Psicología Profunda

Psicología Profunda Página dedicada al logos del alma. La psicología es solo una: el logos de la psique o logos del alma. Esto es: el decir del alma.

12/01/2018

Dos cabezas piensan más que una.

El problema psicoterapéutico contemporáneo consiste en el ensamblaje justo de la una con la otra. Por eso un buen terapeuta sabe, escencialmente, ensamblarse.

Pero esto no se consigue con sonrisas y gestos de comprensión. No se trata de empatizar sino de alinearse lógicamente frente a lo que aparece en el horizonte de la conversación como una cima. No es un objetivo militar ni empresarial, una cima no es una meta, es un -topos-, desde donde se puede ver con más claridad algo sobre lo cual se presta atención.

17/11/2017

Sencillo: si tu terapeuta no puede señalarte una salida al sistema que te oprime, cambia de terapeuta.

31/10/2017

La culpa no es mala en sí misma. Es mala porque es un callejón sin salida para el pensamiento. Cuando hay culpa, la razón se detiene y echa reversa como un perro asustado por el zurriago del hombre. Pero el pensamiento salvaje no da marcha atrás por temor. Ante la duda se hace fuerte, se ensaña. El pensamiento salvaje puede parar, pero también puede seguir, derribar al amo, devorarlo si es preciso. El pensamiento salvaje tiene la persistencia y mutabilidad del fuego. Por eso, una conversación psicológica, filosófica, ha de ser una conversación libre de culpas y condiciones. Ha de ser frente al fuego, la contemplación callada de una destrucción.

Tengo que seguirlo, espiarlo, hay que armarse de paciencia para entender sus planes, sus métodos, sus fechorías. Dicen q...
29/05/2015

Tengo que seguirlo, espiarlo, hay que armarse de paciencia para entender sus planes, sus métodos, sus fechorías. Dicen que son malos, pero no es tan simple, hay algo más. Poe pudo verlo, creo. Hay que asesinar primero el reloj, para que no se atraviese justo cuando los ojos se nos comienzan a alinear: esa mirada vertical, filosa. Lo primero es la mirada. De nada sirve pasar horas siguiendo un gato como en los documentales baratos que pasan en Discovery, o en Animal Planet. No. ¿Cuándo se ha visto que el cámara empiece por buscar la mirada del felino? Y no me refiero a esos encuadres frontales, tan fáciles, tan obvios, tan ridículos, donde la chusma televisiva cree haberse “contactado”. Qué costumbre tan estúpida esa de enchufarse por todo lado con las cosas; se enchufan unos con otros, con el planeta, con los gurús. Deberían enchufarse de verdad con el toma corriente mientras pisan un tapete mojado. La mirada no es eso, no voy a explicar qué es la mirada, qué ridículo.
Nada de eso, hay que huir de eso ¡Pegar el salto ante la menor señal de enchufamiento! No. Se trata de alinear la mirada, los lagartos lo saben muy bien. Para ello hay que esperar, como esperan los planetas pacientemente que les caiga un asteroide y los aniquile, así: haciendo lo propio, dando vueltas, caminando, yendo a la nevera. Cualquier guiño que hagamos nos delatará. Hay que asechar sin mirar. Esa es la primera técnica que debe desarrollarse, el principio de cualquier devenir-gato.

12/03/2015

El paciente y el terapeuta deben erguir la cabeza y hacer frente a la terapia que los somete.

05/10/2014

El poeta no encuentra palabras para hablar acerca de X

Esto es porque:

A) X no puede ser dicho con palabras
B) No hay nada que decir acerca de X
C) Es un mal poeta

Esto no es una rosa.
09/09/2014

Esto no es una rosa.

09/09/2014

Si tomamos una cosa cualquiera, por ejemplo: una rosa, es posible preguntar: ¿Qué es esto? Esta es una pregunta simple y se ha dicho mucho sobre eso. Todas las respuestas y todas las preguntas que surgen cuando se piensa en algo son también cosas.

Aparentemente se puede reemplazar la rosa por cualquier otra cosa: un trozo de jade, una estatuilla milenaria, o un bosque. Pero siempre se puede volver a preguntar ¿Qué es esto? Supongamos que la frase: “esto es una rosa”, aparezca como respuesta. Entonces el asunto se puede dejar ahí, junto con la rosa, para seguir caminando por el jardín con la mirada satisfecha, silbando y dando vueltas al bastón.

Sin embargo ya sabemos que hay muchas más respuestas: esto es una flor, esto es parte de una planta, esto es un regalo bonito, esto es un símbolo alquímico…etc. La pregunta que surge ahora: ¿Hay una única respuesta? Por lo tanto hay que sospechar (en el sentido de mirar con los ojos entrecerrados) de la pregunta misma, y preguntar algo sobre la pregunta.

Si se piensa con cuidado se podrá ver que preguntar sobre la pregunta ya sería otra pregunta. Se puede preguntar entonces por aquél que formula la pregunta: en qué historia (o tipo de escritura de la historia) se encuentra situada la pregunta, etc. Pero, de una u otra forma, esto no deja de dar vueltas sobre sí, como el perro que persigue la propia cola.

Sin embargo, un examen detenido sobre cualquier perro que se muerde la cola dejará ver algo: hay un punto donde se detiene, al menos por un rato; en otras palabras, la ruleta para de girar; el péndulo queda en equilibrio, etc. Mostrando que no se trataba de un movimiento perpetuo ni repetitivo y abstraído con tiza en algún tablero académico (cada vuelta era siempre diferente: una espontaneidad juiciosa).

