20/03/2026
Las mamás jamás soltamos…
Yo era de las que decía:
“Si le pasa algo a mis hijos, me muero…”
Jamás se me pasó por la cabeza
tener que aprender a vivir sin mi hija…
esa que acobijé por 9 meses en mi vientre,
la que el día que nació me dio un gran susto…
y aun así, Dios decidió dejármela
para que yo la disfrutara,
para que cumpliera mi sueño
de ser mamá de una hermosa princesa.
Ya tenía a mi príncipe azul…
y ella vino a completar mi vida.
Me ha costado años…
aprender a llevarla en mi corazón,
desde el amor…
sin resentimientos,
sin enojo con la voluntad de Dios.
En mi camino de duelo,
sentí que estaba rota por dentro.
Mi dolor… sigue siendo inexplicable.
Como si me hubieran arrancado el corazón
sin anestesia.
Y mientras los días pasaban…
el dolor no se iba.
Solo quería que la vida se detuviera un segundo
y me explicara:
¿por qué tanto dolor?
Veía al mundo seguir como si nada…
y yo solo buscaba la manera de sobrevivir.
Porque sí…
hubo momentos en los que quería morir.
Pero no morimos…
aunque lo deseemos con toda el alma.
Aquí nos toca quedarnos…
y aprender a vivir con este dolor.
Una lucha diaria con la mente,
con el alma…
con las ganas de no seguir.
Y aun así…
es el amor por ellos
el que nos mantiene de pie.
Hubo momentos en los que solo veía a Luis…
y entendía que él era la razón por la que debía seguir.
Porque nada me ilusionaba…
nada me daba motivos.
En este camino he aprendido algo:
No hay pócimas mágicas.
No hay palabras que alivien del todo.
No hay terapias que borren el dolor.
No existe nada
que haga a una madre olvidar a su hijo.
Ni dejar de llorarlo.
Ni dejar de extrañarlo.
Lo que sí existe…
es una realidad que, poco a poco,
tenemos que aprender a aceptar.
Y en ese proceso…
vamos encontrando lecciones,
aprendizajes,
formas de seguir…
aunque duela.
Habrá días soleados…
y otros llenos de tormenta.
Y todo…
es completamente normal.
Porque el amor no desaparece…
solo se transforma.
Y nos acompaña
hasta nuestro último suspiro.
Si tú también eres mamá de un ángel…
solo puedo decirte algo:
Llora las veces que lo necesites.
Grita.
Escríbele.
Haz todo lo que te permita sacar
ese dolor que llevas dentro.
No escuches comentarios necios…
como que “si lloras no va a descansar”.
Nuestros hijos descansan
desde el momento en que Dios los llamó.
Somos nosotros
quienes debemos aprender a vivir
con ese vacío…
y ese dolor en el pecho.
Y aunque el dolor nunca se va…
con el tiempo…
aprendemos a cargarlo diferente.
Lo guardamos en el corazón…
y seguimos caminando
con ese amor infinito.
Porque siempre seremos padres…
de un hijo que solo se mudó al cielo.
Yo no me he negado al dolor…
ni he evitado sentirlo.
He ido dejando todo en manos de Dios…
aunque muchas veces sigo preguntando:
¿por qué?
Tal vez nunca lo entienda…
Pero un día… elegí caminar este in****no.
Cargar con mi cruz.
No porque sea valiente…
sino porque la vida me obligó a resistir.
A seguir viviendo en este mundo…
sin mi Ángel de amor.
Con la esperanza…
de que un día
nos volveremos a encontrar.
Jamás te he soltado…
solo aprendí a caminar contigo
en lo más profundo de mi alma.
Si eres mamá de un ángel como yo… te abrazo en silencio.
Si hoy pudieras decirle algo… escríbelo aquí.
💕Porque apoyar también es acompañar 💕