01/01/2026
Al cerrar este año, los invito a hacer una pausa consciente
y a agradecer todo lo vivido:
lo claro y lo confuso,
lo suave y lo abrupto.
Porque cada experiencia —incluso la más incómoda—
vino a revelarnos algo sobre nosotros,
sobre la vida,
sobre la manera en que amamos
y habitamos el mundo.
Que recibamos el 2026 con el corazón abierto,
con la capacidad de acoger lo que llegue
sin endurecernos, sin huir.
Confiando en que toda turbulencia
encierra una oportunidad de crecimiento
y que, incluso en la fragilidad,
habita una fuerza profunda y silenciosa.
La vida puede ser retadora,
a veces dura, a veces incierta,
y aun así sigue valiendo la pena vivirla.
Porque la verdadera magia de estar vivos
no reside en controlarlo todo,
sino en estar presentes y fluir,
reconociendo la belleza de lo pequeño y lo esencial
y permitiendo que lo simple y lo verdadero nos sostengan.
Y es desde ese lugar —sostenidos por el amor—
que podemos iniciar un nuevo ciclo con confianza,
con ilusión serena y con apertura.
Que el 2026 nos encuentre más conscientes,
más disponibles para la vida,
más dispuestos a elegir lo que nos nutre
y a caminar con sentido,
paso a paso.✨