Mi Ángel de Amor

Mi Ángel de Amor Esta página es un homenaje a mi amada hija Laura Manuela Paz Bueno, que siempre será Mi Ángel de Amor

Las mamás jamás soltamos…Yo era de las que decía:“Si le pasa algo a mis hijos, me muero…”Jamás se me pasó por la cabezat...
20/03/2026

Las mamás jamás soltamos…

Yo era de las que decía:
“Si le pasa algo a mis hijos, me muero…”

Jamás se me pasó por la cabeza
tener que aprender a vivir sin mi hija…

esa que acobijé por 9 meses en mi vientre,
la que el día que nació me dio un gran susto…
y aun así, Dios decidió dejármela
para que yo la disfrutara,
para que cumpliera mi sueño
de ser mamá de una hermosa princesa.

Ya tenía a mi príncipe azul…
y ella vino a completar mi vida.

Me ha costado años…
aprender a llevarla en mi corazón,
desde el amor…
sin resentimientos,
sin enojo con la voluntad de Dios.

En mi camino de duelo,
sentí que estaba rota por dentro.

Mi dolor… sigue siendo inexplicable.

Como si me hubieran arrancado el corazón
sin anestesia.

Y mientras los días pasaban…
el dolor no se iba.

Solo quería que la vida se detuviera un segundo
y me explicara:
¿por qué tanto dolor?

Veía al mundo seguir como si nada…
y yo solo buscaba la manera de sobrevivir.

Porque sí…
hubo momentos en los que quería morir.

Pero no morimos…
aunque lo deseemos con toda el alma.

Aquí nos toca quedarnos…
y aprender a vivir con este dolor.

Una lucha diaria con la mente,
con el alma…
con las ganas de no seguir.

Y aun así…
es el amor por ellos
el que nos mantiene de pie.

Hubo momentos en los que solo veía a Luis…
y entendía que él era la razón por la que debía seguir.

Porque nada me ilusionaba…
nada me daba motivos.

En este camino he aprendido algo:

No hay pócimas mágicas.
No hay palabras que alivien del todo.
No hay terapias que borren el dolor.

No existe nada
que haga a una madre olvidar a su hijo.

Ni dejar de llorarlo.
Ni dejar de extrañarlo.

Lo que sí existe…
es una realidad que, poco a poco,
tenemos que aprender a aceptar.

Y en ese proceso…
vamos encontrando lecciones,
aprendizajes,
formas de seguir…
aunque duela.

Habrá días soleados…
y otros llenos de tormenta.

Y todo…
es completamente normal.

Porque el amor no desaparece…
solo se transforma.

Y nos acompaña
hasta nuestro último suspiro.

Si tú también eres mamá de un ángel…
solo puedo decirte algo:

Llora las veces que lo necesites.
Grita.
Escríbele.

Haz todo lo que te permita sacar
ese dolor que llevas dentro.

No escuches comentarios necios…
como que “si lloras no va a descansar”.

Nuestros hijos descansan
desde el momento en que Dios los llamó.

Somos nosotros
quienes debemos aprender a vivir
con ese vacío…
y ese dolor en el pecho.

Y aunque el dolor nunca se va…
con el tiempo…
aprendemos a cargarlo diferente.

Lo guardamos en el corazón…
y seguimos caminando
con ese amor infinito.

Porque siempre seremos padres…
de un hijo que solo se mudó al cielo.

Yo no me he negado al dolor…
ni he evitado sentirlo.

He ido dejando todo en manos de Dios…
aunque muchas veces sigo preguntando:
¿por qué?

Tal vez nunca lo entienda…

Pero un día… elegí caminar este in****no.
Cargar con mi cruz.

No porque sea valiente…
sino porque la vida me obligó a resistir.

A seguir viviendo en este mundo…
sin mi Ángel de amor.

Con la esperanza…
de que un día
nos volveremos a encontrar.

Jamás te he soltado…
solo aprendí a caminar contigo
en lo más profundo de mi alma.

Si eres mamá de un ángel como yo… te abrazo en silencio.
Si hoy pudieras decirle algo… escríbelo aquí.

💕Porque apoyar también es acompañar 💕





18/03/2026

💌 Cartas a mi Ángel de Amor

Hoy volví a hablar contigo en silencio…
No sé si el cielo tiene buzones para cartas como esta,
pero mi corazón insiste en escribirte.

