30/04/2026
Retener la o***a, los estornudos o los gases puede parecer un gesto de educación, pero a largo plazo le pasa factura a tu cuerpo. Aguantar la o***a sobrecarga la vejiga, aumenta el riesgo de infecciones urinarias y puede debilitar el esfínter, causando incontinencia. Frenar un estornudo genera una presión enorme en los oídos, la nariz y los vasos sanguíneos, y en casos extremos puede dañar el tímpano o los vasos oculares. Y contener los gases provoca distensión abdominal, dolor, calambres y fermentación intestinal que empeora la digestión. Tu cuerpo usa esos reflejos para liberar presión y eliminar desechos o irritantes. Hacerlo en el momento adecuado y de forma discreta es más saludable que guardarlo por pena.