19/01/2026
Con este trend tan viral de “mi versión de hace 10 años”, me puse a buscar mis fotos de esa época.
Las encontré en Snapchat 👻
Estaba en los inicios de la universidad.
Y al verlas me di cuenta de algo fuerte:
lo que yo mostraba era muy diferente a lo que realmente estaba viviendo.
El 2016 fue un año de muchos aprendizajes debido a duelos.
De pérdidas que tapé.
De sonrisas que no siempre eran reales.
Tuve personas increíbles a mi lado, y aun así yo vivía simplemente fingiendo que nada pasaba.
Esa versión mía de hace 10 años y yo casi no nos reconocemos.
Pero estoy segura de algo: ninguna de las dos imaginaría todo lo que hemos logrado y construido hasta hoy.
Y me siento profundamente orgullosa de eso.
En ese tiempo no supe sobrellevar muchas cosas.
Fingí demencia para no sentir.
No recuerdo mucho de esa época, la verdad.
Se fue mi mejor amigo canino.
Terminé vínculos significativos, desde un amor propio u otros desde apego evitativo, hoy lo entiendo.
Alguno que decidió partir por sí mismo…
y yo hice como si nada hubiera pasado, porque no sabía cómo mirar de frente ese dolor (No podía mirar mis API tés, aún no tenía suficientes😅😂).
Y hoy, viendo estas fotos, me queda una certeza enorme:
Las redes no muestran ni una tercera parte de nuestra vida real.
Detrás de cada imagen hay historias que nadie ve, procesos que nadie conoce, batallas silenciosas.
Definitivamente el 2016 fue un año de mucho movimiento…
pero también de muchísimo aprendizaje.
Además, revisando Snapchat encontré contenido muy bueno que ni recordaba: momentos de mis prácticas, historias muy buenas del hospital, experiencias que me formaron y que quiero compartirles más adelante.
Sin todo lo que vivió esa Laura, yo no sería quien soy hoy.
Así que gracias a cada persona que estuvo,
a las que se quedaron,
y también a las que se fueron.
La canción de fondo era mi sountrack constante ese año.
Todo me trajo hasta aquí. 🤍