Hay días en los que tu ausencia pesa tanto
que el alma parece caminar más despacio…

y otros en los que cierro los ojos
y puedo sentir que sigues muy cerca de mí.

Gracias por haber llegado a mi vida.
Porque aunque el tiempo pase,
tu amor sigue siendo una de las partes
más bonitas de mi historia.

♥️ Te ama y te extraña,
Mamá 💕

Si hoy pudieras decirle algo a tu ángel…
¿qué le dirías?

💕Te leo… porque apoyar también es acompañar.







17/03/2026

Pocas veces se habla del dolor de la madre de alguien que consume.
Casi siempre se le acusa… pero pocas veces se le escucha.

“A veces detrás de una adicción también hay una madre intentando no romperse.”




Hay días en los que el tiempo parece haber pasado…pero el corazón vuelve a sentir la ausencia como si fuera ayer.Hoy es ...
11/03/2026

Hay días en los que el tiempo parece haber pasado…
pero el corazón vuelve a sentir la ausencia como si fuera ayer.

Hoy es uno de esos días en los que tu ausencia vuelve a hacer que mi pecho se sienta entumecido.

Pasa el tiempo… pero ese gran enojo no sale de mi cuerpo.
Siento que mi corazón roto aún sigue intentando subsistir.

Creo que es ese mismo dolor de tu partida…
los mismos sentimientos
y ese mismo inmenso amor.

Y entonces me pregunto:
¿qué ha cambiado?
¿Será el tiempo?

Pero termino concluyendo que lo único que ha pasado es que este gran dolor ya no me es extraño.

Llegó para quedarse en mi vida.
Sí… aquí, en lo más profundo de mis entrañas, donde se instaló apenas llegó tu ausencia.

Con el tiempo entendí que este dolor es como un león.
Cuando despierta, ruge y se siente con fuerza…
pero cuando está dormido, pasa desapercibido.

Hoy este dolor ya no está de frente ante mi vida,
ahora camina detrás de nuestro amor eterno.

En todo este proceso ha sido fundamental tomarme de la mano de Dios.
Él fue quien me regaló la paz que tanto necesitaba.

No cuando se la pedía con gritos de angustia…
sino cuando esperó pacientemente a que todo ese dolor saliera de mi corazón.

Y empezó a sanarme en el momento en que yo estuve lista.

Me hizo sentir que estaba a mi lado incluso en esos momentos donde solo quería rendirme.
Ahí empecé a entender que Él tiene el control y el tiempo perfecto,
y que lo más importante es no perder la fe.

Hoy también siento la necesidad de hacer un pequeño reconocimiento.
No solo a Dios, sino a todos aquellos familiares, amigos, conocidos e incluso personas que sin conocerme me han acompañado durante y después de este duelo.

A quienes me han regalado un espacio en sus vidas para escucharme con paciencia, incluso cuando vuelvo a contar la misma historia una y otra vez.

También agradezco a quienes han estado ahí en silencio…
pero con un mensaje, una palabra o un gesto que me recuerda que no estoy sola.

Créanme que esos silencios y esas palabras me han sostenido en los momentos más difíciles desde aquel inesperado y doloroso adiós de mi Ángel de amor… mi gran pérdida.

Hoy te invito a que hagamos una pausa para agradecer y honrar a esas personas que han caminado con nosotros en este proceso tan doloroso.

Si quieres, escribe en los comentarios el nombre de esa persona que ha sido tu apoyo en este camino.
Etiquétala y dedícale unas palabras de gratitud.

Porque agradecer también es una forma de sanar.

Apoyar también es acompañar.
Mi Ángel de Amor







03/03/2026

Amor Bonito

Hay historias que no empiezan perfectas…
empiezan con miedo, con cicatrices… pero también con esperanza.

Este video es un pedacito de mi corazón.
De la mujer que un día cerró su corazón por demolición…
y que aun así, en el fondo, seguía creyendo en el amor bonito.

No se trata de cuentos de hadas.
Se trata de elegirnos cada día.
De tomarnos de la mano cuando todo es fácil…
y más fuerte cuando no lo es.

Si hoy tienes frente a ti una relación que te hace bien,
pero el miedo te susurra que no lo intentes…
hazlo con miedo, pero hazlo.

Dios sigue obrando incluso cuando no lo vemos.
Y el amor sano… sí existe.

Gracias por caminar conmigo en cada etapa.
Porque apoyar también es acompañar.

