02/05/2026
Durante miles de años, como el resto de los ánimales, nos alineamos a la naturaleza para dormir y despertar. Sin embargo, las tecnologías han afectado de manera significativa nuestro sueño.
- Déjamos de escuchar a las aves y otros animalitos que anuncian la hora de dormir y la hora de despertar porque ahora solo tenemos construcciones aisladas y ruidos urbanos.
- Ya no dormimos a la hora que se esconde el sol porque tenemos luces eléctricas y pantallas de luz que ""engañan"" al cerebro y evitan que entre en fase de sueño. La oscuridad estimula la melatonina que ""activa"" el ""modo sueño""
- Ya no tenemos la cantidad de actividad física de antes porque hay asensores, escaleras eléctricas, transportes, domicilios. No utilizamos toda la energía disponible en las horas de vigilia. El cuerpo no sabe donde ocupar o meter tantas calorías.
- Nos desvelamos mucho trabajando, en la fiesta o utilizando los dispositivos electrónicos, dañando el ordenado ciclo de sueño y vigilia. La soberbia de creer que ""no pasa nada"", ""yo aguanto todo"".
- Consumimos demasiadas sustancias gastro-psico-trópicas y tóxicas: azúcares, harinas, grasas, procesados, conservadores, nicotina, cafeína, estimulantes, depresores, smog, etc.
- Comemos a toda hora, poquito a cada ratito , mucho en horas tardías, insano, el sistema digestivo ya no tiene tiempo de reposar, la microbiota se altera, no se produce serotonina adecuadamente.
- No sabemos estar en silencio y calmar la mente. Todo el tiempo voces, ruidos, luces, música, interacción, sobrepensar, preocupación.
- Nos mantenemos en una hipervigilancia, hiperactivación, hiperproducción y modo sobrevivencia (estrés), cuya adrenalina no nos permite entrar en reposo.
- Los turnos rotativos en muchos oficios y profesiones que deben brindar servicio nocturno ha destruido el orden del cuerpo en cuanto sueño y vigilia.
Contenido: Psic. Karla Porras