22/12/2025
Ayer, 21 de diciembre, incluso a través de algo tan simple como Heihei, el gallo, comprendimos algo esencial:
aun en nuestra inconsciencia, Dios está ahí para sostenernos.
No porque sepamos, sino porque todavía estamos aprendiendo.
Y cuando llega la conciencia, entendemos que el verdadero camino es aprender a sostenernos…
confiando en que la mano de Dios seguirá apareciendo cada vez que la necesitemos.
A veces somos como ese gallo.
No entendemos el camino, no vemos el mapa completo, no sabemos cómo vamos a salir de una situación… y aun así seguimos vivos, sostenidos, avanzando.
No por inteligencia, ni por control, ni por estrategia, sino porque hay una fuerza mayor que nos cuida.
Ese gallo nos recuerda que cuando soltamos el control y dejamos de intervenir desde el miedo, Dios actúa.
La vida se protege a sí misma.
La gracia aparece incluso cuando no sabemos qué hacer.
No siempre se trata de entender.
A veces se trata de confiar.
Y aun en nuestra torpeza, en nuestro caos o en nuestra inconsciencia, Dios siempre encuentra la forma de salvarnos.