09/03/2026
Hubo un tiempo en mi vida en el que me sentía invisible…
Sentía que nadie me escuchaba, que nadie me ponía atención. Me sentía vacía, escasa, insuficiente.
Y fue en medio de ese proceso donde entendí algo muy profundo: muchas mujeres también se sienten así.
A veces queremos hablar con las personas más cercanas, incluso con la familia, y no siempre encontramos esa escucha, ese apoyo o esa guía que necesitamos. Y en el camino de la vida muchas veces nos hace falta una red que nos sostenga y nos recuerde quiénes somos.
Por eso hoy, en el nombre de Jesús, tomo una decisión en mi vida: quiero ser una mentora para muchas mujeres.
Una mujer que acompañe, que direccione, que recuerde el propósito que Dios ha puesto en cada corazón. Porque todas somos diferentes, pero todas tenemos un llamado, un valor y una luz que merece brillar.
Así que cada día me voy a esforzar más por aprender, crecer y prepararme, para poder entregarles a ustedes palabras, herramientas y mensajes de valor que las acerquen más a su propósito.
Con amor
Sandra Milena Bonilla