22/08/2025
Cuando llegamos a la menopausia, los estrógenos bajan y el cuerpo empieza a reorganizarse. En este momento, el sistema nervioso simpático (el de lucha y huida) tiende a estar más activo de lo normal.
🔹 ¿Qué significa eso?
El simpático funciona como un “acelerador”: sube la frecuencia cardíaca, la tensión y libera adrenalina y noradrenalina. A nivel metabólico, también estimula el cortisol, la hormona del estrés.
🔹 ¿Qué pasa con el peso y la grasa abdominal?
1. Más apetito por azúcar y harinas 👉 El cortisol alto hace que el cuerpo “pida” energía rápida, aunque no la necesite.
2. Menor gasto energético en reposo 👉 Al estar el cuerpo en modo alerta constante, se altera la sensibilidad a la insulina y el metabolismo se vuelve menos eficiente.
3. Redistribución de la grasa 👉 Con menos estrógenos, el cuerpo ya no guarda la grasa en caderas y muslos (como antes), sino que la manda directo al abdomen. El simpático sobreactivado refuerza esa tendencia.
4. Mayor resistencia a la insulina 👉 Esto facilita que los azúcares se conviertan en grasa y se acumulen sobre todo en la barriga.
🔹 El resultado:
El cuerpo, bajo el mando del simpático, acumula grasa abdominal como mecanismo de “supervivencia”, aunque no haya un peligro real. Y eso explica por qué muchas mujeres en la menopausia notan que suben de peso más fácil y la barriga se resiste a bajar.
👉 En resumen:
La activación constante del simpático en la menopausia dispara cortisol, aumenta hambre de carbohidratos, frena el metabolismo y cambia el lugar donde se guarda la grasa: el abdomen.