28/04/2026
En la consulta diaria es muy frecuente escuchar a los padres decir: “doctor, mi hijo es intolerante a la lactosa”, cuando en realidad, tras una evaluación clínica cuidadosa, estamos frente a una alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV). Esta confusión no es menor: implica mecanismos fisiopatológicos completamente distintos y, por lo tanto, abordajes diferentes. Mientras la intolerancia a la lactosa es un problema enzimático, la APLV es una respuesta inmunológica que puede manifestarse con síntomas digestivos, cutáneos o respiratorios. Identificar correctamente estos casos no solo evita dietas inadecuadas, sino que impacta directamente en la calidad de vida y el desarrollo del paciente. La clave sigue siendo la misma: escuchar bien, sospechar a tiempo y educar constantemente.