privilegio: es un derecho.
Nombrar la endometriosis es un acto político.
Organizarnos, hablar y exigir también es parte del tratamiento.