Mi Ángel de Amor

Mi Ángel de Amor Esta página es un homenaje a mi amada hija Laura Manuela Paz Bueno, que siempre será Mi Ángel de Amor

Mi primera quimio Hoy, 21 de enero, se cumplen 6 años desde el día en que recibí mi primera quimioterapia. Entré con el ...
21/01/2026

Mi primera quimio

Hoy, 21 de enero, se cumplen 6 años desde el día en que recibí mi primera quimioterapia. Entré con el corazón temblando de miedo, pero con una fe inquebrantable, convencida de que cada tratamiento no venía a quitarme vida, sino a devolverme fuerzas, a regalarme un nuevo comienzo. Me aferré a la mano de Dios y decidí mirar solo hacia adelante, con la certeza de que lo mejor aún estaba por venir.

Hoy me detengo para honrar y celebrar a mi guerrera interior, esa que en silencio libró las batallas más duras y jamás se rindió. En ese camino descubrí que era mucho más fuerte de lo que imaginaba, que dentro de mí habitaba un coraje capaz de sostenerme incluso en los días más oscuros. Mi guerrera se levantó una y otra vez, con la frente en alto, demostrando que la esperanza siempre puede más.

Siempre supe que el cáncer no era mi final, sino una etapa de transformación. Y aquí estoy hoy, de pie, con sueños intactos, con risas que sanan, con un corazón lleno de amor y una fe que sigue creciendo. Mi cuerpo cambió, sí, pero mi esencia se hizo más fuerte, más consciente, más agradecida con la vida.

Permití que cada emoción llegara, que el miedo hablara, que la tristeza se expresara, que la frustración saliera… y aun así, nunca dejé de creer. Aprendí que llorar también es sanar, que descansar también es avanzar y que cada pequeño paso cuenta. Mi cuerpo y mi alma se adaptaron, y de lo más profundo surgieron fuerzas que no sabía que existían.

Cada tratamiento, cada recuperación, cada amanecer fue una victoria. Comprendí que no caminé sola: Dios, el equipo médico y mi amada familia fueron pilares que me sostuvieron cuando las fuerzas flaqueaban, recordándome que siempre vale la pena seguir luchando.

Hoy celebro cada día difícil y cada día lleno de felicidad, porque todos construyeron a la mujer que soy ahora. Celebro mi vida, mi proceso y mi historia, porque en cada latido hay esperanza, en cada respiro hay una nueva oportunidad y en cada mañana un motivo para volver a creer.

Hoy sé, con el alma llena, que somos mucho más fuertes de lo que pensamos. El cáncer no me definió, me enseñó. Me enseñó a escucharme, a cuidarme, a amarme, a pedir ayuda, a confiar, a soltar y a vivir un día a la vez. Aprender de nuevo no es rendirse, es renacer.

No necesito ser quien era antes. Hoy soy quien tuve que convertirme para seguir viviendo, para seguir soñando y para seguir brillando. Y eso, sin duda, es mi mayor victoria.

¿No hubo una despedida?No… no hubo un último abrazo consciente. Solo fue uno de esos abrazos apresurados que damos todos...
19/01/2026

¿No hubo una despedida?

No… no hubo un último abrazo consciente. Solo fue uno de esos abrazos apresurados que damos todos los días a quienes amamos, sin imaginar que podía ser el último. No hubo un “te amo” dicho con calma, de esos que se quedan grabados en el alma. Solo un “chao, ma”. No hubo tiempo para preparar el corazón, todo llegó sin aviso, sin palabras finales que ayudaran a cerrar esta herida tan profunda.

Y eso duele… duele de una manera que no se puede explicar, porque cuando el dolor es tan grande, las palabras simplemente no alcanzan. Duele porque ese amor inmenso quedó suspendido en el aire, detenido en el tiempo, y el corazón necesitaba tan solo un instante para entender que era un adiós.

Hoy, desde lo más profundo de mi alma, puedo decir que aunque no hubo una despedida visible, sí existió una despedida desde el espíritu. Un amor tan grande no necesita testigos ni horarios, no depende de un último día ni de una última conversación. Nuestra despedida fue todo lo que compartimos en vida: las risas, los besos, los abrazos, los cuidados, los silencios, las miradas llenas de amor… todos esos pequeños gestos que se quedaron tatuados para siempre en el corazón. Sin darnos cuenta, nos fuimos diciendo adiós poquito a poquito, a lo largo de su corta pero inmensamente amada vida.

Mi ángel de Amor sabía cuánto la amábamos. Lo sentía. Porque el amor verdadero no siempre se dice en voz alta, se demuestra en la presencia, en el cuidado, en el tiempo compartido, en cada acto lleno de ternura. El amor se siembra, se cultiva, se queda viviendo para siempre en el alma.

