13/12/2025
Hoy quiero hablar desde la responsabilidad médica y humana sobre un caso que ha generado conmoción en redes sociales: un influencer que, tras inyectarse sustancias químicas no autorizadas para aumentar el volumen de sus bíceps, hoy enfrenta una posible amputación de ambos brazos debido a una reacción adversa severa, ocurrida tiempo después del procedimiento.
Este tipo de casos nos recuerda una verdad incómoda: los efectos de los rellenos prohibidos no siempre aparecen de inmediato. Muchas de estas sustancias migran, generan inflamación crónica, infecciones profundas, necrosis de los tejidos y daño irreversible. Cuando los síntomas se manifiestan, en muchos casos ya es demasiado tarde.
Como profesional de la salud, debo ser clara: no existe ningún relleno “milagroso” ni seguro fuera de los productos avalados y aplicados bajo protocolos médicos estrictos. La búsqueda de resultados rápidos, económicos o extremos puede terminar costando algo mucho más valioso: la salud, la funcionalidad y, en casos como este, una extremidad.
Mi intención al compartir esta reflexión no es juzgar, sino concientizar. Antes de cualquier procedimiento estético, infórmate, verifica quién te lo realiza y qué te están inyectando. El cuerpo no olvida lo que se le introduce, aunque al principio “no pase nada”.
La estética jamás debería poner en riesgo la vida.