21/01/2026
Crónica de una tarde laboral:
-La medicina está basada en la entrevista que recoge síntomas y signos, desde la entrevista se construyen las sospechas o los diagnósticos. En psiquiatría infantil, al ser parte del campo médico, funciona igual. La mayoría de diagnósticos se hacen entrevistando a las personas. En el caso de la discapacidad intelectual o cognitiva en la entrevista se evalúa déficits en funcionamiento adaptativo, déficits en pensamiento abstracto, planeación, aprendizaje. Y de acuerdo al grado de afectación en el funcionamiento se determina la severidad de la discapacidad. Las pruebas neuropsicología son valiosas ayudas en la confirmación clínica de la discapacidad, pero una entrevista detallada p***e puede diagnosticar la discapacidad.
- Si al niño se le encuentra una discapacidad, no se le está insultando, se le está documentando una condición. Si la familia recibe la documentación de la condición como un insulto esto está ligado a sus estigmas o concepciones culturales más que aún insulto de su psiquiatra. Es como si a alguien le encuentran asma o diabetes y la familia se siente insultada o agredida por que le encuentran estas condiciones.
- Amenazar al psiquiatra, no corrige la condición de la discapacidad encontrada. La mayoría de causantes de una discapacidad desafortunadamente no tienen cura, no podemos como psiquiatras infantiles corregir las complicaciones que presentó esa persona en su gestación o nacimiento, no podemos corregir mutaciones o alteraciones genéticas.
- Los procesos de intervención en la discapacidad están encaminados a la mayor adaptación posible a la vida cotidiana. El avance en los procesos depende de muchos factores como el propio nivel de severidad de la discapacidad, la generalización de habilidades en casa y otros escenarios o si hay otras condiciones médicas afectando al niño o adolescente. El avance no depende de si el psiquiatra desea o no avance. Porque todos los psiquiatras deseamos que los pacientes avancen.
- Así que insultar, amenazar o agredir al psiquiatra infantil que atiende el caso no cambia ni la condición ni el pronostico del niño. Pero si rompe la relación terapéutica para siempre.