15/02/2026
LA PERCEPCIÓN DE INJUSTICIA activa en el cerebro las mismas áreas relacionadas con el dolor físico.
Esto es muy común en ENTORNOS LABORALES donde los favoritismos, políticas corporativas y actitudes de otros colegas entre otros factores, ajenos a nuestro control, están a la orden del día; esto hace que nuestro sistema nervioso mantenga un estado de alerta constante (lucha o huida) que agota cualquier reserva emocional.
Es muy importante entonces comprender que aunque esta percepción sea válida y tengamos razón, luchar contra esos factores que no podemos controlar, lo único que logran es a AUMENTAR nuestro desgaste emocional.
Diferenciar entre la injusticia externa (que no podemos controlar) y el sufrimiento interno (que sí podemos gestionar), es clave.
¿Cuales son esos factores que sí podemos controlar? Te los cuento en el próximo reel.