Pero también llega la culpa, como un susurro que lastima: “faltó algo… dijiste poco… no fue suficiente…”. Y nada parece bastar cuando se ama tanto. Sin embargo, la verdad es que donde hubo amor verdadero, nada quedó incompleto. Lo único que duele es no haber sabido que aquel abrazo común sería el último.

El tiempo pasa y el dolor sigue gritando en silencio. Las noches se hacen eternas y los vacíos pesan más que mil palabras. Pero aun ahí, entre lágrimas y suspiros, el amor sigue vivo. No se fue con ella, no quedó en una tumba. Ese amor se transformó en luz, en recuerdo, en presencia eterna dentro del corazón. Y mientras ese amor viva, ella también vive.

Permítete llorar, todas las veces que sea necesario. Permítete extrañar, romperte, sentir. Pero también permítete ir sanando despacito, sin exigirte fortaleza. Cuando un “adiós” no se pudo decir, el alma necesita tiempo para aprender a seguir amando desde otro lugar.

El camino duele, sí… pero todo va sanando: la mente, el corazón, incluso el cuerpo. Con el tiempo, las heridas cicatrizan. Los días oscuros pasan cuando nos aferramos fuerte a la mano de Dios. Nada es eterno, ni siquiera el dolor.

Sanar es el acto de amor más grande que podemos ofrecer para honrar la memoria de nuestros ángeles. Porque amar también es aprender a soltar sin dejar de amar nunca.

LA NECESIDAD DEL DUELO El duelo no es una enfermedad...Es una experiencia humana llevada al límite.Y aun así, insistimos...
16/01/2026

LA NECESIDAD DEL DUELO

El duelo no es una enfermedad...
Es una experiencia humana llevada al límite.
Y aun así, insistimos en tratarla como si fuera un error que hay que corregir.

Ya lo he dicho muchas veces —demasiadas— que debemos tener cuidado
con una tentación peligrosa:
patologizar el sufrimiento humano.

El duelo pertenece a ese territorio sagrado donde no se viene a curar, sino a atravesar. No se medica, no se acelera, no se supera,
se resuelve. Se camina. Se habita.
Se deja que nos transforme... aunque duela.

Durante siglos, perder a alguien
no era un acto privado ni silencioso.
El dolor tenía escenario, tiempo y testigos.
Se lloraba en comunidad.
Se narraba la historia del que se fue.
Se recordaba. Se velaba. Se vestía la ausencia.

Aquellos rituales
—que hoy miramos con soberbia—
no eran folklore: eran contención.
Eran la forma en que una cultura decía
"no estás solo con esto".

Hoy, en cambio,
vivimos bajo el mandato del rendimiento
y del bienestar obligatorio.
El duelo incomoda. Retrasa. No produce.
Por eso se vuelve sospechoso.
Se transforma en un problema individual
que debe desaparecer rápido.
Y para eso ofrecemos recetas rápidas: distracción forzada, frases positivas, psicología de emergencia y pastillas
que prometen silencio interior.

El mensaje es claro, aunque nadie lo diga así: no le hagas mucho caso al dolor, ya se irá.
Pero no suele irse...
Pasa el tiempo. Meses. A veces años.
Y entre el “sé fuerte”, el “hay que seguir”,
el “sal de esto”, la persona no sana:
se endurece. Aprende a funcionar rota. Aprende a sonreír con el alma deshabitada. Hasta que un día ya no puede más
y llega a consulta,
no como alguien que perdió,
sino como alguien diagnosticado.
No porque el duelo se haya vuelto patológico, sino porque fue interrumpido.
Porque no tuvo permiso.
Porque nadie supo quedarse
cuando más lo necesitaba.

El duelo no se trata... Se transcurre.
No se combate... Se acompaña.
Cuando no se permite llorar,
el dolor se enquista.
Cuando no se puede narrar,
el cuerpo habla.
Cuando no hay ritual, aparece el síntoma.

Hay pérdidas que no se superan.
Y eso no es un fracaso.
Es una verdad incómoda
que nuestra época no quiere aceptar. Aprendemos a vivir con ellas, no a borrarlas.
A integrarlas, no a negarlas.

El problema no es que el duelo no cese.
El problema es una sociedad
que no sabe esperar, no sabe sostener
y no sabe mirar de frente el dolor
sin querer callarlo.

Y eso, más que la herida,
es lo que termina enfermando.