Yo también estuve donde tú estás.Es imposible decirte que no duele… porque duele.Duele de una manera que sentimos que ja...
27/02/2026

Yo también estuve donde tú estás.

Es imposible decirte que no duele… porque duele.
Duele de una manera que sentimos que jamás vamos a levantarnos.
Duele hasta respirar.

Un día cualquiera empiezas a notar que el dolor se va mitigando.
Comienzas a sentir el paso del tiempo…
y te aferras a los recuerdos, que son los que quedan para siempre.
Ellos te enseñan a vivir con esa gran herida en el pecho.

No puedo decirte que el dolor desaparece o que tiene fecha de caducidad, porque sería una mentira.
Lo que sí puedo decirte es que Dios no desperdicia ninguna lágrima.
Y aunque el dolor no desaparece, Él transforma la manera en que lo sostenemos.

El pasado no pasa.
Se queda en un presente congelado donde anhelas volver a ese tiempo mágico al lado de quienes ya no nos acompañan físicamente…
pero que siguen viviendo en nuestra alma.

Cada duelo es personal.
Y lo que nadie nos enseña es cómo atravesarlo de la mano de Dios, incluso cuando estamos enojados, confundidos o sin fuerzas para orar.

Es un tiempo difícil.
Todo nos vuelve sensibles.
Lloramos hasta quedarnos sin fuerzas.
Y aun así, en medio del cansancio, Dios nos sostiene cuando ya no podemos más.

Yo también estuve donde tú estás.
Y no puedo decirte que el tiempo sanará tu herida…

Pero sí puedo decirte que, cuando te tomas fuerte de la mano de Dios, Él comienza a reconstruirte desde adentro.
Va poniendo paz donde había desesperación.
Va sembrando fe donde había vacío.
Va abrazando lo que tú ya no sabes cómo sostener.

Porque estuve donde tú estás, puedo asegurarte algo:
Dios no termina contigo en el dolor.

Te transforma.
Te hace más sensible, más humana, más fuerte.

Y aunque hoy no lo creas…
volverás a sonreír.
Volverás a soñar.
Volverás a florecer.

Porque cuando Dios habita en tu herida, la herida ya no tiene la última palabra.

¿Hoy le estás permitiendo a Dios abrazar tu proceso?

Apoyar también es acompañar










20/02/2026

Benditas sean las Lágrima

19/02/2026
No esperes a mi velorio para demostrar lo que hoy puedes expresar en vida.Mi velorio…Es una frase corta, pero cuando la ...
18/02/2026

No esperes a mi velorio para demostrar lo que hoy puedes expresar en vida.

Mi velorio…
Es una frase corta, pero cuando la escuchamos nos produce un escalofrío.

Nadie se va dejando su despedida planeada.
A unos los despiden con honores, a otros apenas los acompaña su familia más cercana.

Y aunque no nos guste hablar del último adiós, creo que deberíamos hacerlo más seguido.
Porque cuando llega ese momento, pasan cosas que duelen más que la propia ausencia.

Apenas corre la noticia del fallecimiento, los teléfonos suenan sin parar.
Pero no siempre es por tristeza… muchas veces es por curiosidad.

Esos mismos teléfonos que hoy estallan en llamadas, antes no enviaban un simple “¿cómo estás?”
Ni un “pasaba a saludarte”.

Llegan los abrazos que antes no existían.
Las flores que nunca se enviaron.
Las palabras bonitas que jamás se dijeron cuando todavía podían escucharse.

Algunos lloran fuerte…
pero a veces no es el amor el que grita, es el remordimiento.

Porque el silencio del ataúd tiene una forma cruel de recordarnos todo lo que no hicimos.

Qué fácil es amar cuando ya no pueden responderte.
Qué sencillo es hablar bien de alguien cuando ya no puede decirte cuánto le faltaste.
Qué cómodo es parecer buen hijo, buen hermano o buen amigo cuando el único testigo ya no respira.

Hay verdades que incomodan, pero necesitan decirse:
muchos funerales no están llenos de amor… están llenos de “hubiera”.

Por eso hoy te invito a no posponer el amor.
Abraza ahora.
Llama ahora.
Di lo que tengas que decir mientras aún pueden escucharte.

¿Y tú… a quién necesitas llamar hoy antes de que el silencio sea definitivo?

Apoyar también es acompañar.






17/02/2026

Hay batallas que no se pelean con fuerza… se atraviesan con amor.