Al pensar, digamos: la rueda se pone en marcha. En este punto se puede pensar audazmente ¡No hay que pensar¡ Y prometerse una vida de sensaciones y sentimientos apasionados e impulsivos. Pero la pregunta asechará, esto porque ya está el recuerdo que defiende la forma de vida elegida, se sabe que fue una elección: vivir sin pensar. El punto no es la evasión del pensamiento: no hay mar más allá del mar. Hay que decir además que no se trata de una clase de pensamiento calculador o intelectual, introspectivo, como usualmente se pretender reducir al pensamiento que en realidad es sangre, corazón, tripa, sesos, más mil órganos invisibles y dioses mitológicos que exceden al pensador (este tipo de reducciones evasoras del pensamiento recibirán mil nombres: psicología emocional, afectiva, clínica, organizacional, gestalt, psicomagia, neurociencia etc...

Cabe entonces dar un salto y preguntarse ¿Por qué pienso que esto es una rosa? ¿Qué en mi, piensa que esto es una rosa? La pregunta sobre sí mismo, como aquel que, inmerso en un entrecruzamiento de fuerzas, pregunta y responde, es un principio de la terapia. Como se verá, más que un individuo libre y heroico, hay unas voces que resuenan ahí, una voz que pregunta y otra que contesta o formula otras preguntas. Lo cierto es que habrá, cuando menos: dos voces. Claro que esto es solo una división esquemática poco aceptable; en últimas podría considerarse todo como una sola voz que se pregunta a sí misma. Pero ¿de dónde viene la curiosidad? Aquella voz que pregunta ¿Qué?

Ya se habrá notado que hay un punto dónde lo que era claro se ha vuelto confuso. Ya no sabemos qué es la rosa, tampoco sabemos quiénes somos, ni por qué hacemos lo que hacemos al hacer preguntas. Seguir pensando en esto es vida, ir iluminando el universo de posibilidades infinitas contenido en la rosa (en este ejemplo). Es momento entonces de dar un nuevo salto y ver el movimiento que hay en el pensamiento: pensar es movimiento en la medida que siempre alterna de un punto a otro, es una musicalidad o también un ruido. Un tipo de movimiento propio del ser-en-el-mundo.

La terapia es pues, residencia en la quietud y en el movimiento. A veces, puede parecer que el movimiento es continuo y que hay en él una lógica, una dialéctica o una causalidad (o un modelo matemático misteriosamente inexplicable) Todo esto es posible, por supuesto, sin embargo hay también discontinuidad, perplejidad, emergencia…etc.
¿Y, si no hay respuestas definitivas, todo vale? Sí y No. Que no haya una respuesta definitiva no significa que no haya respuestas suficientes para gobernar el mundo a partir de ellas. Por eso, la terapia puede ser un acto de ordenamiento o un acto de insubordinación frente a aquellas respuestas que imponen una verdad, evadiendo el misterio que las envuelve.

La montaña no es una curiosa que mira a sus pies: no es asunto suyo la mirada
13/06/2014

La montaña no es una curiosa que mira a sus pies: no es asunto suyo la mirada

13/06/2014

Desde la aldea, el hombre puede hablar con vecinos y hacer negocios con ellos; también puede ir al mercado y olfatear las verduras; es posible además hablar en público y hacer política. La vida en la aldea es problemática: los hombres viven demasiado cerca y se codean al andar por andenes estrechos y olorosos; los insultos van y vienen como saludos en los cruces de las calles. Las gentes miran sus reflejos ante vitrinas vanidosas, todos quieren ser mejores, aprender algo, cambiar esto o aquello. En la aldea hay escasez y abundancia, robo y auxilio interesado. Los hombres todo el tiempo hablan entre sí, acerca de sí mismos y de sus ropajes. Desde caminos, nadie puede ver la aldea puesto que se es ella, es demasiado cercana para ser vista.

Desde la montaña en cambio se puede ver la aldea. Pero ya no se puede hablar con los hombres, solo es posible verlos caminando de un lado a otro llenos, atiborrados de sus asuntos urgentes ¡Qué tonta se ve la aldea desde la montaña! Desde la montaña se alcanza la ignorancia y la pequeñez se hace virtud.

¿Es mejor vivir en la aldea o en la montaña? Se preguntan los hombres de la aldea, que siempre andan comparando sus cosas. La montaña en cambio no hace preguntas, es ella una pregunta y una respuesta sin idioma. Por eso, cuando los hombres quieren ser sabios suben a la montaña, olvidando que su casa está en la aldea, pretenden ver con ojos de montaña, pero la montaña no es una curiosa que mira a sus pies: no es asunto suyo la mirada.

¡Hombre sabio que vives en la montaña! Respondes con silencio, eres un hijo legítimo de tu maestra, aprendes su quietud. En las inmediaciones de tus dominios eres honesto, en un letrero clavas tus advertencias como puntillas: lárguense turistas con sus falsas miradas, solo merecen el plomo de la escopeta, prohibida la entrada, perros bravos, gansos guardianes, espíritus salvajes.

Hombre de la aldea que miras la montaña y suspiras, mereces todo mi respeto.

08/05/2014

Tres deseos:

Ser libre: deseo del esclavo.
Ser escuchado: deseo del excluido.
Ser rico: deseo del miserable.

¿Y usted qué desea?

Acteón el cazador, muere alcanzado por sus propios perros.
27/03/2014

Acteón el cazador, muere alcanzado por sus propios perros.

Dirección

Choachí
00

Horario de Apertura

Lunes 6am - 10pm
Martes 6am - 10pm
Miércoles 6am - 10pm
Jueves 6am - 10pm
Viernes 6am - 10pm
Sábado 6am - 10pm
Domingo 6am - 10pm

Página web

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Psicología Profunda publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto El Consultorio

Enviar un mensaje a Psicología Profunda:

Compartir

Categoría