El proceso del duelo es como un túnel largo y oscuro, con una entrada y una salida que debemos atravesar. Al principio s...
07/01/2026

El proceso del duelo es como un túnel largo y oscuro, con una entrada y una salida que debemos atravesar. Al principio se siente interminable, y parece que nunca lograremos salir. Pero incluso en la oscuridad, Dios camina con nosotros y nos sostiene. Durante el trayecto hacia la salida se viven las etapas del duelo: shock, incredulidad, rabia, llanto, ira… incluso se llega a pensar que uno va a perder la razón. Cada lágrima es vista por Dios y cada dolor es escuchado en silencio. Aparecen sentimientos de culpa y una tristeza profunda; se siente que ya no se desea nada de la vida. Aun así, cuando las fuerzas faltan, la fe nos sostiene y nos recuerda que no estamos solos. Al final del túnel comienza a asomarse un rayo de luz. Es cuando llega la aceptación, un nuevo acomodo del corazón y la paz de saber que el ser querido descansa en los brazos de Dios, en un lugar donde ya no existe el dolor ni el sufrimiento. El final del túnel es cuando se aprende a amar de otra forma, porque el amor que Dios siembra nunca se pierde. Ellos viven en nuestro corazón, y en la promesa de la vida eterna, hasta nuestro último suspiro… y por siempre.

Bienvenido 2026Para tener un buen día no hay nada mejor que iniciarlo con un buen café. Eso lo hago a diario. Hoy, sin e...
02/01/2026

Bienvenido 2026

Para tener un buen día no hay nada mejor que iniciarlo con un buen café. Eso lo hago a diario. Hoy, sin embargo, su sabor fue distinto, como si trajera recuerdos, silencios y emociones que pedían ser escuchadas. Y entendí algo importante: no es debilidad sentir, es valentía reconocer lo que llevamos dentro.

A veces la mente se llena de pensamientos, el corazón guarda lágrimas y el alma pide una pausa. Cerré los ojos y vi pasar mi historia, no para quedarme atrapada en ella, sino para recordarme todo lo que he superado. Porque aunque hubo días amargos, también hubo muchos momentos dulces, de esos que nos recuerdan que vale la pena seguir.

Iniciar un nuevo año es como pararse frente a una puerta abierta. Trae días de sol y también días nublados, pero incluso las nubes tienen un propósito: enseñarnos a valorar la luz. El inicio del año nos invita a mirar atrás con gratitud, a tomar lo aprendido y soltar lo que ya no suma, para avanzar más ligeros.

Hay días que despiertan melancolía, que nos hacen extrañar a quienes están lejos o a quienes viven para siempre en nuestro corazón. Y aunque duele no tenerlos físicamente, su amor sigue siendo un motor que nos impulsa. Ellos viven en nuestros recuerdos, en nuestras sonrisas, en la fuerza que nos dejaron.

Sí, el año pasado fue largo. Sí, hubo decepciones, miedos y cicatrices que aún sanan. Pero también hubo crecimiento, conciencia y una versión más fuerte de mí misma. Aprendí que sentir miedo no me hace débil, me hace humana; y que aun con temor, sigo avanzando.

Hoy reconozco mis heridas, pero no me definen. Reconozco mis caídas, pero no me detienen. Porque sigo aquí, con esperanza, con fe y con ganas de continuar. Lo bueno sigue pesando más, y eso es lo que elijo ver.

Estos primeros días del año son una invitación a abrazar más fuerte, a decir lo que sentimos, a llenar el corazón de lo que sí tenemos. A mirarnos sin juicio y preguntarnos con honestidad:
¿Qué puedo hacer diferente? ¿Cómo puedo cuidarme más? ¿Cómo puedo ser más feliz?

Hoy comienza un nuevo capítulo de 365 días, y esta vez tengo el lápiz en la mano. Que el pasado sea aprendizaje, no ancla. Que el futuro sea ilusión, no miedo. Cambiemos lo que duela, soltemos lo que pesa y abracemos todo lo que llega.

Diciembre no fue el final.
Fue el cierre necesario para dar paso a un nuevo comienzo.
Y este año… este año puede ser mejor.







…Cuando era niña, en Navidad le preguntaba a mi mamita…-"Que quieres que te regale?" …Ella me dijo……Salud y que no falte...
20/12/2025

…Cuando era niña, en Navidad le preguntaba a mi mamita…
-"Que quieres que te regale?"
…Ella me dijo…
…Salud y que no falte nadie el próximo año…
…Yo le decia...
…No mamita un regalo de verdad...
…Hoy me doy cuenta de la razon que tenia, los regalos no son nada, si las sillas estan vacias…
…Por todos los que tenemos sillas vacías…

11/12/2025

Que esta Navidad llegue a tu vida con abrazos que reconfortan, momentos que se guardan en el alma y una alegría tan grande que ilumine incluso los días más difíciles.
Este mes nos recuerda que siempre existe un motivo para sonreír, agradecer y volver a empezar con el corazón renovado. Por eso, abramos los brazos y démosle la bienvenida a estos días llenos de luz, amor y esperanza.
Que el espíritu de la Navidad toque tu vida con bendiciones, paz y la magia de saber que nunca estamos solos.
¡Bienvenida, hermosa época que une corazones!