Una buena higiene mental

Muchas veces lo único que necesitamos es hacer un buen aseo a nuestra mente, poner cada pensamiento en su lugar… especialmente cuando atravesamos un proceso de salud difícil.Les hablo desde mi experiencia con mi tratamiento de quimioterapia. Aunque estoy segura de que cualquier situación que afecte nuestra salud pone a prueba nuestra paciencia y nuestra fe.
Sentimos que el camino se vuelve incierto. No alcanzamos a entender por qué llegan cosas que nunca esperamos.Y entonces aparecen las preguntas:¿por qué a mí?¿para qué?
Son, quizá, los interrogantes que más vueltas dan en la cabeza.
Con el tiempo entendí que hay procesos que no se pueden forzar; solo nos queda confiar. Creer que Dios tiene sus tiempos perfectos y que, incluso en medio del dolor, algo se está acomodando para un bien mayor.
Recuerdo claramente el día de mi diagnóstico. El doctor fue directo: “tiene un cáncer metastásico en etapa cuatro”.
Me quedé mirándolo mientras la frase se repetía una y otra vez dentro de mí. Escuchaba palabras sueltas… avances de la ciencia… tratamientos… posibilidades. Mi esposo preguntaba, yo solo observaba.
—Si fuera tu mamá la que estuviera ahí, ¿qué harías?—La pondría mañana mismo en tratamiento —respondió sin dudar.
Salí desconcertada. Afuera, mi corazón no resistió y rompí en llanto. Solo pude decir: busquemos al oncólogo… y esperemos.
Durante los días previos a la cita viví con incertidumbre, pero decidí aferrarme a un pensamiento que me acompañó todo el proceso:
esta medicina me va a sanar.
No voy a decir que fue fácil. Hubo días muy duros. Sentía el tratamiento recorrer mi cuerpo como un tsunami arrasando con todo, pero también creía que mi cuerpo podía resistir… y aquí estoy, contándoles mi historia.
Aprendí que cuando alimentamos la mente con esperanza, el alma encuentra fuerzas donde parecía no haber nada.
A veces la vida se siente como un metal frío que nos corta lentamente mientras intentamos sostener nuestros propios pedazos. Creemos que estar rotos será para siempre y comenzamos una guerra contra nosotros mismos. Yo también fui mi peor juez. Durante años ignoré mis propios gritos de auxilio, pensando que sentir era debilidad y que exigirme demasiado me mantenía de pie… sin darme cuenta de que estaba construyendo mis propias ruinas.
La paz empezó cuando bajé la guardia y entendí que no había enemigo: solo estaba yo, esperando palabras amables.
Yo soy fuerte. Yo puedo. Yo quiero. Yo soy capaz.
No se trata de ganar ni de perder, sino de reparar cada grieta con ternura, no con juicio.
Hoy te invito a regalarte tu mejor sonrisa, incluso si no te sientes bien. Tenemos mucho por agradecer: hay bendiciones sosteniendo nuestra alma.
Debemos soltar la prisa y abrazar la fe. Lo que hoy parece una pausa mañana será motivo de gratitud. Dios siempre obra para un bien mayor.
Quizá hoy te sientas viviendo en una casa que nunca habitaste: con paredes de “hubiera”, techo de “no puedo” y habitaciones acomodadas para que otros estén cómodos.
Es momento de cerrar ese lugar y despedir a esa inquilina que pagaba con silencio, la que aceptaba todo por miedo a quedarse vacía, la que confundía el ruido con compañía.
Comienza entonces una mudanza lenta: guardamos recuerdos con cuidado, agradecemos lo aprendido y abrimos espacio para lo bueno.
Porque no nacimos para sobrevivir en guerra permanente. Merecemos construir un hogar donde cada ladrillo lleve nuestro nombre.
La paz no se conquista… la paz se permite.
Adelante, guerrera del camino: sí puedes
Apoyar también es acompañar.

14/02/2026
14/02/2026

Fórmulas Mágicas para el Duelo

Dirección

Cúcuta
541030

Horario de Apertura

Lunes 8am - 8pm
Martes 8am - 8pm
Miércoles 8am - 8pm
Jueves 8am - 8pm
Viernes 8am - 8pm
Sábado 8am - 8pm
Domingo 8am - 8pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Mi Ángel de Amor publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Compartir

Share on Facebook Share on Twitter Share on LinkedIn
Share on Pinterest Share on Reddit Share via Email
Share on WhatsApp Share on Instagram Share on Telegram