El eco de una madre No fue solo tristeza. Fue culpa.Culpa por todo lo que no dije y por lo que dije tarde. Por esas llam...
09/12/2025

El eco de una madre

No fue solo tristeza. Fue culpa.
Culpa por todo lo que no dije y por lo que dije tarde. Por esas llamadas que pospuse prometiéndome que serían “mañana”, por las visitas fallidas, por el “ahorita no tengo tiempo” que tantas veces usé sin pensar que un día el tiempo iba a sobrarme… pero sin ella.

Desde entonces, todo cambió.
La casa, que antes tenía su aroma particular, ahora huele a ausencia. Hay espacios que antes vibraban con su voz —las preguntas que hacía sin esperar respuesta, los regaños suaves, los consejos repetidos, esa risa que llenaba hasta los rincones más cansados— y ahora están ocupados por un silencio extraño, casi ofensivo.
Y mientras yo intento entender este nuevo mundo, el resto sigue como si nada. Como si una vida no se hubiera apagado. Como si ella nunca hubiera existido.

Pero para mí sí existe. Demasiado.
Hay días en los que todo gira alrededor de su falta. Días en los que agarro el teléfono para contarle algo y, de golpe, recuerdo que ya no está. Días en los que el cansancio me vence y pienso: “si estuviera viva, me diría que descanse”, y entonces el silencio me responde.

Y sin embargo, me toca seguir.
Aparentar normalidad. Trabajar. Hablar. Sonreír.
Mientras por dentro intento aprender a vivir sin su voz, como quien intenta caminar con una pierna dormida.

Dicen que uno se repone, pero no es verdad.
No te recuperas del todo: te acostumbras.
A no escucharla.
A no esperarla.
A llevarla adentro como se lleva algo irrompible pero ya incompleto, un peso que ni quieres soltar ni sabes bien cómo sostener.

Y ahí voy.
Viviendo.
Con ella en el pensamiento…
y un n**o en el alma que, con los días, no desaparece: solo se vuelve parte de uno.

“Mi Doc favorita Juliana Marcela  :   celebro a personas como tú, que convierten la medicina en un acto de amor.Tu vocac...
04/12/2025

“Mi Doc favorita Juliana Marcela : celebro a personas como tú, que convierten la medicina en un acto de amor.
Tu vocación, tu paciencia y esa entrega incansable que te caracteriza iluminan cada día la vida de quienes llegamos a tus manos.
Gracias por cuidar de mí con tanta dedicación, por ser refugio en los momentos de incertidumbre y esperanza cuando todo parece detenerse.
Tu profesionalismo toca cuerpos, pero tu humanidad toca almas.
Gracias por sanar, por acompañar, por devolver luz donde otros solo ven sombras.
Hoy y siempre, gracias por existir y por regalar tanto.
¡Feliz Día del Médico!”

Tu ausencia se sentirá todo la vida💕
02/12/2025

Tu ausencia se sentirá todo la vida💕

Ya empezó la cuenta regresiva para diciembre, y con ella miro atrás y veo cuánto he cambiado.Mi cabello es diferente, al...
26/11/2025

Ya empezó la cuenta regresiva para diciembre, y con ella miro atrás y veo cuánto he cambiado.
Mi cabello es diferente, algunas amistades se fueron y otras permanecen firmes a mi lado.
He aprendido cosas nuevas y he dejado atrás otras que ya no despiertan lo mismo en mí.
Porque así es la vida: los planes evolucionan, y nosotros también.

Este año descubrí algo valioso: tengo todo lo necesario para ser feliz.
Mi vida no es perfecta, pero es infinitamente mejor que antes, y eso ya es una victoria.

No voy a mentir: este año fue duro, retador, lleno de pruebas.
Pero aquí estoy, entera, avanzando, entendiendo, creciendo.
Porque si algo tengo claro es esto: yo jamás me rindo.
Y cada día que pasa, me demuestro a mí misma que soy más fuerte de lo que imaginaba.

Con tu muerte le perdí el miedo a la mía. Como le va a asustar morir  si tú estás del otro lado,💕                       ...
21/11/2025

Con tu muerte le perdí el miedo a la mía. Como le va a asustar morir si tú estás del otro lado,💕

Dirección

Cúcuta
541030

Horario de Apertura

Lunes 8am - 8pm
Martes 8am - 8pm
Miércoles 8am - 8pm
Jueves 8am - 8pm
Viernes 8am - 8pm
Sábado 8am - 8pm
Domingo 8am - 8pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Mi Ángel de Amor publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram